Una Entrevista con Eva Joly, la Jueza del Caso Elf

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¿Cuál es el papel que deberían tener los medios en la lucha contra la impunidad?
Es un papel fundamental. Muchos de los negociados se descubrieron gracias a la prensa.

Creo que no hay una verdadera lucha contra la corrupción en un país si no hay libertad de prensa. Pero también pienso que la prensa ofrece para los que trabajan en ella una tentación, algunos quieren quedar bien con sus patrones y también es cierto que hay entendimientos crapulosos. Sin embargo la mayoría de las veces se busca la exclusividad, dar una noticia un poco bomba y sin demasiada premeditación se apunta hacia un juez.

¿Las mujeres son menos corruptas que los hombres o hay menos corruptas porque todavía hay muchísimas menos en puestos de poder?
Mmm, cómo saberlo…

Declaración de París

Una llamada a la acción contra la corrupción a gran escala

Nosotros, firmantes de esta declaración, ciudadanos del mundo, venidos de los cuatro rincones de la tierra, de paises ricos y pobres, denunciamos los efectos devastadores de la gran corrupción, con su corolario: la impunidad de sus beneficiarios.

La actual explosión de los mercados abiertos ha favorecido prácticas irregulares de decisiones dudosas, de comisiones y retrocomisiones, que se han multiplicado y desarrollado de forma inquietante, hasta el punto de que parecen estar afincadas en sectores enteros de la vida económica.

Las actividades más sensibles son: la energía, las obras públicas, el armamento, la aeronáutica y la explotación de recursos mineros.

Sobre estos mercados de interés nacional, algunas grandes sociedades han integrado la corrupción como un medio de acción privilegiada. Así, en todo el mundo son miles las personas, responsables de importantes decisiones que escapan a todo control.

La gran corrupción se beneficia de la complicidad de los bancos occidentales. Utiliza el circuito de sociedades offshore y se aprovecha de unos sesenta territorios o Estados que le sirven de refugio seguro.

La gran corrupción es una injusticia

Provoca pérdidas de riquezas en los países del Sur y del Este. Favorece la formación de bolsas de dinero negro y de remuneraciones paralelas en la cúpula de las grandes empresas. Destruyen la confianza necesaria para la vida económica.

Porque llega, muchas veces, al corazón del poder, la gran corrupción mina los principios democráticos occidentales e impide el desarrollo de los países pobres y su libertad política.

Mientras que la globalización ha permitido la libre circulación de capitales, la Justicia financiera queda limitada por fronteras que no existen para delincuentes. La soberanía de ciertos Estados bancarios protege, de manera deliberada, la opacidad de los flujos delictivos. Lógicamente, los beneficiarios de la gran corrupción no hacen nada para mejorar la situación.

Conviene resaltar las consecuencias de esta desigualdad frente a la ley, de la que se aprovecha la gran corrupción. Es indispensable restablecer los grandes equilibrios de nuestras democracias. Más que esperar una vana reforma de estos Estados, podemos construir nuevas reglas.

A un cambio del mundo debe corresponder un cambio de reglas.

Por todo ello pedimos:

1. Para facilitar las investigaciones:

  • La suspensión de las inmunidades diplomáticas, parlamentarias y judiciales durante el tiempo que dure la investigación financiera (quedando la presentación ante un tribunal sometida a la decisión sobre la suspensión de la inmunidad).
  • La supresión de las posibilidades de recursos dilatorios contra la transmisión de pruebas entre jurisdicciones extranjeras.
  • La prohibición a los bancos de abrir filiales o aceptar fondos procedentes de compañías instaladas en países o territorios que rechazan, o aplican puramente virtual la cooperación jurídica internacional.
  • La obligación para todos los sistemas de transferencias de fondos o valores financieros, así como para las cámaras de compensación internacionales, de organizar un seguimiento completo de los flujos financieros, lo que supone la identificación precisa de los beneficiarios y de los responsables de las órdenes correspondientes, de tal forma que, en caso de investigación penal, las autoridades judiciales puedan reconstruir el conjunto de operaciones sospechosas.

2. Para juzgar efectivamente a los delincuentes:

  • La creación del delito de “enriquecimiento ilícito” para los casos en que existe una diferencia entre el modo de vida y los recursos oficiales superior a un millón de dólares, y la “confiscación civil” de los fondos cuyo origen lícito no pueda ser establecido por su beneficiario.
  • La creación del delito de “gran corrupción”, aplicable a los giros superiores a los 10 millones de dólares y pasible de una pena similar a la prevista contra los atentados a los intereses fundamentales de la nación.

3. Para prevenir la gran corrupción:

  • La obligación para las corporaciones involucradas de consolidar sus cuentas geográficamente, país por país, de modo de verificar que coincidan los recursos oficiales de los Estados y los desembolsos efectivos.
  • Dar competencia a las Justicia de los países donde están establecidas las sedes sociales de las sociedades multinacionales para perseguir los delitos de corrupción cometidos por una de sus filiales en el extranjero, si el país donde se cometió el delito no puede o no quiere perseguirlo.
  • La puesta a punto de una vigilancia bancaria alrededor de los dirigentes políticamente expuestos y de sus entornos respectivos. Entendemos por dirigentes políticamente expuestos a los hombres y las mujeres que ocupan puestos estratégicos en el gobierno, en la alta administración y en la dirección ejecutiva de las empresas privadas que intervienen en los sectores “de riesgo”.
  • La cartera de títulos y de cuentas bancarias de los dirigentes políticamente expuestos abiertas en sus respectivos paises o en el extranjero, así como la de sus familiares más próximos, será sometida a un procedimiento de vigilancia de todo movimiento importante, con la instauración de una obligación penal de informar por parte de los cuadros bancarios y de los gestores de las participaciones accionarias.

Combatir la gran corrupción es un requisito para cualquier acción política auténtica. Se debe restaurar la confianza en las élites políticas y económicas.
A la hora de la globalización, la responsabilidad de los que nos dirigen es inmensa y debe estar a salvo de cualquier sospecha, para permitir la esperanza de todos.

Para firmar la declaración puedes hacerlo en el site: http://www.declarationdeparis.org (texto en francés) ó en http://www.parisdeclaration.org (texto en inglés)

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La Arquitecta Silvia Chauvin es editora de Mujeres de Empresa, escribe sobre temas de tecnología y redes sociales.