Deméter y Perséfone. El mito de la transformación cíclica

 

| Analía Bernardo | 10.Octubre 01 |
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Deméter y Perséfone -Ceres y Proserpina para los romanos- las diosas gemelas percibidas como madre e hija, representaban para los pueblos de la antigüedad los poderes de la naturaleza, su transformación y emergencia cíclica. Los Misterios de Eleusis que celebraban a estas Diosas eran ritos de pasaje destinados a personas adultas que proporcionaron un espacio sagrado para vivenciar nuevos estados de conciencia y una percepción de la vida que surge de la muerte.

Conocemos este mito por los poetas griegos de la segunda mitad del primer milenio a. C. que tomaron el mito de una tradición oral anterior, varios siglos después de las invasiones de nómades guerreros de las estepas caucásicas producidas durante la Edad de Bronce y de Hierro, conocidos como indoeuropeos. Estos pueblos invasores, aqueos y dorios, conquistaron la cultura de la Diosa agrícola e introdujeron reformas sociales y religiosas colocando a Démeter, Perséfone y otras deidades bajo la influencia de Zeus, Posidón y Hades, los dioses de los nómades. El mito de Deméter y Perséfone procede de una tradición agrícola pre-helena que adoraba a la Gran Diosa, la creadora primigenia en la Antigua Europa y Medio Oriente.

A comienzo de este siglo la arqueóloga Jane E. Harrison fue una de las primeras eruditas en señalar la antigüedad de las diosas del panteón griego respecto de los dioses indo-arios de épocas posteriores advirtiendo que en Olimpia donde Zeus gobernó como deidad suprema, el templo de Hera, el Heraión antecede por mucho al templo del dios del Rayo y que el matrimonio de Hera con Zeus no existió desde el principio como tampoco la paternidad de Zeus sobre Atenea, la ancestral diosa de la sabiduría, hija de la titana pre-helena Metis.

El culto a Deméter y Perséfone continuó en la cultura helena que emergió luego de las conquistas no sólo porque los nómades guerreros se asentaron en los poblados agrícolas que invadieron adoptando el estilo de vida sedentario sino porque la mentalidad sagrada de los dioses guerreros no poseía una cosmovisión tan desarrollada sobre los misterios de la vida, la muerte y el renacimiento. Pero, como veremos, adoptaron el mito y el culto con significativas variantes.

El mito griego

Las versiones griegas cuentan que Hades, dios que rige en el Tártaro o Mundo de los Muertos secuestra a Core-Perséfone, la hija primaveral de Démeter cuando ella recogía flores en los campos acompañada de un cortejo de ninfas para hacerla su esposa a la fuerza.

En los relatos se destaca el dolor de Démeter, la diosa de la fértil Tierra ante la desaparición de su hija y su búsqueda desesperada. Ella abandona el Olimpo, la sede de los dioses y comienza a buscar a Core durante nueve días y noches, sin beber ni comer. En su peregrinaje la acompaña Hécate, la diosa de las Encrucijadas (o Anciana Sabia que con la Doncella y la Madre forma la Triple Diosa pre-patriarcal). Démeter se viste de negro en señal de duelo, transformando su belleza y esplendor divino en la imagen de una madre humana angustiada.

En su peregrinaje llega a la casa de la reina Metanira en Eleusis y es tomada como nodriza de Demofonte, hijo menor de la reina. En agradecimiento por la hospitalidad Démeter decide convertir al niño en inmortal colocándolo en el fuego sagrado. Pero la reina asustada interrumpe el proceso y la Diosa revela su verdadera identidad dando indicaciones para que se construya su templo en Eleusis donde se llevarán a cabo sus misterios sagrados. Además, entrega a Triptólemo, otro hijo de la reina, un carro tirado por serpientes y las semillas para que difunda uno de sus mayores dones: la agricultura. El joven principe había informado a Démeter sobre el rapto de Core presenciado por sus hermanos que vieron cómo se abría la tierra para que entrara un carro tirado por corceles negros. El rostro del conductor era invisible y con el brazo derecho sujetaba fuertemente a una muchacha que gritaba.

Con esa información, Deméter y Hécate van ante Helios, el dios sol "que todo lo ve" para que admita ante ellas quién es el raptor. Helios confirma la sospecha de Démeter: Hades, el hermano de Zeus es el secuestrador de Core. Démeter está tan indignada que deja de sustentar la vida, impidiendo que florezca sobre la tierra.

Zeus envía regalos y mensajes a Deméter para que deponga su actitud y acepte los hechos, es decir su voluntad y la de su hermano. Pero ella responde que la tierra seguirá estéril hasta que Core sea devuelta. Entonces Zeus ordena a su hermano que devuelva a Core, diciéndole que si no lo hacía "todos estaremos acabados". También le respondió a Démeter que su hija sería restituída siempre y cuando no haya probado la comida de los muertos.

Mientras tanto, en el Tártaro, Core llora contínuamente, negándose a comer o beber los manjares que Hades le ofrece. Ocultando su bronca por la noticia recibida de su hermano, Hades se acerca a Core y le comunica que él la dejará en libertad porque ve que es desdichada y su madre llora por ella. Entonces Core deja de llorar y acepta las semillas de una granada que Hades le ofrece. Finalmente, en Eleusis, Démeter se reencuentra con su hija abrazándola llena de alegría. Pero un testigo informa sobre la granada y Démeter se sintió muy desalentada al saber que Core había comido en el mundo de los muertos quedándo así vinculada a Hades. Entonces dijo: "No volveré al Olimpo ni anularé mi maldición sobre la tierra".

Desesperado Zeus instó a Rea, madre de Hades, Démeter, Zeus y demás dioses olímpicos, para que suplique a Démeter no cumplir su amenaza. Al final se llega a un acuerdo: Core-Perséfone pasará tres meses con Hades en el Tártaro y el resto del año con Démeter sobre la faz de la tierra. Hécate se encargará personalmente de la protección de Core ofreciéndose como garante para hacer que el pacto se cumpla.

Alteraciones al mito original

Mucho antes que Hades, Core con el nombre de Perséfone era la Reina de los Muertos cuyo fruto sagrado de vida era la granada. Junto a Hera, la Reina del Cielo y Demeter, la Madre Tierra, Perséfone formaba parte de una tríada divina femenina muy antigua conocida con distintos nombres y atributos en la Europa Antigua y Medio Oriente. El rapto de Core al igual que el matrimonio forzado de Hera con Zeus y la violación de Posidón a Démeter son evidencias de los acontecimientos históricos antes mencionados documentado por la arqueología moderna.

En los tiempos helenos cuando el mito es redactado, las diosas de la tierra y de la sabiduría femenina habían perdido su estatus anterior subordinadas a los héroes y dioses, "esos bárbaros marimachos", según el historiador Arnold Toynbee, que tanto desagradaban a los filósofos griegos de la época clásica. Si bien los filósofos comenzaron a tratar la cuestión sagrada en términos abstractos sin prefigurar diosas y dioses, conservaron algunos prejuicios de los nómades indoeuropeos sobre la mujer y lo femenino.

En la cultura helena los Misterios de Eleusis eran practicados por ambos sexos y por todas las clases sociales a excepción de los homicidas. Las mujeres conservaron algunos ritos femeninos pre-patriarcales como la Tesmoforia en un marco de creciente subordinación de la mujer al varón.

Por ejemplo, en las ciudades-estados la mujer no podía votar ni poseer bienes y sus matrimonios eran concertados entre el padre y el novio. Por su parte, las hetairas y cortesanas -antiguas sacerdotisas orgiásticas de la Diosa- conservaron cierta libertad y autonomía interviniendo en la vida intelectual y política de los varones con sus habilidades eróticas-poéticas.

Aspasia, una cortesana fue la amante y compañera intelectual de Pericles y Diótima fue para Sócrates la sacerdotisa que le enseñó la filosofía del amor en "El Banquete" de Platón. Sin embargo, tanto Pericles, Platón y otros pensadores consideraron a la mujer como inferior al varón cuya única función era engendrar hijos en el cerrado ámbito del gineceo.

La amenaza de Demeter de dejar la tierra yerta e infertil hasta que su hija le fuera devuelta del Tártaro donde Hades la tiene secuestrada, revela el antiguo poder de la Gran Diosa como gobernante y legisladora de las leyes ecológicas y éticas. Pero la treta de la granada y los tres meses que Core-Perséfone debe permanecer en el Mundo de los Muertos como esposa de Hades es una metáfora patriarcal para que sea aceptada la supremacía de los dioses masculinos.

Los dioses y héroes invasores, además de someter a Demeter y Perséfone, persiguen, violan o matan a otras manifestaciones de lo divino femenino encarnado en ninfas, serpientes sagradas y sacerdotisas. En este sentido, los mitos griegos sirvieron para crear en la conciencia femenina la dependencia al varón y atemorizar a las mujeres con la violencia o la violación para que dejaran de actuar líbremente como sucedía en época de la Diosa pre-patriarcal y así afirmar el dominio masculino en lo sagrado como en lo cotidiano. Por eso, para comprender la importancia de este mito de transformación cíclica necesitamos recuperar su visión original para percibir los valores que el mito puede aportar.

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