Susana Finquelievich: Hacia la Sociedad de la Información

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El acceso a las nuevas tecnologías y la capacitación de la población para su uso son temas que se trabajan cuando se analiza la brecha digital.

Competir entrevistó a la Dra. Susana Finquelievich, una de las más reconocidas especialistas de América Latina en el estudio de los usos sociales de las Tecnologías de la Información.

El año próximo, por primera vez se realizará una “Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información”, auspiciada por la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (UIT). El encuentro tendrá lugar en Ginebra (Suiza) en diciembre de 2003, pero ya se están llevando a cabo las reuniones de consulta en diversos países.

Si bien esta cumbre será global, se verán las diferencias y particularidades de cada región y país acerca de qué tipo de sociedad de la información se está modelando. Argentina no escapa a esto y Competir se acercó a la Dra. Susana Finquelievich para conversar sobre estos temas, sobre las acciones que se han llevado a cabo para brindar acceso a más ciudadanos y sobre todo, el trabajo que resta para que de algún modo la brecha digital comience a disminuir.

La Dra. Susana Finquelievich es Arquitecta, Master en Urbanismo, y Dra. en Ciencias Sociales por la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales de Paris. Trabaja en la investigación de las interrelaciones entre las TICs y la ciudad. Es investigadora del CONICET y tiene a su cargo la Secretaría de Investigaciones de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

A fines del año pasado organizó en Buenos Aires el II Congreso Global de Redes Comunitarias. Actualmente dirige el área de Estudios Urbanos del Instituto de Investigación Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires. Acaba de crear el Programa de Investigaciones sobre la Sociedad de la Información (INFOPOLIS), en el mismo Instituto.

Competir:- ¿Qué es la brecha digital?
Susana Finquelievich:- Por brecha digital se considera generalmente la división existente entre los ricos en información y los pobres en información, que se manifiesta en el grado de acceso a los bienes y servicios de la sociedad informacional, tanto en el hardware como en el software, acceso a computadoras para conectarse a Internet desde un sitio privado como el hogar o el trabajo o bien desde sitios de acceso colectivo o público. Por ejemplo, los CTC, los telecentros comunitarios del Plan Nacional, que originalmente se llamó Programa Inform.ar, los centros de acceso del Consejo Federal de Inversiones, o los Centros de Tecnología 2000 de la Ciudad de Buenos Aires. O bien pueden ser colectivo-privado como son los telecentros comerciales, los franquiciados por Telecom o Telefónica, y los cibercafes.

Competir:- ¿Se trata solamente de una cuestión de acceso a la tecnología?
S. F.:- No, el acceso no sólo tiene que ver con el acceso a las herramientas de la sociedad de la información, sino con la formación necesaria para aprovechar plenamente esa información. Saber cómo buscarla, cómo procesarla, reestructurarla, recrearla y redifundirla. Con lo cual el ciudadano de la sociedad de la información no necesita ser dueño de la herramienta (hasta puede no poseer una PC), sino que tiene acceso a la información incluso desde sitios públicos.

Competir:- Los CTC en nuestro país son lugares públicos y gratuitos ¿Cómo se desarrollaron?
S. F.:- Vamos a hablar del proyecto a nivel nacional. Fue el más importante y es uno de los más extensos de América Latina. La Argentina, con el plan que como dije primero se llamó inform.ar y luego CTC, tiene actualmente una red de 1.300 de telecentros, cuya función era ofrecer Internet gratuita a la población. No tenía como misión formar a la población, aunque esté en los objetivos en la práctica no tenía ningún programa educativo, ni tampoco planeaba que estas facilidades se convirtieran en centros de la comunidad, aunque afortunadamente algunos sí lo hicieron.

En la actualidad funcionan efectivamente alrededor de 800 telecentros en el país. Fundamentalmente en Capital Federal y las grandes ciudades del resto del país donde además disponen de proveedores (ISP), que han desaparecido de las áreas menos densamente pobladas..

Competir:- ¿Hubo dificultades en su desarrollo?
S. F.:- Este programa es ampliamente cuestionado y con razón. Si bien es muy positivo tener una red de tales dimensiones, el gobierno no hizo ningún estudio previo y no realizó monitoreos ni estudios de impacto posteriores a la implementación de los CTCs. Muchos de los equipamientos fueron a parar realmente a bibliotecas que ya no funcionaban, a casas particulares. Muchos punteros políticos han usado los CTCs o bien como sus oficinas privadas, o como lugares de clientelismo. En muchos lugares, están desaprovechados. En otros, ni siquiera poseen conexión a Internet.

Afortunadamente también hay una cantidad de coordinadores de CTCs bastante grande y que actualmente se están organizando con mucha conciencia comunitaria. Muchos de ellos provenían de ONGs, algunos de parroquias, algunos pocos de escuelas, con gran conciencia comunitaria, que realmente tomaron en cuenta que estos CTCs eran una ocasión impresionante de integración de la población a la sociedad de la información, que facilitaría su integración tanto en el mercado de trabajo como en la educación y en general una mejor integración social. Estos coordinadores están trabajando largas horas con un sueldo bastante bajo. Recientemente, 120 de ellos han tomado la iniciativa de formar una red de coordinadores de CTCs.

Por otro lado ante la insuficiencia con que el gobierno emprendía la administración de los CTCs, se formó un grupo, llamado “Brecha digital”. Esta organización no tiene precedentes en la Argentina porque reúne por un lado a empresas representadas por CICOMRA, la Cámara de Empresas de informática y telecomunicaciones de la República Argentina, a la Universidad de Buenos Aires (planea incluir a la Universidad Nacional de Córdoba), y a una activísima organización del Tercer Sector, la Fundación Equidad. Esta gente, una veintena de personas, se reúne semanalmente con el objetivo de construir un portal donde los coordinadores de centros puedan encontrarse, tener asistencia tanto organizacional, de gestión como técnica e intercambiar sus mejores prácticas, intercambiar sus experiencias, sus dudas y demás.

La función fundamental de este grupo es la de ayudar al gobierno, fundamentalmente a la SECOM, la Secretaría de Comunicaciones, a optimizar la formulación de sus políticas con respecto al programa PSI (Programa de la sociedad de la información) y a evaluar el funcionamiento de los telecentros y monitorearlo periódicamente con la intención de mejorar las políticas y de transformarlos no solamente en centros de acceso gratuito a Internet sino en verdaderos centros de vida comunitaria.

Competir:- La crisis actual de nuestro país ha llevado a mucha gente a volver a prácticas “poco digitales”, el club del trueque, huertas, etc. ¿Cómo se insertan las nuevas tecnologías en este panorama?

Me alegro mucho que haya mencionado al club del trueque, porque desde que se creó en el año 1997, fue uno de los primeros en usar Internet para su difusión y para integrarse en la red global del trueque. Aun ahora, opera presencialmente, pero además se conecta por Internet e informa sobre los demás clubes por Internet, tanto acá como en el Uruguay. En el 98 se ha implementado una red global del trueque uruguaya, gemela de la Red argentina.

Hay cuestiones bastante sensibles al respecto, para empezar Argentina se está convirtiendo en una gigantesca Intranet. La banda ancha se está adelgazando, la conexión con el exterior es pésima, funciona con relativa velocidad dentro de las fronteras. Por otro lado muchos de los Internet Service Provider (ISP) están cerrando sobre todo los que no están en áreas densamente pobladas. Esto agudiza una brecha digital que no es digital sino socio-económica, esto de la desaparición de los ISP y su concentración en las áreas pobladas se monta justamente sobre la segregación socio-espacial argentina, todo se concentra en Capital Federal, a lo sumo gran Buenos Aires y el interior queda a la merced de cualquier cosa.

Competir:- Nombraba algunas iniciativas de coordinadores y de varios sectores para impulsar políticas. A su parecer ¿Cuáles deberían ser las políticas y acciones para acortar la brecha?
S. F.:- Fundamentalmente educación para la sociedad de la información donde se integren las nuevas tecnologías. Esto quiere decir formación tecnológica pero no sólo formación tecnológica sino que la gente aprenda que la tecnología puede contribuir a solucionar unos cuantos problemas y también formación de la gente en el uso de estas tecnologías, en la educación secundaria y terciaria porque sin habilidades, sin conocimientos en tecnologías de la información nunca vamos a tener una economía digital, nunca vamos a tener una sociedad de la información.

Competir:-¿Esto apunta a ir más allá de la cuestión del acceso a la herramienta?
S. F.:- Con el mero acceso físico no basta, hay que aprender no sólo a utilizar las herramientas para comunicarse sino usar las herramientas para producir nuevas innovaciones y no sólo innovaciones tecnológicas sino también innovaciones sociales. Cuando uno habla de una sociedad de la información no está hablando solamente de innovaciones tecnológicas, está hablando de una nueva sociedad que utiliza, que está sustentada en estas tecnologías pero que no es una sociedad tecnologizada, ni una sociedad tecnológica, es una sociedad innovadora

Competir:- ¿Qué está haciendo la universidad para acortar la brecha digital? ¿Se discuten y se investigan estos temas?
S. F.:- El sector de la educación en general es un sector muy conservador y las universidades no son una excepción. En este momento, las universidades no están produciendo la suficiente cantidad de investigadores, técnicos, científicos que son necesarios para la implementación de una sociedad de la información. Salvo honrosas excepciones, la mayor parte de las universidades en Argentina no trabajan el concepto de sociedad de la información. Fíjese que las universidades tecnológicas se limitan a enseñar informática y no van más allá de eso. Ciertamente no se relaciona informática, telecomunicaciones y sociedad. Las universidades en este momento tienen que hacer el necesario lazo entre tecnología y sociedad que no se está haciendo. Tendría que haber un matrimonio entre las ingenierías y las ciencias sociales. Inclusive las ciencias sociales pueden planificar qué es lo que tienen que hacer las ingenierías, eso es lo que está haciendo Brasil en este momento.

Competir:- ¿Quizás resulta más complejo pensar en la Sociedad de la información en Latinoamérica que, por ejemplo, en Europa?
S. F.:- Para empezar en Europa está la concepción de economía digital que aquí todavía no tenemos. Por ejemplo, en la Argentina no hay ni un sólo parque tecnológico dedicado a la informática, bueno digamos que en Argentina hay un solo parque tecnológico embrionario y está dedicado a la ingeniería química, en Santa Fe. Pero en un momento en que se habla de sociedad de la información ¿no se debería implementar un parque tecnológico dedicado a las tecnologías de la sociedad de la información? El parque tecnológico o parque de ciencia y tecnología significa la fertilización cruzada entre universidades o centros de altos estudios, empresas y gobierno. Creo que esto va mucho más allá de la cuestión de la actual crisis porque digamos antes que la crisis estallara tampoco existía esta concepción.

Competir:- ¿Por esto es necesaria la intervención del gobierno?
S. F.:- Sí, exactamente. En estos días del 26 al 28 va a tener lugar en Río de Janeiro una reunión preparatoria a la cumbre mundial de la sociedad de la información que se realizará en el 2003 en Ginebra y en esa cumbre donde van a participar una treintena de expertos latinoamericanos, yo llevo una propuesta para discutir cuál es el rol de la ciencia, la tecnología y la educación en la sociedad de la información y qué es lo que deberían impulsar los gobiernos latinoamericanos.