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La Programación Neurolingüística (PNL): Nuestros estados de recursos

| Michel Henric-Coll | 20.Agosto.06 |
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Tal vez afirmáis que sois demasiado nervioso y que los nervios os pierden en las situaciones de presión. Bueno, pero hasta el más nervioso tiene sus momentos de calma y de relación ¿no?. Sabe lo que son, los ha experimentado. El problema es que no sabe utilizar su capacidad de relajación cuando le resultaría necesario.

¿Y el miedo, que os paraliza antes situaciones angustiosas, o la desconfianza en vosotros mismos ("esto, nunca seré capaz de conseguirlo"), esta timidez que os congela cuando debéis hablar antes desconocidos? Bueno, pero todos los miedosos han conocido momento de superación, los angustiados han logrado victorias, los tímidos se han sentido a gusto hablando con amigos.

Todos hemos vivido situaciones en las que hemos sido capaces de superar nuestras emociones negativas, pero hemos extraviado la llave, mezclada y escondida entre tantas otras experiencias decepcionantes que nos nublan la vista.

Desplegar el mapa mental

La PNL permite acceder a estos estados de recursos y activarlos cuando los necesitamos. Al no hallarse en la capa consciente y racional del cerebro, sino en el sistema emocional, necesitaremos la técnica de los anclajes para acceder a ellos. En eso la PNL difiere de las técnicas analíticas, no intenta comprender los porqués, sólo apoyarse en las experiencias adecuadas para sobrepasar nuestros límites personales actuales y mejorar lo que ya estamos haciendo.

Nuestros comportamientos son coherentes con nuestras representaciones mentales y nuestra exploración del mundo está limitada por el mapa que tenemos del mismo. Cuando ampliamos nuestra visión del mundo, ampliamos nuestra capacidad de comportamiento. Pero como lo escribía al principio, ya tenemos el mapa, lo que ocurre es que hemos dejado parte del mismo en la oscuridad, o doblada detrás de la hoja central. La PNL ayuda a desplegar el mapa y a ponerlo a plena luz.

Un ancla colgando de una cuerda

Nuestros recuerdos emocionales están constituidos de componentes VAKO's, es decir que asociamos a cada recuerdo sensaciones Visuales, Auditivas, Kinésicas y Olfativas. Para desactivar un ancla negativa, es necesario sustituirla por un ancla positiva de mayor fuerza. El truco es saber desmontar el anclaje negativo, elegir el ancla positiva y remontar un nuevo anclaje.

Una metodología es necesaria, pero lo es tanto menos como la experiencia positiva es emocionalmente fuerte. Aunque lo más simple para explicarlo me parece ser gracias a un ejemplo.

En nuestros cursos "outdoor", que realizamos en la pequeña montaña, conducimos a los participantes hasta un pequeño corte de unos 10 metros de alto, comparable al balcón de un tercer piso, y les pedimos que lo bajen en rappel.

Es necesario precisar que esta experiencia llega después de que estén trabajado en equipo durante dos días creando anclajes emocionales y estados de recursos progresivos.

A pesar de que la seguridad es probablemente mayor que cuando uno baja la escalera de su casa, descender con el arnés y colgado de una cuerda crea la primera vez una fuerte impresión, es que nuestro cerebro abusado no ve el pequeño corte que hemos de bajar, sino todo el acantilado que le sirve de entorno.

Sin embargo, la casi totalidad de los participantes consigue vencer su aprensión, gracias a los monitores y al apoyo moral de su equipo. Es interesante notar que son precisamente aquellos que más miedo experimentaron los que más disfrutan repitiendo el descenso.

La experiencia es totalmente emocional y crea un potente anclaje en las personas, un estado de recurso poderoso que permanecerá mucho tiempo. Para transformar la experiencia en ancla y realizar el anclaje, reunimos al grupo cuando la adrenalina ha rebajado (en nuestro caso es después de la comida), y le hacemos comentar su experiencia, hablar del estado emocional en el que se han encontrado durante y después, describir lo que veía, lo que oía y lo que sentía. Se crea el anclaje cuando las sensaciones han sido etiquetadas y que el puente se ha creado entre las mismas (sistema límbico) y la parte consciente y racional (neocórtex).

Esta experiencia permite dos tipos de ventajas, una primera es la de disponer de un estado de recurso potente, dispuesto a activarse sobre pedido; y la otra es el crear un enlace emocional con los compañeros del equipo que han compartido nuestra misma emoción y cuyo apoyo afectivo ha sido clave para lograrlo.

En nuestra vida laboral, y personal, tenemos muchas ocasiones de pensar que no lo vamos a conseguir, que la situación es inextricable, que no tenemos tiempo, que no tenemos recursos, etc. Estas emociones negativas normalmente paralizan nuestra capacidad creativa y nos impide encontrar los recursos internos necesarios. Sin embargo, basta con activar el anclaje para que la mentalización se transforme en positiva y que, entre todos, encontremos los recursos y las soluciones para transformar un probable fracaso en un gratificante éxito.

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Fuente: Michel Henric-Coll - http://www.gestiopolis.com . Licencia Creative Commons

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