Sra… ¿Presidente o Presidenta?

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Es un hecho histórico. Por primera vez, en la Argentina una mujer llega a la Presidencia de la Nación  por votación directa.

Y junto con el punto de inflexión que este hecho marca, comienzan a hacerse evidentes algunas señales que muestran “eso” que tenemos tan arraigado y que empieza muy saludablemente a no ser posible disimular.

El Presidente saliente, en su amable discurso hacia los invitados, se dirigió muy circunspectamente a “los Presidentes de Latinoamérica”. Y cuando lo dijo, algo le sonó mal porque se quedó un poco cortado e hizo un silencio, como si sintiera que estaba excluyendo a alguien. Y tuvo necesidad de aclarar: Presidentes y Presidentas.

El gesto sonó simpático, y seguramente fue hecho desde la mejor intención. Aunque no era idiomáticamente necesario.

El  Presidente Kirchner tuvo necesidad de aclarar, de lo que es posible inferir que el Presidente sintió lo mismo que sentimos las mujeres cuando  habitualmente en un discurso (científico, religioso, político, o cualquiera) se usa el masculino plural para hablar de toda la humanidad poniendo en acto la ecuación  Hombre = hombre.

Ecuación  muy distinta a Humanidad = hombres + mujeres.

Y ese gesto es una buena señal. ¿de qué?  De que se empieza a percibir socialmente eso tan sutil que por ser habitual se siente como natural…..  y no es natural.    

Un gesto mínimo que a la vez resume algo tan enorme como varios miles de  años de historia: los espacios de poder han sido históricamente masculinos, y esto está internalizado al extremo que aún cuando el idioma nos permite utilizar un término que representa poder e incluye a los dos sexos, tal como es el término presidente, tenemos necesidad de aclarar, e inventamos un neologismo ahí donde no es idiomáticamente necesario.

Y digo tenemos, porque esa necesidad no es exclusiva del Presidente Kirchner. Todos los medios hablan de Presidenta, y no creo que sea por falta de información gramatical. Y no está bien ni mal, solo muestra algo: Cuando se tiene tanta necesidad de inventar un término que no sería necesario, tal vez es porque se está hablando de otra cosa.

 ¿Por qué no alcanza con decir “La Presidente”?

La respuesta no es obvia: hay una ecuación que mediante este recurso se intenta desarmar:  Presidente = hombre.

Desde esa ecuación imaginaria, no se puede ser presidente si se es mujer. Entonces, si se es mujer y presidente debe haber algo que marque la diferencia. Aunque la lengua y la Constitución autoricen a hablar de Presidente en ambos casos.

Y esto es lo que señala el neologismo: un recurso del imaginario social…que a la vez que soluciona…..se hace trampa. Se hace trampa ahí donde parece encontrar solución.

Al inventar el término “Presidenta”, cede en las palabras y convalida que “Presidente” solo puede ser un hombre.

Y, ceder en las palabras, es ceder en el terreno más Sutil, y por lo tanto en el terreno más poderoso. Y siempre, es antesala de ceder en los hechos.

Hasta aquí la nota recibida. Dado mi desconcierto, le escribí a Elina para que me aclarara las dudas y ahora las publico a continuación.

Correspondencia intercambiada para aclaraciones

Debo reconocer que la nota me desconcertó, así que consulté al diccionario de la RAE: http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=presidente

Presidente

(Del ant. part. act. de presidir; lat. praesĭdens, -entis).

  • 1. adj. Que preside.
  • 2. com. Persona que preside.
  • 3. com. Cabeza o superior de un gobierno, consejo, tribunal, junta, sociedad, etc.
  • 4. com. En los regímenes republicanos, jefe del Estado normalmente elegido por un plazo fijo.
  • 5. m. Entre los romanos, juez gobernador de una provincia.
  • 6. m. En algunas religiones, sustituto del prelado.
  • 7. m. Maestro que, puesto en la cátedra, asistía al discípulo que realizaba un ejercicio literario.

Por lo que acá dice, esas definiciones permiten inferir sin dudas (al menos para mi) que se refieren concretamente a un hombre (jefe del estado, maestro, juez, prelado, etc).

Y además, si buscás “presidenta” te muestra esto:

Presidenta

  • 1. f. Mujer que preside.
  • 2. f. presidente (cabeza de un gobierno, consejo, tribunal, junta, sociedad, etc.).
  • 3. f. presidente ( jefa del Estado).
  • 4. f.coloq. Mujer del presidente.

Elina conseguiste marearme 🙂 Me aclararías un poco por favor?

Respuesta de Elina Duprat

Aquí van mis aclaraciones:

En todos los idiomas (ocurre lo mismo en francés y en ingles y hay muchos ejemplos) algunas profesiones tienen palabras distintas para designar cuando la profesión y/o un cargo está ejercida por una mujer y cuando por un hombre , y profesiones que se designan con palabras neutras o sea la misma palabra independientemente de que quien la ejerza sea un hombre o una mujer y solo se cambia el artículo que precede : el o la, un o una.

En general todas las terminadas en “e” son neutras (presidente, gerente) y también algunas terminadas en a  (dentista, artista, malabarista, etc) y designan ambos géneros. Hasta aquí, la parte  gramatical, que en este caso no es lo importante.

Muchas veces, en español, en lugar de respetar los lugares de “neutralidad” del lenguaje y aprovechar la potencia que tienen, se fuerza al lenguaje feminizandolo.

Y en esa feminización se desliza el “mujer de…” que mencionas en las definiciones que encontraste. No casualmente de lo que se trata siempre es de feminizar un término neutral, no de masculinizarlo.

A nadie se le ocurriría pensar en  decir “presidento”,  o “gerento” sonaría ridículo. Que el Código Civil hable solo de Presidente es correcto e incluye a ambos.

Y esto es lo que intento decir en el artículo: Si convalidamos el termino “presidenta”,  por esta via se nos desliza bajo la alfombra que la palabra original neutral, o sea “presidente”, queda  adscripta a lo  masculino y el neologismo a lo femenino forzando innecesariamente el lenguaje.

Y siendo que el espacio de poder está claramente asociado  con la palabra presidente, mantener el termino es mantener lo que tiene asociado. Ceder en la palabra es ceder en  el otro terreno y convalidar que el espacio de poder designado “presidente” es exclusivamente masculino cuando el lenguaje mismo incluye a los dos géneros.

Eso es lo que se llama “ceder terreno en el lenguaje”. Hay mucho para decir al respecto y aplicable a situaciones concretas.

VíaElina Duprat
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La Arquitecta Silvia Chauvin es editora de Mujeres de Empresa, escribe sobre temas de tecnología y redes sociales.