Teletrabajo: Opción Laboral del Futuro…Hoy!

El desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación, junto con la modificación de todos los modos de producción, están trayendo consigo cambios muy importantes en lo que tiene que ver con el empleo...

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El desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación, junto con la modificación de todos los modos de producción, están trayendo consigo cambios muy importantes en lo que tiene que ver con el empleo, con la contratación y las formas que adopta la relación laboral en todas sus dimensiones.

En ese contexto, el teletrabajo se convierte en una alternativa cada vez más plausible a las formas tradicionales de empleo y a la inserción laboral de los jóvenes que buscan conseguir su primer empleo y/o a las posibilidades de los desocupados.

Como puede suponerse, la introducción del teletrabajo entraña una serie de efectos a muy distintos niveles, entre los que cabe destacar el económico-laboral , el jurídico-contractual , el social-familiar y el tecnológico.

Teniendo en cuenta el interés que tal forma de producción laboral puede tener en un futuro muy inmediato, Instituciones, Empresas y aún Gobiernos de varios países, “ya” están trabajando en proyectos de creación de Centros de Orientación y Consultoría para el Teletrabajo, y Centros de Teletrabajo, en el marco del impulso de esa alternativa como forma concreta de inserción laboral.

Con la presente investigación pretendemos dar a conocer los aspectos principales del debate en torno al tema del teletrabajo, sus problemas y la forma de articularlo en Internet, sin entrar (por razones de espacio) en tecnicismos operativos, pero teniendo muy en cuenta que esta Red de redes a escala planetaria y en constante crecimiento, vehiculiza no sólo informaciones, sino también bienes y servicios, eliminando amplios segmentos en la cadena de fabricación y distribución…

Este fenómeno no sólo hace desaparecer a los intermediarios comerciales, sino también a los mismos soportes materiales del producto…

1. ¿Del trabajo sin futuro al futuro sin trabajo?

1.1 .- Deshumanización del trabajo y desempleo.
Labor es la voz latina que en Occidente siempre ha designado la idea de trabajar…, esforzarse en…, afanarse por… Incluso la hemos incorporado coloquialmente con el término “laburo”… con el cual elogiamos a alguien al decir que es un “laburante”. Una labor, un trabajo, es siempre una “actividad transformante”… El trabajo al que nos acotamos es toda aquella actividad que el hombre desarrolla para procurarse los medios de sustento de la vida propia y de su familia… [1] Esto montado sobre el derecho que todo hombre tiene a la iniciativa laboral, que le permite usar libremente sus talentos personales en orden a desarrollar una actividad justa que le resulte provechosa.

El acceso al trabajo y al ejercicio de la profesión, deben estar abiertos a todos sin discriminación…, abierto a hombres y mujeres, a autóctonos e inmigrantes, a personas de cualquier color, y a los discapacitados…

Sin embargo, desde la Revolución Industrial a esta parte, junto a un notable progreso tecnológico, hemos asistido también a un evidente y creciente proceso de despersonalización o deshumanización del trabajo. La técnica ha venido desplazando el centro de gravedad del trabajo humano al enorme dominio de la máquina y, progresivamente, ha hecho al hombre “servidor” de su propia creación.

Esto significa, en primer lugar, que trabajando con la máquina el hombre queda impregnado del automatismo propio de la máquina; la máquina está llena de determinismos físicos y doblega a su propia ley a los hombres que la sirven.

Este mecanismo operativo modela el conformismo y la uniformidad de las actividades humanas, disciplinándolas en el proceso de la producción y de la universalización del mercado. En segundo lugar, el avance tecnológico ha producido el llamado “desempleo estructural”; en efecto, merced al desarrollo de las fuerzas productivas prevalece la aplicación de tecnologías con las que se reduce la ocupación de mano de obra.

Es lo que sucede en todos aquellos trabajos que tratan de “modernizarse” en procura de una más alta productividad… Frederick Taylor decía a sus obreros: “No se les pide pensar”…

Ese discurso es hoy obsoleto para los empresarios al momento de emplear gente…, hoy los empresarios intentan contratar materia gris más que fuerza de trabajo. Hoy la productividad industrial no tiene necesidad de “brazos” como tenía Taylor.

Las fábricas robotizadas y los ordenadores han llevado la productividad industrial a su punto de optimización. Hoy los empresarios necesitan lo que ninguna máquina les puede dar: conocimiento…conocimientos prácticos, experiencia, creatividad, capacidad de discernimiento.

Pero… nuestro sistema educativo ¿prepara para esa perspectiva laboral? Sucede que aún muchos siguen sugestionados por la visión de la tecnología del siglo XIX: una actividad conjunta de mecánicos e ingenieros que crean máquinas y sistemas para que funcionen como si estuvieran regidos por leyes naturales e inmutables.

Cadena de producción uniforme, programada y controlada férreamente, para garantizar una producción seriada (taylorimo-fordismo). Mientras que las nuevas tecnologías computacionales proponen la superación de la mecanización…

En lo sucesivo, ningún saber-hacer adquirido será definitivo. El fenómeno de Internet, como veremos, muestra claramente la amplitud de las incertidumbres.
En este sentido es conveniente mencionar un comentario de Keynes: “Descubrimos medios para economizar la economía a una velocidad más rápida de la que somos capaces de encontrar nuevas utilizaciones del trabajo humano”.

Las nuevas tecnologías hasta ahora han creado pocos nuevos empleos y han destruido muchos de los viejos… ¿Cómo medir la frustración generalmente de la clase media para quienes el éxito de los estudios permitía alimentar ambiciones laborales elevadas? La perspectiva de una vida laboral activa aparece ahora como una zambullida en el mar del desconcierto… ¿Qué decir de las clases más bajas y de las personas sin estudios?

1.2.- Digitalización de los servicios.
En general, quienes pierden su trabajo por la automatización en los sectores primario y secundario de la economía, se desplazan hacia el sector de los servicios; pero la tecnología computacional penetra también en el ámbito de los servicios… avanza la digitalización de los servicios.

Su presencia se hace visible en las esferas crediticia-financiera, contable, comercial y de salud. Las computadoras personales pasan a ser de uso corriente… avanza la digitalización de la vida cotidiana; las PC ya son parte de los objetos que pueblan nuestra cotidianeidad. De esta forma el desempleo tampoco alcanza a ser compensado por los empleos del rubro servicios.

Los servicios son un refugio laboral transitorio en tanto y en cuanto un “software” (soporte lógico) cada vez más optimizado y simplificado en su interfaz operativa está reemplazando a los seres humanos de todo el mundo. La automatización del sector servicios está avanzando a pasos agigantados… El efecto es siempre el mismo: se obtiene más productividad. Con tecnología se producen volúmenes cada vez mayores de riqueza con volúmenes cada vez más reducidos de trabajo.[2]

1.3.- Las máquinas no tienen moral…
Pero la tecnología no es ella en sí misma culpable de nada… puede llevar un hombre a la luna o borrar del mapa a Hiroshima y todos sus habitantes en un instante.

Por otra parte, no son sólo factores tecnológicos los que influyen en el fenómeno del desempleo, sino también otras variables de carácter social, económico, político, de organización empresaria, etc.

Ahora bien, la variable tecnológica impone su propia lógica en el mercado y por eso es tan significativa: introduce exigencias de financiación, condiciones de competitividad, e incluso influye en la conformación de nuevas formas organizacionales del trabajo. ¿Las consecuencias? Drama social y tragedia individual.

El desocupado queda “al margen” de la sociedad mercantilizada que es el tipo de sociedad considerada “normal”, con lo cual él por desempleadoes diferente, un sujeto patético.

De hecho, ha aumentado la tasa de suicidios entre jóvenes desempleados. Y cada vez son más los adultos que se tratan por depresión y ansiedad… El estrés avanza de la mano de una vida que se autopercibe “en peligro”…

La clase media decae, y con ella decaen los incentivos de movilidad y ascenso en la escala social. Por otra parte, la inocultable visión de lo bien que lo pasa la clase política, no ayuda precisamente a mejorar el estado de ánimo de los desempleados.

Las consecuencias sociales son escalofriantes: hambre, hacinamiento, drogas, prostitución, …, además del incremento de la agresividad en la vida cotidiana (incluso en la de los “empleados” que saben de la precariedad de los puestos de trabajo / rivalidad), y de las distintas formas de violencia (racismo,xenofobia, delincuencia, etc.).

¿Qué hacer? Hay muchas soluciones en danza, un verdadero maremágnum de propuestas y análisis…, todas en algún sentido válidas…, pero prima la incertidumbre.

Mientras tanto, el mercado sigue su curso hacia la universalización creciente, el Estado deja de creer en el Estado y presta su fe al Mercado…, crece la corrupción política…, el desconcierto inunda las mentes y lo más importante sigue siendo que la gente pueda tener trabajo… su propio trabajo.

Pero por el contrario, el desempleo es alto y la gente sigue perdiendo trabajo… Una de las soluciones hace notar que dada la intensidad y la fuerza productiva creciente del trabajo, la jornada de trabajo necesario para la producción debería ser más corta…, no sea que una clase goce de tiempo libre a costa de convertir la vida de las masas en tiempo de trabajo, como decía Marx.

En verdad, en el corazón de muchas propuestas originales predomina la idea de la disminución (o flexibilización) del tiempo de trabajo, permitiendo así el desarrollo de “otras” tareas … [3]

Esto supone un cambio de gran profundidad histórica en cuanto a la forma de organizar la vida económica, la producción, los servicios y sus modalidades de gestión. Conduce a cambios culturales inéditos, entre otras cosas en la actitud ante el trabajo y el aprovechamiento del tiempo libre.

Algunas de las ideas en debate son:

  • 1. Flexibilización del mercado laboral (uso de contratos temporarios).
  • 2. Para las personas con bajo nivel de capacitación y educación general: seguro de desempleo e inserción en programas de capacitación con servicios de reubicación laboral.
  • 3. Apoyo estatal (si es que el Estado acaso aún cree en el Estado) a pequeñas y medianas empresas y a microemprendi-mientos.
  • 4. Ofrecer a los trabajadores informales, urbanos y rurales, la oportunidad de prepararse y brindar servicios en sus viviendas.
  • 5. Organizar el “trabajo compartido”.
  • 6. Invertir en el “reciclaje” de la mano de obra.

En concreto, respecto de este devenir nadie tiene la menor idea de qué pasará… Lo que si sabemos es que se busca el incremento de la productividad, partiendo especialmente de la configuración de modelos complementarios de relaciones laborales … , que van dando lugar a formas singulares en la relación Capital-Trabajo, para impulsar un nuevo tiempo de desarrollo y crecimiento.

Es así que pensamos en Internet como una herramienta prometedora respecto de la inserción de las personas en el mercado laboral y aún para la exploración empresaria de nuevos mercados…

Por eso, entre tantas perspectivas posibles hemos elegido la del teletrabajo en Internet; no porque sea la única opción, sino porque tiene que ver con “el futuro”, que es la convergencia de las telecomunicaciones y la informática, y porque está a la mano de cualquier usuario medio de una PC común.

2. Teletrabajo

2.1. Conceptualización y ámbito de aplicación.
Ya no habrá que preocuparse por fichar en el reloj de la empresa. El mercado laboral se inclina por el trabajo en casa: con la computadora personal conectada al sistema de la oficina, es posible cumplir con gran parte de las obligaciones desde la propia casa.

La introducción del teletrabajo, telenetworking o telework, en Europa, telecommuting en los EEUU, implica una serie de cambios en el entorno laboral.

El término tele-trabajo a menudo se interpreta simplemente como “trabajo en casa”. Sin embargo, hay más formas de aplicación del teletrabajo. En cualquier caso, el elemento común al concepto del teletrabajo no es la casa, sino el uso de ordenadores y telecomunicaciones para cambiar la modalidad y el ámbito laboral.

El teletrabajo aparece a fines de este siglo como una nueva forma flexible de organización del trabajo aplicado a multitud de actividades laborales, lo cual implica que el trabajador (teletrabajador o ciberworker) preste sus servicios fuera del entorno empresarial tradicional del empleador.

El teletrabajador tiene menor número de horas de presencia física dentro de la empresa que fuera. Esto no implica necesariamente y en todos los casos que el teletrabajador trabaje fuera la jornada completa…, muchas veces puede ser mitad y mitad.

Para el caso, es teletrabajador quien utiliza equipos electrónicos para procesar y cambiar información o documentos y las telecomunicaciones para mantener el contacto con la empresa o empresas para la o las que trabaja.

No es una locura ni el privilegio de unos pocos. Las computadoras y los avances en telecomunicaciones e informática, permiten que mucha gente pueda cumplir con sus obligaciones laborales casi sin moverse de su casa, o desde cualquier rincón del planeta: sólo se necesita una computadora estándar, un módem y una línea telefónica.

Este «trabajo a distancia» o tele-trabajo está desarrollándose en todo el mundo y promete cambiar costumbres y estilos de vida. Esta modalidad de trabajo modificará sin duda la estructura misma de la relación laboral y de la organización empresaria. En EEUU (más de 8 millones) y Europa (más de 2 millones) los teletrabajadores ya son un pequeño ejército imparable que avanza utilizando las nuevas tecnologías como herramientas de trabajo.

2.2. ¿Quiénes teletrabajan?
Aunque al principio el sistema estaba destinado a empleados de categoría con grandes responsabilidades y cierta capacidad de decisión, esta modalidad laboral se está extendiendo a casi todas las ocupaciones… La tendencia es digitalizar el trabajo en todos los aspectos suceptibles de ser digitalizados.

El abanico es muy amplio y son muchas las áreas en las que se puede trabajar a distancia: Asesoría laboral, fiscal, jurídica y contable; ventas; servicios de traducción, consultoría, medicina, enseñanza; trabajo de secretaría, arquitectura, diseño, edición, ingeniería, seguimiento de valores bursátiles, vigilancia de bosques y medioambiente, administración, entre tantísimos otros.

El teletrabajo resulta ideal para aquellos que hacen buena parte de su tarea, o toda su tarea, en la calle: como vendedores, visitadores médicos, promotores… la oficina va con ellos, y así pueden enviar pedidos e informes por su computadora.

Sin embargo, por ahora la mayor parte de los teletrabajadores son profesionales independientes contadores, analistas de sistemas, periodistas, expertos en marketing, diseñadores que decidieron manejar sus asuntos desde otro ámbito laboral.

En la Argentina no hay de momento estadísticas sobre el teletrabajo, pero se sabe que la mitad de las computadoras personales instaladas en nuestro país van al mercado hogareño… ¿Cuántas para teletrabajar? No lo sabemos. Lo que sabemos, observando la progresión a nivel internacional, es que dentro de pocos años, la mayoría de las profesiones enfilarán hacia el trabajo cada mañana por el «camino virtual».

2.3. ¿Cómo teletrabajan?
Existen diversas modalidades de teletrabajo ya funcionando en EEUU y Europa:

A) Teletrabajo en casa. Admite varios tipos…
Teletrabajadores empleados: El hogar como lugar de trabajo estipulado en un contrato con el empleador.

Autoempleado o “freelance”: Ofrece sus servicios él mismo desde su propia casa.
Teletrabajadores “empresarios”: Aquellos que inician una aventura empresarial desde su propia casa [4]