Otro
paseo obligado es el del Barrio Gótico que ocupa lo
que fue el recinto amurallado de la ciudad romana. Puede
comenzarse el paseo en la Plaza Nova, en donde el paseante
puede ver dos torres cilíndricas que formaron parte
de la muralla romana.
Yendo hacia la catedral puede verse un tramo de muralla con el arranque de
un acueducto. La catedral, de estilo gótico de los siglos XIV y XV,
tiene fachada neogótica del siglo XIX. Son dignos de ver el claustro,
las bóvedas de crucería ojival, el púlpito y el coro.
Por la calle de la Tapinería se llega a la plaza de Ramon Berenguer
el Gran, uno de los lugares más espectaculares de la Barcelona Vieja,
en la que puede verse el Palau Reinal Major con su torre-campanario de 40 metros
y la estatua ecuestre de Ramón Berenguer III.
Por la calle Sots-tinent Navarro se llega a la Plaza del Rei.
A ésta, dan las fachadas de Palau Reinal Major, la Capilla de la Santa
Agata y la del edificio del Museo de Historia de la Ciudad.
Por la calle de Paradís, puede llegarse al Centro Excursionista de Cataluña, en cuyo patio se conservan cuatro columnas corintias del Templo de Augusto.
Imperdibles son el Palau de la Generalitat, el Ayuntamiento, el Palau Moixó y la plaza de Sant Just.
Ahora, pasando a la Barcelona actual, no podemos dejar de visitar el paseo de las Ramblas, que es plural porque no es una... sino varias. Los tramos se diferencian tanto por nombre como por sus características. El primero es la Rambla de Canaletes, con la fuente de Canaletes, cuya agua, según la tradición, hace que, quien la beba, vuelva a la ciudad.
La Rambla dels Estudis, llamada así por haber albergado el Estudi General o Universidad Medieval, la Rambla de les Flors, que transcurre entre los puestos de floristas y cuyo signo tradicional es el Mercado de la Boquería, con sus puestos de venta de verduras, frutas, carnes y pescados y los lugares típicos para comer.
Pero no podemos olvidar que Barcelona es una ciudad marítima.
Son imperdibles sobre la fachada Mediterráneo el Museo Marítimo, el mirador de Colón, la Villa Olímpica con su moderno puerto y, culminando en famosos Montjuic, montaña símbolo de Barcelona. Recinto ferial, centro de museos, sede deportiva, jardines hermosos y auténtico pulmón verde de la ciudad.
Entre los museos imperdibles están,
sin duda, el Museo Picasso, que contiene la más importante
colección del célebre pintor, el Museo Miró,
el Museo de Arte Moderno, el Museo de Arte Contemporáneo,
el Museo de Historia de la Ciudad, la Casa Museo Gaudí,
el Museo de Arqueología de Catalunya, entre muchos
otros.
Pretender agotar Barcelona en unas pocas páginas es tarea de necios,
por lo tanto, tome el lector este artículo simplemente a modo de simple
introducción a una ciudad inagotable.
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