¿Qué Significa Ser Una Ejecutiva en el Mundo de Hoy?

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La Licenciada Lidia Heller, especialista en management femenino, comenta cómo fue el camino de las mujeres en el management durante los últimos años, y presenta algunos interrogantes para tener en cuenta a la hora de ponerse al frente de una organización.

Según una definición tradicional, los ejecutivos o gerentes son individuos que toman decisiones sobre la ubicación y el uso de los recursos (humano, físicos y financieros) de una organización. Si bien esta definición posee distintos significados en diferentes países, según estudios realizados por la Organización Internacional del Trabajo, globalmente el porcentaje de mujeres en posiciones ejecutivas está estimado en 16,5%.

Si analizamos con mayor profundidad dentro de esta categoría de ejecutiva y la comparamos con las tasas de participación vis a vis con los varones, veremos que en los Estados Unidos, donde hay un 39% de mujeres ejecutivas, sólo el 3% ocupa posiciones de “top management” es decir, el máximo nivel de decisión, comúnmente denominado CEO (chief executive officer). Los temas de management (o gerencia o gestión) para mujeres no son nuevos en otras sociedades más avanzadas, que comenzaron a estudiarlos desde comienzos de los ´80, cuando empezó a ser más visible la mayor participación de ejecutivas.

Un estudio realizado por la Consultora Korn/Ferry demostró que en Estados Unidos en 1981, el 5% de las posiciones senior en las empresas eran ocupadas por mujeres; en 1991 este porcentaje se elevó al 16%.

En la Argentina, las cifras evidencian una evolución todavía muy lenta de cargos ejecutivos ocupados por mujeres. Según las cifras del censo del 1980, solamente el 1% de la población económicamente activa femenina ocupaba cargos de dirección o gerencia en empresas. En la actualidad, algunas cifras aportadas por consultoras de personal indican que aproximadamente entre el 3 y el 4% de los cargos directivos se encuentran ocupados por mujeres. Las cifras más recientes indican que en la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, de los 4,2 millones de personas empleadas, 1,6 millones corresponden al sexo femenino; y de este total, sólo el 1,3% alcanza posiciones de jerarquía media para arriba. Los hombres, en cambio, ocupan el doble de las funciones directivas.

En nuestro país, el incremento de mujeres en puestos ejecutivos comienza a apreciarse a fines de los ´80 y, a partir de los ´90, se aprecia una participación cada vez mayor de mujeres en cargos de dirección en las empresas, en particular en determinadas áreas (Marketing, Recursos Humanos, Finanzas).

Con frecuencia observamos que las mujeres que se han preparado, capacitado e integrado a la vida laboral confiesan que necesitan adquirir “otros talentos”, que son los que frecuentemente están asociados con el manejo del poder y la toma de decisiones.

Al investigar a las mujeres profesionales en su vida laboral, es fácil comprobar que en general son muy competentes, y saben o se preocupan por profundizar sobre los temas que deben manejar a diario. Un reciente estudio realizado por la Revista Fortune sobre 1000 ejecutivos (hombres y mujeres) en 500 compañías, demostró que las mujeres con igual o mejor educación ganaban menos que los hombres en promedio y estaban sobrepresentadas en posiciones gerenciales. ¿Qué nos pasa entonces? ¿Por qué cuesta tanto hallar pautas de comportamiento femeninas en temas de gestión?

No es fácil encontrar una respuesta única a estos interrogantes, y es por ello que debemos ser conscientes de las imágenes y pautas que llevamos sobre nuestras espaldas cuando deseamos incorporarnos activamente a la vida de las organizaciones y, una vez en ellas, aspiramos a asumir posiciones de decisión.

Es necesario que entendamos que la igualdad de oportunidades se consigue con poder, y para conseguirlo hace falta mayor cantidad de mujeres en posiciones de decisión en distinto tipo de organizaciones (políticas, económicas, sociales, sindicales); además, se requieren mujeres con plena conciencia de sus potencialidades, y con posibilidades de influir en las decisiones que se adopten en los distintos ámbitos desde donde actúan.

El interrogante y el desafío para el próximo milenio transita por dos avenidas: ¿estamos nosotras, las mujeres, dispuestas a brindar nuestro compromiso, nuestras habilidades y talentos en las distintas instituciones donde debemos transitar, sin pedir permisos?, ¿estarán nuestros colegas, pares, superiores o subordinados masculinos dispuestos a aceptarnos? y ¿están las organizaciones preparadas para aceptar el desafío ?

Lidia Heller es Lic. en Administración en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Ha realizado cursos de especialización en temas de Management Femenino en la Universidad de Lulea - Suecia. Consultora en Planificación y Desarrollo de Carrera.