Otro clásico: temor a ser visualizada y considerar que es “egoísta”, que abandona su misión principal o básica de cuidado de la familia, sobre todo de los hijos o que el marido o pareja pueda sentirse desplazado. Esa doble vertiente entre el afuera y el adentro constituye una fuente de conflicto importante que la hace posponer o retacear su compromiso con el proyecto que tiene o el negocio o actividad que desarrolla.
Fíjense que las mujeres terminan haciendo proyectos o actividades ligadas a lo más conocido o habitual para el mundo femenino: voluntariado social, emprendimientos que no las aleje de la casa u hogar, cocina, artesanías, decoración, educación, salud, organizaciones dirigidas a los grupos más vulnerables: discapacidades, niños, ancianos, pobres, servicio y servicio.... sacrificio, olvido de sí misma.
En contrapartida, en el otro polo de las mujeres reconocidas o famosas en sus medios profesionales o laborales, están las que pudieron hacer carreras visibles porque en su hogar tienen un proveedor económico que les permite contar con la tranquilidad de no tener que afrontar el mantenimiento de la estructura básica. No son pocas las mujeres líderes en algun aspecto que cuando vemos cómo viven o de qué, descubrimos, que tienen una vida bastante convencional. Y esto sucede aún con algunas militantes feministas. Entonces... cómo es la cuestión?
¿Cuáles son las dificultades con las que se encuentran las emprendedoras hoy, en un país como Argentina?
Volvamos a los ejemplos de líderes femeninas. Pensemos en Eva Perón, una mujer de enorme fuerza personal, pasión y capacidad de acción. Su historia es paradigmática: es un “sacrificio” personal a favor del hombre que aparentemente le da soporte y poder pero en realidad es ella quien le entrega su propio “brillo” y poder. Muere a los 33 años consumida por un cáncer fulminante.
La historia está llena de mujeres de enorme talento que quedan a la sombra y trabajan por el engrandecimiento del hombre que tienen al lado. Hacen una entrega del poder personal al falo. Su misión es entonces cumplir con la primacía del lo masculino.
En una encuesta llevada a cabo en nuestro sitio durante el año 2001, nos encontramos con el siguiente resultado, que vale la pena analizar.
Análisis efectuado por la Investigadora de Mercado, Lic. Clara Ortiz/p>
EL PRIMER SEXO
(Segundo fragmento del Cap. 1 de la obra de Helen Fisher) (1)
Todos estos datos sugieren que alrededor del 50 por ciento de las mujeres están genéticamente mejor equipadas que los hombres para coordinar multitud de elementos de información, fundamento del pensamiento en red. Existe más evidencia de que la corteza prefrontal está construida de manera diferente en las mujeres y los hombres, una arquitectura que puede afectar al modo en que ambos sexos organizan su pensamiento. Por ejemplo, los científicos han establecido que al menos una región de la corteza prefrontal tiene mayores dimensiones en la mujer. Esta diferencia, a su juicio, se debe a las hormonas masculinas que bañan el cerebro en periodos críticos anteriores y posteriores al nacimiento. Si esta disparidad en tamaño de la corteza prefrontal influye o no en el enfoque holístico femenino y en la perspectiva más lineal del hombre es algo que nunca sabremos. Pero es concebible que esta diferencia ligada al sexo pudiera guardar relación con las variaciones en los modos de "pensar" del hombre y la mujer.
Otras partes del cerebro muestran también variaciones estructurales
que podrían tener alguna función en el pensamiento
en red de la mujer. De particular relevancia son los cables de tejido
que conectan los dos hemisferios cerebrales. Uno de estos puentes
de tejido es el corpus callosum (cuerpo calloso), compuesto de unos
doscientos millones de fibras que conectan las dos mitades del cerebro
desde la frente a la parte posterior de la cabeza. Al menos una
sección del corpus callosum es algo más grueso en
la mujer que en el hombre. El segundo puente importante que conecta
los hemisferios cerebrales es la comisura anterior, que es un 12
por ciento mayor en las mujeres que en los hombres.
Algunas pruebas realizadas en víctimas de infarto, pacientes
con otras lesiones cerebrales y sujetos normales indican que estos
enlaces conectores, más gruesos en la mujer, permiten una
mejor comunicación entre los dos hemisferios cerebrales.
En los hombres, hay menos relación entre las dos mitades
del cerebro; cada lado opera de forma más independiente.
Quizá los cerebros bien conectados de las mujeres faciliten
su capacidad para recoger, integrar y analizar tipos más
diversos de información, un aspecto del pensamiento en red.
El cerebro humano está también algo "lateralizado".
Esto significa que algunas funciones mentales se desarrollan predominantemente
en el hemisferio izquierdo, mientras que otras tienen lugar sobre
todo en el derecho. El cerebro masculino, sin embargo, está
más lateralizado que el femenino; cada hemisferio está
más rígidamente dedicado a realizar una tarea u otra.
