Trabajo Por Cuenta Propia: Mitos y Verdades

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Frente a la escasez “estructural” de las oportunidades de empleo, ha surgido la necesidad de crear el propio trabajo y por ende, encontrar una actividad económicamente rentable y sustentable en el tiempo.

Esta tendencia está en crecimiento constante: los altos índices de desempleo, la sub ocupación, los contratos de trabajo perversos y la violencia existente en muchas empresas hacia sus empleados hace que se piense en buscar otras alternativas para el desarrollo personal.

Con esto quiero decir que una gran cantidad de personas, muchas de ellas provenientes de empresas estatales o privadas sin experiencia previa, capacitación o vocación por la actividad independiente, se ven obligadas a pensar en trabajar por su cuenta. Un desafío que no es para todos.

Quisiera enumerar algunas ideas que se esgrimen para defender lo que se denomina “negocio propio”, “trabajo independiente”, “la empresa propia”, “microemprendimiento”, etc.

  • Poder ser el propio jefe
  • Poder, independencia, libertad, autodesarrollo
  • Ser dueño de lo que uno hace y no tener a quien reportar
  • Desarrollar las ideas y la creatividad
  • Generar ingresos, crecimiento y ganancias que uno puede cosechar por sí mismo
  • Administrar y gerenciar una empresa personal
  • Hacer lo que uno quiere.
  • Etc, etc.

Todas estas premisas responden en mayor o menor medida a cierta idealización, léase “héroe solitario” que todos albergamos en un lugarcito del corazón. Nos gusta pensarnos frente a las adversidades haciéndoles frente con los recursos propios. Creo que los que elegimos este camino tenemos predilección por estas imágenes míticas.

Es cierto que los “autónomos” o “independientes” siempre existieron. Las empresas deben su nacimiento a un héroe con estas características: un visionario, un soñador que se largó a concretar lo que percibió como “su” negocio u oportunidad.

Actualmente el mito sigue existiendo y cuenta con los mismos adeptos de siempre solo que la intuición, el olfato y el coraje tienen que complementarse con muchas otras cualidades y requisitos: gestión planificada, estudio de necesidades, mercado potencial y marketing, plan de negocios, rentabilidad, costos, viabilidad y recursos, etc.

Es decir: sueños, mitos y leyendas tienen que amasarse con cuentas, análisis de mercado y planificación estratégica.

Hablando en sentido pragmático:

  • 1) Ser el propio jefe significa estar dispuesto a trabajar 12 horas o más por día
  • 2) Poder e independencia significa toma de decisiones y elección de opciones
  • 3) Ser dueño quiere decir afrontar todos los riesgos y responsabilidades sobre la marcha del negocio
  • 4) Creatividad es tener la inventiva de sortear obstáculos y encontrar alternativas viables en cada etapa de la empresa o actividad
  • 5) Generar ingresos y ganancias es autosustentarse económicamente y aprender sobre costos, cash-flow y rentabilidad.
  • 6) Administrar y gerenciar la empresa es establecer una organización cuidadosa, saber delegar, planificar objetivos, establecer prioridades e importancias y tener siempre la cabeza abierta para modificar la marcha si hiciera falta.
  • 7) Hacer lo que uno quiere es en realidad hacer aquello que más conviene para el éxito del negocio y estar dispuesto a revisar las propias ideas, buscar asesoramiento y aprender, aprender y aprender.

Qué sucede con los que provienen de un empleo que ha terminado, con los que no quieren seguir en el que tienen, los que no encuentran otro trabajo, con los que nunca trabajaron y ahora deben hacerlo?

En este caso la transformación de recursos a nivel personal es mayor todavía: se pasa de un campo de acción con reglas fijas, jerarquías, roles, funciones y responsabilidades acotadas para entrar de lleno a funcionar con una agenda y organización autoadministrada a riesgo propio.

Menciono lo de la agenda porque hay una diferencia evidente en el manejo y vivencia del tiempo a partir de estar sin ocupación fija y horarios pre-establecidos: el día carece de medida y el tiempo se extiende sin sentido, el futuro se desdibuja.

Dejando de lado las diferencias entre los que provienen de la pérdida de empleo y los que quieren comenzar con una actividad autogestiva, vayamos a las similitudes.

Este grupo de personas debe transformar sustancialmente su modo de vida y encarar un nuevo proyecto. Este proyecto requiere que se lo tome seriamente lo cual implica:

Actitud pro-activa (actitud positiva y de acción)

La actitud positiva es esencial ya que se afrontarán desafíos, situaciones nuevas y obstáculos en forma continua. Es posible que los que rodean al emprendedor traten de alertarlo sobre las dificultades a sortear y los inconvenientes de hacer algo solo en un contexto de pocos incentivos y una economía recesiva.

Con la mejor de las intenciones querrán evitarle decepciones y desalentarán sus proyectos.

Si se trata de una mujer esto es más fuerte aún y qué decir si es la primera vez que se larga al ruedo. Por esto, quien no posea una cierta cuota de energía de acción, de salida y de optimismo, sucumbirá rápidamente a las recomendaciones de mejor quedarse como está.

Decisión de hacer lo que uno se propone y perseverancia

Estar convencido de lo que se quiere hacer llevará a decidir “emprender” el camino apropiado para llevarlo a cabo. Esta decisión debe ser fuerte como para poder perseverar, sin que la perseverancia se transforme en obcecación o tozudez inútil.

Perseverar es continuar los esfuerzos y buscar los caminos apropiados y es diferente de insistir en lo que no resulta.

Autodisciplina y organización para desarrollar una actividad sin jefes

Quien desarrolla una actividad autónoma se encuentra con la tarea de hacerse cargo de todas las facetas que forman parte de la actividad elegida. Marca sus propios horarios de trabajo, lugar y forma de llevar a cabo las tareas diarias, arma su agenda y organiza en forma constante y sin descanso todos y cada uno de los aspectos que hacen a su negocio.

Por esto aprende a desarrollar rutinas y métodos que lo ayuden a simplificar y a ahorrar esfuerzos. No tendrá a quien echarle la culpa sino que será el responsable frente a sí mismo y frente a sus colaboradores, proveedores, clientes y pares.

Consenso y apoyo por parte de familiares cercanos (ellos se verán afectados o estarán involucrados de alguna manera en el cambio)

Un microemprendimiento comienza generalmente en forma artesanal y personal. Utiliza recursos existentes en la familia (quien suele jugar un papel fundamental). Es muy habitual que algo nuevo comience desde la casa o que requiera de asistencia o colaboración de otros cercanos (hijos, cónyuge, amigos, etc).

Por esto mismo es crucial hacer entender lo que significará la nueva actividad y cómo afectará a lo mejor espacios comunes, el teléfono, los horarios de trabajo, el tiempo que se le dedicará, las energía y atención que demandará. Si no se recibe comprensión y ayuda, se hará mucho más difícil el camino.

  • Conocimiento de las propias fortalezas y debilidades (en sentido sistemático y no “a grosso modo”)
  • Relevamiento de las propias experiencias y conocimientos para aprovechar mejor lo que se tiene
  • Relevamiento de recursos materiales y económicos

Todos y cada uno de estos aspectos deben estar debidamente evaluados y reconocidos. Quien mejor se conoce a sí mismo y sus posibilidades, mejor aprovechará de sus recursos tanto en lo que hace a saberes, experiencia de trabajo, estilos de gestión, habilidades personales, dificultades o desventajas que tiene, capital con el que cuenta, aportes, etc.

Idea de negocio factible

Como se sabe, no es suficiente contar con una idea de negocio sino que esa propuesta sea válida para desarrollar un emprendimiento económicamente rentable. Que valga la pena invertir en ella todos los esfuerzos que se harán.

Para que la idea de negocio sea factible habrá que investigar sus posibilidades de explotación comercial. Qué existe en el mercado sobre esto, qué necesidades se están cubriendo, qué mercado se va a enfocar, etc. etc.

Herramientas de gestión de negocios

(Léase información y formación en cursos, lecturas, asesoramiento, observación de los que trabajan por su cuenta)

La capacitación en herramientas de gestión se ha transformado en una necesidad básica y quienquiera comenzar un negocio deberá estudiar e informarse en forma permanente en todo aquello que lo pueda ayudar.

Actualmente existen muchísimas propuestas y ofertas de capacitación a través de organizaciones gubernamentales como privadas. Incluso en Internet se ofrecen servicios en este sentido.

También existen publicaciones específicas, como suplementos en diversos diarios y libros que abarcan innumerables temas: liderazgo, estudio de mercado, ventas, publicidad, informática, plan de negocios, relaciones públicas, efectividad, planificación estratégica, etc. etc.

Otra manera de aprender es observando a los que ya están en camino o han desarrollado una actividad exitosa. Otra forma es unirse a grupos de emprendedores ya sea en cámaras o propuestas específicas por sectores o temáticas.

Estudio e investigación del negocio elegido

¿En qué tipo de negocio estoy o quiero incursionar? Es un negocio que está en auge, que va a desaparecer o que aún no está desarrollado pero que se visualiza como innovador y en vías de aparecer? Saber esto no es inocente.

Si nos encontramos en algo que tiene que ver con lo ecológico por decir algo muy amplio, sabemos que se trata de una tendencia en crecimiento constante y que en todo caso deberemos estudiar si la propuesta que tenemos es la más adecuada o fuerte, pero que al menos estamos dentro de una alternativa que esta vigente, se entiende?

En cambio si nos vamos a dedicar a gastronomía para empleados de oficina, debemos saber que es un rubro que puede estar muy saturado en ciertos medios.

Estudio de mercado

A quiénes y cómo uno va a vender, quienes serán los consumidores del producto o servicio que se encare.

Existen maneras sencillas y viables para hacer una aproximación bastante útil al mercado al que nos dirigiremos.

Se trata de estudiar muy bien al cliente potencial en cuanto a sus actitudes, hábitos, lugares en los que se encuentra, posibilidades económicas de consumo, target (nicho específico) al que nos queremos orientar, cómo se deciden las compras en este rubro, etc. etc. Incluso se debe investigar zonas geográficas, formas de pago existentes, posibilidades a nuestro alcance, etc.

Planteamiento de estrategia de comercialización

Cuál será nuestro modo de llegar a los consumidores es otro de los aspectos importantes. Qué medios utilizaremos para hacer conocer el servicio o producto que tenemos, cuál es la forma o estilo más apropiado para el segmento que abordaremos, si haremos promociones, regalos, entregas a domicilio, envíos personalizados, ventas por mayor, descuentos especiales, logística de distribución de mercaderías, etc.

Fijación de objetivos claros, mensurables y que se desarrollen en el tiempo a corto plazo, a mediano plazo y a largo plazo

Esto también forma parte de la planificación estratégica: en primer lugar saber dónde estamos, cuál es nuestra situación actual y en segundo lugar a dónde queremos llegar, qué nos proponemos y entre ambos extremos, qué necesitamos hacer para lograr los objetivos propuestos.

Nada más ni nada menos que fijarnos no solo plazos sino también metas que se puedan evaluar por etapas o procesos o logros posibles de medirse en forma concreta (conseguir tantos nuevos clientes, vender tantos artículos, llegar a fin de año con tal socio, etc. etc.)

Organización y planificación para desarrollar las metas propuestas

Cada uno de estos aspectos merece un tratamiento especial pero la idea de esta nota es plantear en forma realista los diferentes aspectos a tener en cuenta cuando se está pensando en “levantar la cortina” del propio negocio.