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Alrededores de Lisboa

Un recorrido por las sierras y ondulaciones que rodean a Lisboa

| Viviana Rojas Gomez | 6.Mayo.02 |

La impresión que me dejaron los lugares en los alrededores de Lisboa es que son óptimos para recorrerlos con auto. No están distantes entre sí y considero que vale la pena llegar a cada uno, con lo que un auto mejoraría los tiempos que se pierden combinando tantos transportes públicos, cosa que yo hice de esta última forma y tuve que dejar de lado algunos recorridos por esos motivos.

calle de Cascais

Además creo que el recorrido por las sierras y ondulaciones ofrecería un paisaje inmejorable para ser disfrutado desde un auto.

Una visita posible de realizar en un día es visitar Cascais: ciudad situada en una amplia bahía. Originalmente fue un pueblo pesquero. Podrá apreciar aquí los mejores restaurantes de pescado de la región. Una forma de llegar allí es tomar el tren en la estación Cais do Sodré en Lisboa hasta Cascais mismo, el tren va bordeando la costa en buena parte de su recorrido. Junto antes de Cascais está Estoril, una famosa ciudad balnearia.

plaza de Cascais

Otro recorrido que se puede hacer en un día desde Lisboa es visitar Sintra. Se encuentra a tan solo 30 kilómetros de Lisboa. Hay un servicio excelente de trenes hacia esa ciudad que sale de la estación Rossio (de imponente arquitectura art nouveau) y si mal no recuerdo en unos 40 minutos se está allí.

Se recomienda no ir a Sintra con mal tiempo: hay un dicho local que dice algo así como que si las montañas de Sintra están escondidas en la niebla o si los burros rebuznan, es mejor no estar allí.
El clima es más fresco: no olvidar un abrigo, sobre todo cuando el sol se oculta y uno está en las sierras admirando la hermosa vista de la villa. Fue lugar de residencia los reyes portugueses: allí edificaron sus palacios. Por ello tiene un aire más aristocrático, pero nada pretensioso. Es tranquilo, al menos en la tarde, cuando los turistas abandonan Sintra y Sintra queda para uno. Hay poca vida a lo largo del año, la mayor parte de la población sólo pasa el verano.

La región ofrece múltiples encantos. Sintra Villa (el casco antiguo) ofrece sus hermosas callejuelas adoquinadas que pueden recorrerse en un par de horas. También se encuentra el Palacio Nacional de Sintra. La mayoría de los reyes de Portugal adoraban Sintra y dejaron allí su marca. Vale la pena el recorrido por esta residencia. Este sitio cierra los miércoles.

Sintra callecita de Sintra

Ya en los alrededores de la villa se puede llegar al Palacio da Pena, en la cima más alta de las montañas de Sintra. Para llegar allí puede tomar un autobús en la Villa que lo conducirá por unos bosques hermosos y muy verdes mientras va alcanzando las alturas.

En esta residencia vivieron los últimos reyes de Portugal, la familia Braganza hasta el año 1910 aproximadamente. Este Palacio resulta ser una mezcla delirante de arquitecturas, se yuxtaponen en él diferentes estilos. Este sitio cierra los lunes.

En otra colina se encuentra el Castillo de los Moros. Los árabes supieron construir esta fortaleza en la cumbre de la colina para vigilar todo el valle y defenderse de los enemigos.

ninfo

Ahora se halla abandonado, es un lugar salvaje, pero apto para ser visitado. Se puede caminar por sus murallas de piedra e ir alcanzando cada una de sus torres para enfocar la vista hacia el infinito que se extiende a todo nuestro alrededor.

También en los alrededores de Lisboa y perteneciente a la costa de Estoril, se encuentra Mafra, famosa por su castillo, el mismo de la novela del premio Novel José Saramago "Memorial del Convento" .

Muy cerca de allí está el punto más occidental del continente europeo: Cabo da Roca. También es posible llegar allí en autobús desde la Villa: no demora más de media hora.

Una vez leí lo siguiente: "Cabo da Roca, o Finisterre, el fin de la Tierra, el abismo primordial a partir del cual todas las cosas se tornan sin sentido. El precipicio de las almas.
El averno." ¿Cómo no ir ahí entonces?

Y fui nomás a ver de que trataba: un faro en la cima de un acantilado de unos 140 metros de altura, donde la respiración por unos momentos se cortaba pensando en "ese" abismo, donde el horizonte del mar se perdía en una bruma que mezclaba el mar azul y el cielo celeste, y donde soplaba un viento fuerte que pegaba como diciendo "bancátela ahora que llegaste acá", y lo invitan a uno a cerrarse el abrigo y a sujetarlo fuerte con la manos como si estuviera la posibilidad de que el viento nos lo arranque de un tirón.

Castillo de los Moros

Desde ahí arriba y desde ese borde es inevitable pensar en la historia de los portugueses y en la propia.

detalle del castillo de los Moros Cabo da Roca

Cómo no pensar desde ese abismo, que se quiere ir más allá, que ese mar está para ser navegado y conquistado, que estando allí, en su orilla, ellos podían hacerlo. Cómo no lanzarse a la aventura de conquistar los mares entonces. Cómo no lanzarnos a la aventura de pensar que lo podemos todo, a pesar de lo pequeño que podemos sentirnos.

 

Ver cómo llegar a Lisboa

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Fuente:Viviana Rojas Gomez es Analista de Sistemas y gran amiga de Mujeres de Empresa, siempre que puede comparte sus travesías. Publicado bajo el título: Alrededores de Lisboa y distribuído bajo una Licencia Creative Commons

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Viviana Rojas Gomez, Silvia Chauvin y Viviana en la Feira da Ladra
 

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