El tercer campo es el de la Realidad Institucional, es decir, de todas las condiciones objetivas de la empresa como ser social y legal.
El último campo es el de la imagen Institucional, el más susceptible a reacciones negativas por parte del público y el más difícil de manejar si el emprendedor no gestiona con control tanto las acciones, hechos o servicios a los que su público tendrá acceso, como a todas las comunicaciones que emita, ya sea en forma de publicidad o de diseño, de relaciones públicas o de relaciones con los medios. El de la imagen institucional es el campo sobre el que debe estar más atento.
Una estrategia acertada que usted puede poner en práctica es diseñar-utilizando parte de la información sobre la Personalidad Corporativa- una Carta de Identidad Corporativa cuyo objetivo es afirmar y presentar a sus públicos, la síntesis de su historia y proyecto empresarial, de su visión y misión. En definitiva, el beneficio de definir esos elementos y difundirlos reposa en el conocimiento que tendrán de usted los diversos públicos o grupos con los que su empresa se relacione, desde empleados, clientes, proveedores hasta los medios de comunicación, la sociedad en general, el gobierno, etc.
Hablar de públicos en plural implica reunir y diferenciar a conjuntos de personas que, dentro y fuera de su organización, desempeñan roles distintos. Los roles que cada uno de ellos juega en su empresa los lleva a desear que el servicio que usted ofrece, satisfaga sus necesidades.
Conocer los roles y deseos de sus públicos le permitirá actuar en consonancia con cada uno de ellos y dirigir sus estrategias de comunicación de manera certera y adecuada.
La clave de cualquier estrategia de comunicación- sea un folleto informativo, patrocinar un evento cultural, lanzar una campaña gratis de prevención, enviar mailing a sus clientes, invertir en publicidad radial o televisiva, etc.-reside en la adecuación del medio al público elegido para contactar. Dicha premisa se basa en que cada acción y/o medio debe planificarse en función de un público específico que tendrá determinadas características socioeconómicas y socioculturales.
La selección de la acción o medio elegido va a condicionar el alcance o distribución del mensaje, y el público a alcanzar va a arrojar ideas sobre el contenido del mensaje, el que a su vez, estará limitado por las posibilidades del formato y del soporte elegido para contactarlo.
Los mensajes masivos producidos para todos son efectivos solo para algunas empresas que fabrican productos igualmente masivos, pero no son recomendables para empresas que buscan prestar un servicio diferencial y especializado, pensado en función de determinado sector de la población.
En definitiva, no menosprecie la parte teórica ni deje para más adelante la definición de los componentes de la Personalidad de su empresa, ya que en esta se basarán cada una de las acciones de comunicación estratégica que decida concretar.
Tanto como usted, como sus familiares, como sus conocidos o amigos, su empresa cobra vida a partir de una personalidad distintiva que, en un medio rodeado de otras personas corporativas, le permitirá diferenciarse, competir y convencer a su público de que es la mejor opción.
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María Cecilia Montivero Hamue