Una Visión Cubana de la Administración

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En las segundas, resulta el medio más importante, escaso o difícil de conseguir para obtener la Meta. Es una regularidad de la Condición Indispensable en las organizaciones no lucrativas la variabilidad a tenor de las coyunturas, aunque generalmente consiste, al igual que en las lucrativas, en cierta cantidad de dinero, proveniente de donaciones para la realización de su trabajo.

Una aclaración necesaria

Las relaciones económicas, entendidas por el modo en que los hombres de una determinada sociedad producen el sustento para su vida y cambian entre sí los productos, determinan, fundamentalmente, el desarrollo social y establecen la dirección, carácter y contenido del funcionamiento de todos los demás sistemas sociales.

Engels dice al respecto: «La estructura económica en cada época de la historia constituye la base real cuyas propiedades explican, en última instancia, toda la superestructura integrada por las instituciones jurídicas y políticas, así como por la ideología religiosa, filosófica, etc., de cada período histórico».

Una organización es un sistema abierto que engrana en transacciones con un sistema mayor, la sociedad, constituyendo así un subsistema de esta, por lo que solamente puede sobrevivir cuando está comprometida con ciertos objetivos impuestos por ella que legitiman sus

Teniendo en cuenta lo antes planteado es posible decir que toda organización es un sistema complejo gobernado, de una parte, por sus propias leyes internas de desarrollo y, de otra parte, por las leyes que gobiernan el funcionamiento de la sociedad, en la cual se inserta, como un todo. Existe, por tanto, una interdependencia entre el funcionamiento de un sistema social dado y las actividades de las organizaciones que lo conforman.

Es en las organizaciones donde se garantiza el desarrollo económico de la sociedad. Los hombres desarrollan la economía y a la vez transforman su consciencia de modo que los nuevos valores sociales producto de dicha transformación lo distinguen del modo capitalista de aumentar la riqueza de su organización y por tanto de la sociedad en que vive.

En el capitalismo se busca la competitividad a través de la creación de bienes y servicios cada vez más cerca de las necesidades de los clientes para poder competir y ganar en un mercado restringido y de esa manera obtener una ganancia para la satisfacción de los dueños de los medios de producción que en el caso que nos ocupa es la minoría.

El pragmatismo implícito en la obtención de dinero como objetivo central de la organización genera ambiciones y deforma la ideología rápidamente.

En el socialismo se busca la competitividad de las organizaciones a través de la creación de bienes y servicios para la satisfacción siempre creciente de las necesidades de la sociedad y de esa manera obtener una ganancia para la satisfacción de los dueños de los medios de producción, que en esta oportunidad constituyen la mayoría, por lo que para la sociedad en que vivimos, el autor entiende por competitividad el multiplicar la riqueza de la sociedad al aumentar, de manera constante, la riqueza de las organizaciones.

La lentitud obligada con que se redistribuye el beneficio social exige del miembro de la organización un grado de consciencia, un nivel de información y una solidez ideológica grandes.

Es menester recordar el planteamiento de Carlos Marx en su «Crítica al programa de Ghota» de que la distribución de la riqueza sólo puede tener lugar después de creada la riqueza. O sea, no sólo es posible, sino necesario, que la eficiencia de cada organización se convierta en la eficiencia de la sociedad.

La ley económica fundamental del socialismo define que, junto al avance económico, se produce un avance social con una consciencia nueva. Esto demuestra el papel relevante del desarrollo económico impulsado por las organizaciones creadas para estos fines.

La unidad social, la solidaridad social, la integración social de la sociedad, etc., se basan en leyes objetivas de desarrollo social, cuyos factores determinantes son los económicos, por lo que las causas últimas de todos los cambios sociales han de buscarse en la economía de la época de que se trate. Lo anterior fue demostrado fehacientemente por Marx, Engels y Lenin.

Todo lo anterior nos permite plantear que la meta de todos los administradores es la misma: hacer que sus empresas generen, cada vez, más beneficios. E

n un sentido muy real, en todo tipo de organizaciones, tanto lucrativas o no, el objetivo lógico y socialmente deseable de los administradores debe ser obtener un beneficio: tienen que establecer un ambiente en el que las personas puedan sentirse útiles a la sociedad al contribuir con sus capacidades a la obtención de bienes y servicios que van a deparar bienestar a la sociedad con la menor cantidad de tiempo, dinero, materiales e insatisfacción personal, o en el que puedan lograr, al máximo posible,

La responsabilidad social de la empresa debe ser entendida como la consideración, con toda seriedad, de la repercusión de sus acciones sobre la sociedad teniendo en cuenta esto, su tarea fundamental es lograr la Meta ya que la sociedad lo espera y merece.

En otras palabras las empresas responden a su ambiente y se convierten en participantes activos para mejorar

Si bien es cierto que la meta de la organización es obtener beneficios, toda organización tiene un objeto social o tarea básica que, por lo general, se relaciona con la producción y venta de bienes y servicios, que es la parte que percibe la sociedad como resultado final de las empresas, pero hasta cierto punto en la misma medida que la empresa debe preocuparse por la sociedad, la sociedad debe preocuparse por el resultado económico de las empresas ya que, si dichos productos y servicios no dejan un saldo económico positivo para estas, pronto se verán imposibilitadas de seguir cumpliendo con su objeto social y lo que es peor dejarán de contribuir con sus impuestos y dividendos, este último en el caso de las públicas, al aumento de la calidad de vida de la nación vía presupuesto estatal por el financiamiento de los bienes meritorios y públicos que son deber del Estado ofrecer a sus ciudadanos en general y en particular a los más débiles e incapaces de satisfacerse directamente en el mercado. La reproducción ampliada depende, básicamente, de los resultados ventajosos que obtengan sus organizaciones con fines de lucro en el marcoñadas.

Las organizaciones como medios, órganos sociales, que tienden finalmente a la realización de una tarea social; son instrumentos para producir al mismo tiempo resultados necesarios a la sociedad por lo que en la cúspide de sus Metas está la Meta Social encaminada al cuidado del medio ambiente, la seguridad, la generación de un mayor volumen de empleo, aumento de la riqueza del país contribuyendo a los ingresos del estado con sus impuestos y la colaboración con el mejoramiento de la calidad de vida de la sociedad en general (incluye a sus miembros que también forman parte

Pero para poder cumplir con su responsabilidad social las organizaciones deben, en primer lugar, conseguir resultados económicos de manera satisfactoria y creciente por lo que la Cualidad Sistémica se convierte en una Meta Determinante que tiene como requerimiento acogerse a la actividad propia de la organización definida en un objeto social. Ambas Metas constituyen contrarios dialécticos y sólo el equilibrio entre ambas garantiza la supervivencia de la propia organización y la de la sociedad.

Cualquier sistema se explica primero por la función que cumple o debe cumplir en el sistema mayor en que está inmerso y después por la manera como cumple su propósito a través de la combinación de los medios con que cuenta para alcanzarlo.

Por lo tanto el propósito fundamental de una organización, como ya se planteó anteriormente, es la obtención de, cada vez más, beneficios dentro de las condiciones impuestas por los grupos de poder que influyen sobre ella (sociedad en general, clientes, accionistas y dueño, trabajadores, organizaciones políticas, etc.), por lo que dichas condiciones deben resueltas por la ón con el mínimo de insatisfacción.

El hecho de enmarcar la Meta Determinante de la actividad organizacional dentro del incentivo económico del beneficio no es porque se estime que los bienes y servicios en sí no son primordiales para la elevación del nivel de vida de la sociedad sino porque el proceso de redistribución que realiza el Estado con la política fiscal y en el caso de las empresas públicas, como en Cuba mayoritariamente, con los dividendos tributados alcanza un efecto muy superior debido a que sus destinos no están definidos por el mercado, al cual se asiste según la demanda efectiva, sino que los bienes y servicios que se brindan tienen la característica de ser meritorios y públicos lo que supone que están al alcance de la mayoría de la sociedad con independencia de los recursos monetarios con que se cuente, pues así cumple con su principal deber como Estado, trabajar por el bien común y asistir subsidiariamente a los incapacitados de lograr por sus propios medios los bienes de mercado que se requieren.

De hecho desde el Perfeccionamiento Empresarial en la Empresas de las FAR se considera a la economía como un problema estratégico del socialismo, destacando que cuando se logre rescatar los verdaderos objetivos de cada actividad de producción o servicios, se habrá logrado alcanzar una etapa sólida en el camino de la eficiencia económica reconociendo que, sin embargo, muchas veces estas actividades caen en el error de perder su objetivo central, su razón de ser; y ponen un elevado por ciento de sus fuerzas y recursos a conseguir objetivos secundarios y muchas veces de tercer orden.