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La Programación Neurolingüística (PNL): Como facilitar la comunicación

| Michel Henric-Coll | 8.Agosto.06 |
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El tiempo es relativo

Mi tía Juana no sabía irse nunca. Cuando venía de visita, siempre con prisa ("solo me quedo un momento, que tengo muchas cosas pendientes"), los niños apostábamos cuantas veces se despediría y si la próxima sería la buena. 

Nadie se creía el primer anuncio: "Bueno, me voy, que ya llego tarde". El segundo anuncio podía tardar unos diez minutos: "Oye, tráeme el abrigo porfa, que ya me voy". Se lo traíamos, claro. Pero podía pasar otros diez minutos antes de que se lo pusiera. 

Luego estaba la despedida en el recibidor, abrigo puesto, que podía durar... un tiempo indeterminado. A la tercera o cuarta vez de repetir: "Oye, que de verdad me tengo que ir", solía añadir: "por favor echadme fuera". 

Abríamos la puerta y Nanú salía al rellano... para emprender otro tema. A veces bajaba la voz como aquel que va a contarte un secreto y hacía ademán de volver a entrar. Permitírselo hubiera sido volver a empezarlo todo. 

Las despedidas de mi tía Nanú eran toda una novela, con varios tomos, que podía durar entre media hora y dos horas. Ahora, tantos años después, he comprendido que Tía Nanú funcionaba según el Metaprograma implicado.

Teoría de la relatividad ... del tiempo

El interlocutor que funciona en modo implicado se sitúa "dentro del tiempo". No le importa ganar o perder tiempo porque al estar dentro, no tiene referencia para medirlo y cuando está discutiendo, suele dejarlo escapar. 

El Metaprograma opuesto es el disociado. La persona disociada considera el tiempo desde fuera, como un elemento que interviene en sus relaciones con los demás, que se debe medir y cuidar. Por tanto, la persona implicada desborda a menudo del tiempo previsto, mientras que a la persona disociada le disgusta mucho hacerlo. 

Pocos son tan implicados como lo era mi tía, pero cuando se encuentran con personas disociadas, les provocan nerviosismo e impaciencia, el sentimiento de desperdiciar el tiempo, y eso repercuta en su actitud general. Pierden la sonrisa, se muestran inquietos, dejan de prestar atención. Un vendedor que no supiera reconocer a un cliente disociado correría muchos riesgos de venderle poco. 

El Metaprograma implicado se halla en el sector límbico derecho del cerebro, mientras que el disociado está en el límbico izquierdo. Por tanto es normal encontrar junto a este Metaprograma, características propias de estos sectores. Los límbicos derecho tienen las emociones volcadas hacía fuera mientras los izquierdo las mantienen controladas. 

Esto explica porqué el MP implicado se compromete e invierte en la acción, lo que aumenta su subjetividad. Le gustan los contactos, intenta convencer con argumentos emocionales y espera lo mismo de los demás. 

Por el contrario el MP disociado es espectador de su propia actividad. No se implica lo que le permite una mayor perspectiva, pero a la vez perjudica su capacidad de motivación y persuasión. 

Observemos a nuestro interlocutor. Si parece apasionado, se lanza de cabeza en la acción o en sus demostraciones, funciona en implicado. Y si nosotros adoptamos un MP disociado, él probablemente nos encontrará frió(a) y no llegaremos a convencerle. 

Por el contrario, si nuestro interlocutor parece exterior a la situación, poco implicado, será muy poco sensible a demostraciones apasionadas y evocaciones subjetivas.

To be or not to be...

¿Cuándo fue la última vez que fuisteis al teatro? Acordaos de lo convincente que era el actor, sintiendo la alegría, o la desesperación, del personaje interpretado, por lo que todo el público se sentía conmovido. ¡Qué implicado parecía! 

Sin embargo, en ningún momento perdía el sentido del espacio en el escenario, la conciencia de la localización de los focos y del público, el momento en qué los demás actores intervenían. Mantenía el control de su propia actuación y del tiempo de cada una de sus réplicas. En este aspecto funcionaba en disociado. 

Entonces ¿en qué quedamos: actor implicado o disociado? Ambas cosas. Los actores deben funcionar en Metaposición

La Metaposición consiste en ser capaz de invertirse plenamente en la relación pero sin perder de vista que la misma es relativa y se inscribe en un contexto determinado. Es la posición más eficaz en las relaciones personales porque consiste en ser a la vez la marioneta y el que mueve los hilos, el que controla y el que ejecuta. 

Pero no solo los actores de teatro ganan en su comunicación gracias a la metaposición, ¿verdad? ¿Has pensado en qué situaciones puede serte beneficiosa?

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