Los pueblos indígenas
han sido los "grandes
ausentes" en la constitución de las sociedades
modernas. Todavía viven en la pobreza mientras al
otro lado la gente se distrae con Sushi. Las tejedoras que
trabajan con “Pasión Argentina” ahora
ganan su propio dinero.
D. A:-¿En que manera cambió la vida de esas familias?
A.P.:-Aun no creo que haya cambiado la vida de sus familias, eso
sería maravilloso pero es un camino por recorrer.
Lo que sí es cierto es que tienen su ingreso, y pueden
tener mayor independencia para manejarse. Algunas de ellas,
las que ya no tienen niños a cargo, hasta tienen un
pequeño ahorro.
D. A:- ¿Cuáles
son sus problemas más graves?
A.P.:- La falta de atención médica,
de agua potable y de acceso a la educación formal creo
que son los tres principales. Luego obviamente todos las inherentes
con la situación de exclusión y pobreza: hábitat,
empleo, explotación, etc.
D. A:- Las condiciones
laborales para los indígenas son
casi inexistentes. ¿Cuáles son otras opciones para
integrarlos en el sistema económico?
A.P.:- Ellos poseen un sistema
económico, lo que pasa es
que pertenece a la economía informal. Tu pregunta
se refiere a integrarlos a la economía formal, a la
capitalista occidental.
Sinceramente no se si “hay que integrarlos” o no. Quizás
lo mas justo sería que puedan vivir dignamente de
lo que hacen y saben hacer y, además, que el Estado
los provea de los bienes y servicios que todo ciudadano debe
tener: educación, salud, vivienda, etc. Luego, en una
fase posterior podemos ver si ellos “eligen” o
no integrarse a nuestro sistema económico. Pero para
eso tienen que poder elegir, y en la desigualdad no hay elección
posible.
D. A:- ¿Anima
a las tejedoras a participar en negocios?
A.P.:- No. Respetamos sus
inquietudes, pero no influenciamos en nada. Creo que eso
ha sido la base del respeto y cariño
que nos tenemos.
D. A:-¿Hay programas especiales de
parte de organizaciones como INTI o ICA para superar problemas
como el bajo precio de los tejidos?
A.P.:- Si existen no los conozco.
Lo que sí conozco son
técnicos que trabajan en el INTI, ICA o PSA que comparten
esta filosofía y trabajan en este sentido. Pero no
conozco políticas gubernamentales dirigidas a promover
el comercio justo: es una asignatura pendiente.
D. A:- ¿Cómo
se integrará el arte indígena/étnico
en el contexto de procesos internacionales en los próximos
años?
Esperemos que exitosamente. Actualmente hay mucho
interés
por América Latina en lo que a diseño se refiere,
en ese contexto, los diseños étnicos de buena
calidad tendrán buenas perspectivas.
D. A:- ¿Usted
cree que algún día un artista
indígena será capaz de hacer carrera internacionalmente?
A.P.:- Lógicamente. Les sobra talento,
dedicación, trabajo y honestidad intelectual.
Los pueblos indígenas han sido los grandes ausentes en el desarrollo de las sociedades modernas. Aunque numerosos, son minoritarios en la atribución social del poder de decisión y control. La población aborigen en la Argentina tiene en total cerca de 1.012.000 personas. Hay 17 etnias. Los Diaguitas, que son los que más se han adaptado a la vida moderna, viven en las provincias de Catamarca, Tucumán, Santiago del Estero y La Rioja. Los Wichí, indígenas todavia muy tradicionales, están más aislados y se encuentra en Chaco, Salta y Formosa.
Ubicación: Chile y Argentina
Población: los
informes varían entre 7000 y 10 000 personas en
Argentina, (los datos no son de fuentes indígenas,
son aproximaciones gubernamentales)
Lengua: kakán
(derivado del aimará)
La cultura Diaguita fue la más compleja y numerosa de las poblaciones aborígenes. Aproximadamente unos 200.000 indígenas conformaban este pueblo a la llegada de los españoles. Se dedicaban a la agricultura, tenían canales para regar sus cosechas de maíz, zapallo y porotos. Adoraban al Sol, el trueno y el relámpago. Tenían jefaturas similares a los cacicazgos y sus familias eran monogámicas.
El pueblo diaguita se resistió ferozmente a la conquista española durante 200 años, pero fueron derrotados y no tardaron en extinguir su identidad étnica y cultural, obligados por los españoles al mestizaje.
A
pesar de sufrir persecución, muerte y destierro
conservan elementos de su rica y milenaria cultura. Practican
rituales a la Pachamama, formas de cooperación
y el canto con percusión que tiene una enorme
fuerza cósmica (bagualas, tonadas y vidalas).
Es notable el caso de los Quilmes que fueron trasladados,
en época de la colonia, desde los Valles Calchaquíes,
en Tucumán,
a la provincia de Buenos Aires (ese asentamiento tomó
el nombre de Quilmes), para que
pierdan su identidad como pueblo y así dominarlos
y arrebatarles la tierra. 1500 km
a pie de su localidad natal a Buenos Aires, de las 2000
familias "transladadas" en 1666, sólo quedaban,
en 1812, tres familias de los descendientes...
Hoy en día, asentados en grupos diaguita-calchaquíes, viven dispersos o en comunidades organizadas como la de Quilmes, Amaicha del Valle y el pequeño grupo Los Llampas. En la actualidad se organizan para luchar por sus derechos y trabajan arduamente para conservar su identidad.
Sus tejidos suelen tener motivos geométricos, y estilizaciones de animales. El proceso de producción de los tejidos incluye aproximadamente treinta días de trabajo de las mujeres indígenas a cargo de la tarea. La labor artesanal de las tejedoras Diaguitas Calchaquíes, comienza con la esquila de la oveja, la llama o la alpaca. A continuación proceden al lavado de la lana, al hilado y a la tintura con elementos naturales, entre ellos el hollín, la cáscara de nuez o las hojas de eucaliptos.
Ubicación: El Chaco (Argentina, Bolivia)
Población: entre 75 000 y 85 000 personas
Lengua: Matacoan
Se ubican a orillas del Rió Teuco - Bermejo. Este pueblo vive básicamente de la caza, pesca y recolección, aunque realizan alfarería rústica y tejeduría de fibra vegetal con la que comercian. Sus hábitos alimenticios incluyen el maíz, zapallo, carne de cabríos, pescado y fruta. Algunos trabajan como peones para fábricas o algodoneras.
Las casas son en su mayoría de ramas, muy pequeñas y sin ventanas. No poseen luz eléctrica, pero la luna y las estrellas compensan la incomodidad.
El calor se hace difícil de soportar en las horas del mediodía, y la falta de agua potable es una constante. Los algarrobos, no sólo les brindan su reparo con sus anchas y bajas copas, sino que, como a sus ancestros, entregan sus frutos, unas vainas que los Wichis desecan, muelen en el mortero y usan como su principal alimento. Son de carácter introvertido, tímidos, callados, las mujeres casi no hablan el castellano.
Sus tejidos: Los Wichís tejen y fabrican artesanías con fibras silvestres de una planta que se llama Cháguar, planta originaria de los montes del Noreste Argentino. Dejan secar sus hojas y de allí sacan las fibras con las que fabrican el hilo para tejer "yicas" (bolsos), sombreros y cinturones. En la comunidad, se encuentra heuk, el árbol del que se extrae un colorante para teñir los hilos de chaguar que se convertirán en carteras, bolsos, cigarreras, chalecos y hasta adornos tejidos con mucha paciencia. La resina de algarrobo da color marrón o negro a los hilos; las semillas del guayacán también se usan para colorear. Del thowaiuk se extraen los pinches para hacer agujas de tejer.
Están casi medio día para sacar 20 tiras de chaguar, que serán dos atados y éstos apenas un ovillo. Para una yisca o hilú se necesitan tres ovillos de colores.
El arte de los Wichís se ha transmitido de generación en generación desde la época precolombina. Si bien las mujeres son quienes realizan el tejido, en el proceso de producción colaboran los miembros de toda la familia.
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Andrea
Prado