Referidos Superstar: La Historia de una Joven Superstar del Networking

Conseguir un empleo, cerrar una venta, armar un negocio, no pasa sólo por enviar un CV, se trata de los contactos con los que contemos y las relaciones correctas para abrir las puertas.

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super chica en busca de la perfección

Conseguir un empleo, cerrar una venta, armar un negocio, no pasa sólo por enviar un CV, se trata de los contactos con los que contemos y las relaciones correctas para abrir las puertas.

Esta es la historia de una joven que conozco, quien se costeaba los gastos de la facultad como vendedora par-time en una boutique de ropa femenina.

Por algún motivo, sus horas en el negocio disminuyeron y necesitó buscar otro trabajo para compensar la pérdida. Otro negocio minorista le pareció un lugar lógico, por lo que se dedicó a golpear las puertas de todos los negocios de los alrededores. Dejaba su currículum vitae en un local e iba al siguiente. Como se imaginarán, los resultados fueron bastante deprimentes.

Conversamos sobre el tema. El camino al éxito (para conseguir empleo, realizar una venta, o armar un negocio), le expliqué, no pasaba por llamar en frío y dejar un currículum. Tendría que tener el conocimiento necesario y las relaciones correctas para “abrir las puertas”. Estuvo de acuerdo y acordó en probar otra táctica.

En lugar de apuntar a todos los locales en el vecindario, decidió apuntar a un local específico con una aviso de “Se necesita vendedora” en la puerta y tomó la actitud de quien conseguiría el empleo. Era un negocios de accesorios femeninos. Tenía un buen feeling con el local. Había cosas divertidas y que se ajustaban a su sentido del estilo.

Fue al negocio para ver si podía hablar con el encargado. No estaba, que fue lo mejor que pudo sucederle, ya que le dio la oportunidad de presentarse a la vendedora a cargo y conocer más cosas acerca del negocio, del encargado, de las condiciones del trabajo, etc.

La vendedora se dio cuenta de que la joven estaba interesada en el empleo y habiéndola conocido un poco, le prometió avisarle al encargado (que era, además, el dueño) que había estado por allí.

Volvió al día siguiente, sabiendo perfectamente que el encargado no estaría. Había hecho bien la tarea preguntándoselo a la vendedora del día anterior. No quería encontrar al encargado ese día. Volvió para conocer a las otras vendedoras.

Se presentó nuevamente, hizo las mismas preguntas y se mostró interesada en el puesto disponible y, lo más importante, estableció una relación con una de las vendedoras a la que vio como posible compañera.

Volvió al tercer día sabiendo que el encargado iba a estar. Se presentó y él le contestó de una manera muy amigable “Ah! Ud es la señorita X, me han contado muchas cosas agradables de ud.!” Tuvieron un diálogo breve, durante el cual el encargado le dijo que, aunque pensaba que tenía la personalidad y conocimientos para el trabajo, había cerca de 100 postulantes, gente de más edad y experiencia.

Sus posibilidades de obtener el trabajo parecían ser pocas o ninguna. Sin intimidarse, continuó conversando de manera positiva hasta que el encargado accedió a darle una entrevista.

Llegó al día siguiente para la entrevista vistiendo los accesorios que había comprado meses antes en el negocio. Durante la conversación, se preocupó en hacerle saber al encargado que, a pesar de ser joven, había sido la vendedora de más ventas en el negocio de ropa. También aportó ideas más allá de lo que se espera de una vendedora.

Habló en términos de las cosas que “nosotros” podríamos hacer para levantar las ventas, para mejorar los servicios al cliente y para hacer que el nombre de “nuestro”negocio sea una palabra de uso corriente. Naturalmente, el encargado quedó impresionado con la joven mujer, pero reiteró que había otras 100 solicitudes para el puesto y que había otros a ser entrevistados.

Se dieron las manos y, cuando ya se estaba yendo, la joven se dio vuelta y dijo “Le dije que cada vez que vendo un conjunto en el negocio de ropa, inevitablemente me preguntan por los accesorios?”

Me llamó al día siguiente para decirme que había conseguido el empleo. Había sido muy inteligente para obtenerlo, después de unos pocos intentos en falso. Fue amable y comunicativa. Tuvo una actitud positiva. Construyó relaciones con la gente y puso los intereses de los demás por sobre los propios.

En lugar de pensar en “Yo-yo-yo” y por qué yo quiero el trabajo, comenzó a pensar en qué podía hacer por la compañía,por ejemplo cómo ellos se beneficiarían contratándola y teniéndola en su equipo. Después de todo, esa es la última palabra, y nunca se es demasiado joven ni demasiado viejo para ponerlo en práctica.

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Leni Chauvin vive en Canadá y es la creadora de un popular programa "Attract Clients GaloreT" Programa para profesionales que trabajan por cuenta propia y tienen todo para tener éxito excepto suficientes clientes. Leni es una Coach Profesional Certificada y estratega de desarrollo de negocios que ha ayudado a emprendedores a conseguir nuevos clientes y hacer más dinero desde 1993.