Emplazada en el palacio de oficinas para la administración toscana en tiempos de Cosme I, ahora es el primer museo de Italia y del mundo en lo referente a pintura renacentista. Toda la fortuna de la familia de los Médicis se encuentra en este templo de la pintura. En la extensísima obra de los Uffizi hay pinturas que abarcan desde el Gótico hasta el siglo XVIII.
Dentro de su patrimonio se encuentran obras de Sandro Botticelli, como la Primavera o el Nacimiento de Venus. También de Miguel Ángel, (La Sagrada Familia, 1507), de Piero della Francesca (El Duque y la Duquesa de Urbino, 1460), de Filippo Lippi (La Virgen y el Niño con dos angelitos, 1466) y de Rafael (Virgen del jilguero, 1506) entre otros.
Al este de los Uffizi iestá la iglesia de Santa Croce, donde se encuentra la tumba de Galileo, Maquiavelo y Miguel Angel.
Este Museo se encuentra en el Palacio Castellani, del siglo XIV. Se pueden ver las herramientas de la colección de los Médicis, las de la Academia del “Cimento”, del siglo XIV, que fue la primera institución científica en Italia, los aparatos didácticos del Real Museo de Física e Historia Natural, fundado en 1775, y sobre todo los telescopios que usó Galileo Galilei para descubrir los satélites de Júpiter.
Además, se han reconstruido modelos a gran escala de los instrumentos que usó Galileo para sus experimentos sobre el movimiento de las estrellas y de los planetas.
Cruzamos el río Arno por el Ponte Vecchio (en castellano, puente viejo) que es el puente más conocido y antiguo de Florencia. De origen medieval, tenía pequeños negocios de pieles, fue remodelado durante el Renacimiento, sustituyéndose las tiendas de peleteros por las de joyeros.
Fue el único puente que sobrevivió a la retirada de los nazis de Florencia durante la Segunda Guerra Mundial, y actualmente es uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad y uno de los lugares más frecuentados por los turistas.
Palacio Pitti, con el famoso jardín de Boboli, es el más grande y pomposo de los edificios florentinos. Situado en “Oltrarno” (el barrio que se encuentra cruzando el Arno, de ahí el nombre), por cuatro siglos fue el palacio real del Gran Ducado de Toscana. Actualmente, en sus salas hay varios museos.
Jardines de BoboliDesde la cima de este jardín es posible tener una vista única de la ciudad y apreciar la exquisita relación espacial que se da entre la arquitectura de la ciudad y las colinas que la rodean.
La iglesia del Santo Spirito fue proyectada en el 1434 por Filippo Brunelleschi, en su última etapa estilística. Pero ésta no se construyó hasta el 1444. La fachada no está decorada, y es donde se aportaron las principales ideas de Brunelleschi. Este edificio representa una propuesta mucho más moderna que la de San Lorenzo, es de mayor racionalización, y vemos que tiene una normalización del lenguaje arquitectónico.
Se puede considerar como una especie de revisión crítica de lo que se estaba haciendo en San Lorenzo. La planta original se conoce por un dibujo de G. de Sangallo, en el códice vaticano Barberino, 1424. Hay una gran sistematización del espacio, tiene un estilo mucho más coherente y más ordenado.
La solución que se propone consiste en el módulo base de las crucerías de las naves laterales se encadenan de manera que se une todo el perímetro del edificio y del espacio centra de la cruz latina. Se crea un deambulatorio continuo en el proyecto original.
Considerado el puente florentino más bonito, se llama así por la cercana iglesia de Santa Trinita. El primer puente de Santa Trinita lo mandó construir la familia Frescobaldi en 1252, de madera, y se derrumbó en 1259 durante un espectáculo. Fue reconstruido de piedra en 1333, pero una riada se lo llevó en 1557.
Cosme I mandó a Bartolomeo Ammannati que lo reconstruyera, con la ayuda de su maestro Miguel Ángel. El proyecto que los dos crearon era inigualable por su belleza y por las novedades técnicas, por ejemplo, para resistir a las riadas, Miguel Ángel estudió unos arcos elípticos.
En 1608, para celebrar la boda de Cosme II con Magdalena de Austria, se pusieron en el puente las estatuas de la Primavera, el Verano, el Otoño y el Invierno. Durante el verano de 1944, el ejército alemán durante su retirada voló el puente, que fue reconstruido, fiel al original, entre 1955 y 1958 por el arquitecto Gizdulich.
Esta iglesia está en la plaza Santa Trinita, al lado del puente homónimo. La fundaron los monjes vallombrosianos en el siglo XI. En el siglo XIV fue reestructurada en estilo gótico y convertida en abadía. El edificio fue ampliado con las capillas laterales, financiadas por y dedicadas a las potentes familias florentinas de la época, aunque fueron reconstruidas en el siglo XVII.
La fachada tuvo la misma suerte, ya que fue reconstruida a finales del siglo XVI por Bernardo Buontalenti en estilo barroco florentino. Las esculturas son del artista barroco Giovanni Caccini.
El palacio es un ejemplo perfecto de casa florentina renacentista. Filippo Strozzi, después de que los Médicis lo exiliaron a Lyon, regresó en 1434 y decidió financiar la construcción de un impresionante palacio para celebrar la grandeza de su familia. Para edificarlo este palacio, el más grande que se hubiera visto en Florencia, derrumbaron muchas casas, que los Strozzi habían comprado, e incluso convocaron a astrónomos para que decidieran qué día era más propicio para poner la primera piedra.
Piazza della Repubblica es una de las más importantes plazas de la ciudad. Se construyó sobre el antiguo ghetto judío de Florencia. Aquí se puede encontrar el histórico café literario Giubbe Rosse donde poetas como Giovanni Papini, Giuseppe Prezzolini, Eugenio Montale, Mario Luzi, Tommaso Filippo Marinetti se reunían a discutir de literatura.
Queda para otra nota visitar la iglesia de la familia Médici llamada San Lorenzo, La galería de la Academia, donde se exhibe el original del David, el convento de San Marcos, Santa Croce, Santa María Novella y por supuesto, salir de compras y hasta visitar el Museo de Salvatore Ferragamo, donde se exhiben más de 10,000 modelos de zapatos diseñados por este famoso estilistas.
Para terminar le cuento que es un pecado estar en Florencia y no deleitarse con un helado. El boom del helado se produjo en el Renacimiento, por lo que ya se imaginará que Florencia tuvo algo que ver,¿verdad?
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