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El encanto de París en cuatro días alucinantes

| Luzynna | 2.Octubre.05 |
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Podía ver al fondo el Arco del Triunfo. Estaba tan embelesada que lo camine todo (en total caminé como 4 veces los Campos Elíseos en esta visita a París). Como era sábado había mucho movimiento, los restaurantes y las tiendas de ropa estaban a pleno y había mucha gente disfrutando del lugar.

Hice una breve parada en el Arco del Triunfo y salvé las pocas cuadras hasta llegar a la Torre. Llegue por Trocadero y es la mejor vista de la Torre en todo París según mi punto de vista.

Me enteré que los sábados en la tarde es gratis la subida a la torre, así que aproveché. La vista de París es magnifica al no existir competencia en altitud.

Después de allí y muy cansada me dirigí al hostal. Allí conocí a unas mexicanas y nos fuimos en la noche al clásico recorrido por el Sena. Había investigado los precios y en el Pont Neuf se puede tomar el recorrido más económico desde allí. Hacía mucho frío, pero fue fantástico ver Paris de noche y todos los edificios iluminados haciendo gala del título de la ciudad de las luces. La Torre Eiffel se lleva el puesto número uno en iluminación por supuesto.

Tomamos el último viaje de la noche y luego nos fuimos a los Campos Elíseos a tomarnos unas copas.

El Museo del Louvre

Al día siguiente era domingo, no cualquier domingo, sino el primero del mes. En el hostal me comentaron que el primer domingo del mes es gratis la entrada a todos los museos de Paris.

Panorámica Museo del Louvre. Fotografia: Parro

No tenía elección. Era el día del Museo de Louvre. Pase todo el día recorriendo sus salas hasta donde pude. Es la visita más larga que he realizado a un museo, 8 horas continuas de 9 de la mañana a 5 de la tarde.

Fotografía Meredith Lamb

Al salir estaba saturada de arte y muy embelesada. Me encantó sobre todo la sala egipcia ya que es una cultura que admiro mucho. Pude ver momias, sarcófagos, esfinges, estatuas de diosas como Sekmet y bueno, de todo.

Quede hechizada con la Victoria alada o Victoria de Samotracia, el código de Hammurabi y todas esas pinturas y esculturas que estudié en el colegio estaban allí.

Al salir me dirigí a la Place de la Bastille, todavía pensando en encontrar la antigua prisión, pero en su lugar hay un monumento con un ángel en la cima. En los alrededores está la Opera de la Bastilla y la casa museo de Víctor Hugo. Hay varios cafés muy animados y pequeños bares.

Conocí luego a otro grupo de jóvenes y nos fuimos a ver la Torre de noche, subimos el Arco del Triunfo y pasamos el resto de la noche en los puentes sobre el río Sena, tomando vino.

Al tercer día visité la Oficina de Turismo en el número 26 de los Campos Elíseos y obtuve información en mi idioma. De la Torre Eiffel caminé por el campo de Marte hasta la Escuela Militar.

Pasé a la tumba de Napoleón en el Hotel des Invalides y luego a los jardines de Luxemburgo que es un deleite a la vista por los colores de las flores. Cerca del Louvre esta el antiguo Hotel De Ville.

La tumba de Napoleon vista desde Montparnase. Foto: SteeevEl Sacre Coeur. Foto: Steeev

El que visita Paris no puede pasar por alto el Centro Pompidou, que mezcla lo moderno y lo vanguardista de forma impresionante; la calle Sebastopol donde hay ferias con venta de comidas, artesanías internacionales y espectáculos.

Chatelet-Les Halle donde cerca de la iglesia hay una escultura de una enorme cabeza de mujer tallada en piedra, además, debajo esta el centro comercial bajo tierra mas grande del mundo (me costó como media hora encontrar la salida).

Al día siguiente fuimos a Montmartre, sitio obligado, recorrer sus calles es una experiencia extraordinaria. Tomamos el autobús número 95 desde el museo.

Moulin Rouge. Foto: Steeev

Visitamos el Moulin Rouge, por fuera por supuesto, ya que ver el show cuesta 150 euros con media botella de champaña. Pero en la entrada tienen videos del espectáculo.

Subimos por las empinadas escalinatas que hay por todo el barrio y llegamos a la Iglesia del Sacre Coeur. La vista de París desde aquí es alucinante y uno no puede dejar de verla.

Esta iglesia también es muy espiritual. Al salir la rodeamos y quedamos en una calle con cafés y pequeñas tiendas de recuerdos. Pasamos por el cementerio y en total estuvimos allí varias horas recorriendo este barrio.

Interior de la Opera de Paris. Foto: Amalia

Luego hicimos una parada en la Opera de Paris, un edificio clásico y de decoración elegantísima. Me hizo pensar en la época de los carruajes y vestidos largos con crinolina.

Visité la Madeleine, un antiguo templo romano convertido en iglesia católica y hay que ver las columnas y como fue aprovechado todo el espacio. Cerca se encuentra un antiguo y reconocido restaurante, Le Máxim.

Hay tanto que ver en París que debes aprovechar los días al máximo. No puedes dejar de tomar café o vino en los incontables cafés al aire libre y sucumbir a la elegante y deliciosa comida francesa (por lo general no entendía los menús pero era todo muy rico).

Comer una crepe recorriendo las calles y en fin, dejar que París entre en tus sentidos. Me queda mucho por ver y disfrutar en París y en sus alrededores, como Versalles por ejemplo.

Pero la verdad que para mí fueron 4 días alucinantes en París.

Si desea ver Paris desde el aire, le sugerimos este enlace, donde la imagen ya está centrada en Notre Dame y El Louvre

Guía de viaje y otras notas sobre París

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Fuente: Publicada originalmente en En Plenitud . Agradecemos a los siguientes fotógrafos: Christopher Angell de Barbizon, Francia. Amalia. A Parro. A Steeev de los EE.UU. A Ari Brown y a Meredith Lamb. Publicado por Mujeres de Empresa bajo el título: El encanto de París en 4 días alucinantes y distribuído bajo una Licencia Creative Commons

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