Yacouba Sawadogo el Hombre Que Detuvo Al Desierto

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Yacouba Sawagogo en su moto visitando a otros agricultores

De vez en cuando nos cruzamos con historias conmovedoras. Hoy, a través de la newsletter de Claudio Penso, conocí la de Yacouba Sawadogo, un hombre al que calificaban de loco y que actualmente es considerado un héroe.

Así que me propuse investigar un poco para ampliar los datos y hasta me topé con la página en Facebook que creó un fan del trabajo de este increíble hombre al que no puedo menos que considerar un emprendedor social.

Por su trabajo, la ONU lo ha distinguido en el 2013 con el premio “Land for Lyfe”.

Quién es Yacouba Sawadogo

Yacouba es un agricultor de Burkina Faso, país africano ubicado en la franja denominada Sahel que se encuentra entre el desierto del Sahara al norte y las fértiles tierras al sur.

En la década de 1970 la rápida desertificación de las que una vez fueron las fértiles llanuras del Sahel causó sequías y cosechas arruinadas, provocando un éxodo masivo de los habitantes de las aldeas, a la que se sumaron las hambrunas que diezmaron las poblaciones.

Sin embargo, sorprendentemente, un campesino analfabeto y sus ingeniosos métodos de cultivo han resultado ser la clave para tener éxito donde los expertos fallaron: detener el desierto.

Quiero compartir contigo la historia inspiradora y única de Yacouba Sawadogo, cuyos 40 años de trabajo obstinado han transformado las vidas de miles de personas deteniendo el avance del desierto y devolviendo la fertilidad a nada menos que 3 millones de hectáreas.

Sawadogo y las tierras recuperadas
Sawadogo y las tierras recuperadas

Frenar el avance de la desertización

Ante el avance del desierto Yacuoba decidió probar suerte con una antigua técnica llamada Zai y adaptarla a los tiempos actuales. Dicha técnica consiste en cavar hoyos de 20 a 30 cm de diámetro por 10 a 20 cm de profundidad los que se rellenan con compost y estiércol, para depositar allí las semillas justo antes de la temporada de lluvias. Así, logró atraer a las termitas que construyeron sus túneles y éstos pudieran ser usados como canales subterráneos.

Técnica de cultivo Zai
Técnica de cultivo Zai

Con las primeras lluvias, la humedad se conservó y el rendimiento de las tierras llegó a duplicarse y, en algunos casos se multiplicó por cuatro. Es interesante observar que en vez de trabajar contra la naturaleza como las personas más “civilizadas” solemos hacer, este hombre trabajó CON la naturaleza, respetando sus ciclos y buscando la forma de trabajar conjuntamente.

Con el paso de los años comenzó a experimentar con la plantación de árboles para que contribuyeran a mantener la humedad del suelo y favorecer la infiltración natural del agua.

Pero las cosas no resultaron fáciles para este hombre determinado a frenar el avance del desierto.

[quote_left]“Cuando comienzas a trabajar en cosas que la gente no comprende te tratan de loco”[/quote_left]

Un incendio iniciado por los locales destruyó todo sus cultivos. Fue un revés devastador pero que sólo reforzó su decisión de superar el estigma de su obra. A raíz de dicho incendio cuando fue a hablar con el gobernador para explicarle los resultados obtenidos fue recibido con “cajas destempladas” por ponerlo de alguna manera. En vez de interesarse por los avances obtenidos por el agricultor, el gobernador le gritó: “Pude ver el fuego desde la ciudad porque la foresta era muy densa y tus campos estaban llenos de granos” Una peculiar forma de ver el vaso medio vacío…

Además de hacer el trabajo, el principal desafío fue convencer a otros agricultores para que aceptaran probar ese método de cultivo ancestral olvidado. Para ello, recorrió en motocicleta miles de kilómetros a través del desierto, dando testimonio una y otra vez ante la apatía y la incredulidad de su comunidad.

En 2010 el cineasta Mark Dodd creó un documental basado en el experimento de Yacuoba llamado “The man who stopped the desert” cuyo tráiler publicamos a continuación.

La película desafía la noción de que África necesita ayuda externa para resolver sus problemas.

“Tenemos que dejar de enseñar y contar, y en lugar de eso empezar a aprender y escuchar lo que los agricultores tienen que decir”, dice el Dr. Chris Reji (Universidad de Ámsterdam ) un experto en agua y conservación de la tierra desde el Centro de Cooperación Internacional.

Según Chris Reij el impacto positivo del trabajo de Yacuoba en la conservación del suelo es superior al trabajo nacional e internacional combinado.

Yacouba Sawadogo y Chris Reij
Yacouba Sawadogo y Chris Reij

Para mi esta experiencia es única y demuestra una vez mas como las personas individualmente pueden conseguir mucho si en vez de quedarse a esperar que se mueva el gobierno, toman la resolución de los problemas en sus propias manos.

Hoy que el tema del cambio climático nos preocupa a casi todos, esta historia muestra como una sola persona puede hacer un enorme impacto positivo en el medio ambiente.

Dice Penso en su newsletter:

“Todo hombre tiene ante sí un problema, al que todos consideran inexorable. Ese desafío puede ser tan grande que lo consuela la resignación.

Sin embargo, una dosis de locura unida a una idea, sostenida con persistencia, es capaz de librar esa batalla otrora perdida. Ese es el combate que presentan los transgresores, los locos que viven sus convicciones con determinación. Cuando la contienda finaliza, son considerados héroes. Ya no les importa el tamaño de la resistencia ni el tiempo transcurrido. Esos seres especiales han podido vibrar con sus sueños durante toda la travesía”.

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La Arquitecta Silvia Chauvin es editora de Mujeres de Empresa, escribe sobre temas de tecnología y redes sociales.
  • Myrta

    No tengo palabras para describir la emoción que me ocasionó este reportaje y a la misma vez la tristeza de saber que como seres humanos somos tan poco y tan insignificantes. No solamente destruimos todo a nuestro paso para luego llamarlo progreso sino que ante la inacción de la deforestación y la contaminación boicoteamos a aquellos que con humildad y amor intentan crear conciencia en nosotros. Nos ofendemos si nos tildan incivilizados porque medimos nuestra civilización y nuestro éxito por el tipo de trabajo, la casa, los autos, televisores, celulares, computadoras y muchas otras cosas materiales las cuales ante una hambruna será muy difícil digerir.