Podemos decir que lo orgánico es como un David que se enfrenta a Goliat representado por la agricultura convencional. Sabemos como terminó la leyenda. David logró vencer. Cecilia Zunino también. No sólo estableció con “De Mi Campo” una marca de productos orgánicos en el mercado argentino, con distribución en todo el pais, sino que también exportan sus productos. Junto a Marcelo, su socio y hermano, cumplió un sueño que ambos atesoraban desde su infancia. En “De Mi Campo” han puesto toda su pasión y amor por su tierra y por el lugar privilegiado donde crece lo que es de su campo. Parece que la relación que tienen con la naturaleza que brilla en San Juan está muy equilibrada. Barreal, ubicado en el extremo sur del Valle de Calingasta y abrazado por la Cordillera y la Precordillera, le da a Cecilia Zunino lo más puro lo que necesita para su proyecto de “Pacha Mama”. “La naturaleza es su gran socio”, confesa Cecilia Zunino.
Tiene un gran respecto por los ciclos naturales. A 1900 m.s.n.m. la amplitud térmica, el sol y la proximidad de la montaña cuyas aguas de deshielo riegan los campos fértiles de Barreal, crean un ámbito ideal para el desarrollo de las hierbas aromáticas. A estas condiciones ideales Zunino agrega la filosofía de una alimentación libre de contaminantes, una agricultura cuyo mandamiento es erradicar el uso de agroquímicos y la prioridad es la alta calidad sobre cantidad para que la pureza conserve los aromas y sabores originales. El amor por la tierra argentina se cristalizo en su infancia. Desde niña desfrutó de los aromas y bellezas de la tierra. Más tarde estuvo buscando un lugar para darle forma a sus principios de su vida. Lo encontró en Barreales y asi se transformó su energía en un lugar físico. Barreal es un reflejo del espíritu de una mujer firme y muy fina que lo elegió como forma de vida. Y cada día tiene más ganas a seguir por este camino.

Todo empezó con la finca que les dejó en herencia el padre a Cecilia y Marcelo Zunino en la localidad de Barreal. El comienzo fue un tiempo de prueba y error. Asi es la vida. Aprendiendo. Cecilla Zunino lo hizo con fe y esperanza. Todo lo relacionado con la produción orgánica se lo enseñaron sus vecinos en el valle de Calingasta, la naturaleza y la Organización Internacional Agropecuaria (OIA) que actúa como certificador de la produción orgánica. Rápidamente la cosecha aumentó de 8 a 48 productos, los que son cultivados en 65 hectáreas (25 para la plantación orgánica y 40 para la convencional).
En el microclima seco y con un promedio de lluvias de 500 mm anuales crecen las especias como: Orégano, ají, estragón y azafrán; rosas, lavanda, aceitunas y tomates. Todo la selección es cien por ciento artesanal como asi también su secado y molido a mano y bajo los criterios de la OIA (Organización Internacional Agropecuaria). Envasados en divinos sobres, frascos y cajas, la variedad de De Mi Campo es lo más puro y fresco y se puede utilizar como regalitos del corazón y del alma. Hay pequeñas bolsitas de lavanda, especias en jarras, pétalos en bolsas de navidad y mucho más en la Línea Gourmet y en la de Aromas del Alma. Con estos nombres le dio expresión al espíritu que reina en Barreal. Son los pequeños gustos de la vida que dan, especialmente en estos tiempos duros, una cierta satisfacción.
Sin duda, la alimentación sana está de
moda. Hay cada día más gente que se gusta de un buen vino
y una comida sana en una noche apartada de la rutina cotidiana.
Esa tendencia es mundial.
Aunque el consumo de productos orgánicos está mas desarrollada en el exterior – según datos oficiales cerca de 90 por cientos de la produción orgánica nacional se exporta, principalmente a Europa, EE.UU. y a Japón – también en la Argentina crece la demanda. Lo orgánico es una respuesta a la agricultura convencional que, con una explotación de recursos naturales y el uso de química para aumentar la cantidad, se ha vuelto inhumano. Cecilia Zunino quiso rescatar el factor humano. Encontró con De Mi Campo una manera de conciliar armónicamente la rentabilidad económica con los placeres de nuestra tierra.
Dörte Ahlgrimm: ¿Usted es una persona
del campo?
Cecilia Zunino: No nací en
el campo, pero sí me
siento del campo, amo la naturaleza.
D. A.:- ¿Qué la impulsó a transformar
su pasión
por esta tierra hermosa donde vive en una posibilidad económica
dedicándose en la plantación de productos orgánicos?
C. Z.:- Lo que me dío el empuje para hacerlo fué el amor
que le tenemos a Barreal, es un lugar mágico donde pasamos los
mejores momentos de nuestra niñez, con mi hermano decidimos que
de alguna manera se conociera en el mundo atravéz de algo bien
hecho, lo de órgánico fué totalmente innovador en
la zona pero creemos que es el futuro.
D. A.:- El cultivo de productos
orgánicos requiere un conocimiento del
clima, de las plantas, condiciones del crecimiento etc. ¿Dónde
los aprendió?
C. Z.:- Tuvimos que aprender mucho y lo seguimos haciendo,
pero hemos tenido un apoyo y enseñanza enorme de parte de la certificadora es la
OIA y el señor Pedro Landa y todos sus colaboradores le dan todo
el apoyo y trasmiten las ganas de ser orgánicos.
D. A.:- “De Mi campo” está ligado
a lo Gourmet y al Aroma. ¿Qué importancia
tienen ambos placeres en su vida?
C. Z.:- Creo que son dos placeres de
la vida, son parte del buen vivir, es lo que queremos trasmitir
con De mi campo.
D. A.:- ¿Para trabajar en “De
Mi Campo” uno necesita
tener un olfato y un sentido del gusto bien desarrollado?
C. Z.:- Sin duda pero
sobre todo tener una sensibilidad especial, para todo lo relacionado con
los sentidos y cosas lindas de la vida
D. A.:- Hablando de asuntos económicos:
Con “De Mi
Campo” logró establecerse con una estrategia de ventas
inusual. ¿Este significa que tuvo que hacer el doble de esfuerzo
y compromiso?
C. Z.:- Sin duda la única manera que conozco
es un compromiso total, y pudo asegurarte que la fuerza que le ponemos
pasa los horarios de oficina, y en esto no hay feriados, te levantas
con De Mi Campo y te acuestas con De Mi Campo, no conozco otra manera
de hacer las cosas que poniendo pasión.
Cecilia
Zunino