D. A:- Para sus objetos
usted combina diseños modernos
con tejidos indígenas. ¿De donde provienen
sus ideas?
A.P.:- Siempre me gustó el diseño,
pero lo veía poco comprometido
con los más pobres, por eso me dediqué de lleno a la sociología.
Con Pasión Argentina, pude combinar ambos amores, creo que por
eso los diseños surgen solos, me aparecen como un flash, los dibujo
y de ahí los comienzo a trabajar y perfeccionar.
D. A:- ¿Puede describir su
clientela?
A.P.:- Son personas que valoran el diseño
por un lado y lo étnico por el otro, ambas cosas por
igual. En la gran mayoría de los casos, las características
de la empresa: la responsabilidad social, el comercio justo
y la defensa de los derechos de la mujer son valores que
nuestros clientes comparten con nosotros.
D. A:- Hace años que tanto
el mercado del “primer mundo” como
el arte moderno adaptan diseños étnicos/indígenas.
Está de moda y se venden piezas hechas de mano de
indígenas a precios muy altos. ¿Cuál
es el papel del comercio justo en este sistema capitalista? ¿Cómo
defina usted comercio justo?
A.P.:- Es una muy buena pregunta. Te respondo
en dos partes: por un lado se encuentra la moda hacia lo étnico,
hacia lo multicultural, por otro lado ubicamos la manera
en que se comercializan esas piezas. Lamentablemente no siempre
van de la mano. El interés
por lo étnico ha hecho que muchos intermediarios se
enriquezcan a costa del trabajo de los artistas. Esto es
así. Lo que propugnamos es que el papel del comercio
justo se extienda cada vez mas, y que los artistas y artesanos,
cobren de acuerdo a lo que han realizado y al precio de venta
en el mercado.
El comercio justo no es otra cosa que una de
las formas de la lucha contra la explotación de los más
desprotegidos.
D. A:- ¿Cómo mantiene
usted el equilibrio entre necesidades comerciales (como el volumen de
ventas) y sus principios solidarios?
A.P.:- Son absolutamente compatibles.
Cuanto más vendemos, mas familias
se benefician y mayor es el crecimiento de Pasión Argentina. Nuestra
empresa reinvierte parte de sus ganancias en las comunidades
con las que trabaja, con lo cual, el crecimiento de la empresa no esta
reñido
con los principios solidarios, todo lo contrario.
D. A:- Usted es
empresaria, socióloga, mujer emancipada,
persona caritativa... Pero también es descendiente de tobas. ¿Se
siente en una manera comprometida a ayudar?
A.P.:- La necesidad de
ayudar es algo innato en muchas personas. Igualmente no hablaría
de ayudar o de ser caritativa, sino de promover la igualdad de oportunidades
en un mundo cada da más desigual. El
sistema capitalista provoca desigualdades cada vez más profundas
y mayores, pero está en nosotros morigerarlas o profundizarlas.
No podemos ser hipócritas y dejar de vernos a nosotros mismos en las pequeñas cosas que hacemos profundizando las diferencias: el regateo de precios en una feria de artesanos, el ofrecer un pago mas bajo a una empleada doméstica, el comprar objetos de China u otro país aun sabiendo que hay trabajo de mujeres embarazadas o niños... debemos mirarnos a nosotros mismos en esas pequeñas actitudes.
D. A:- ¿Quién es más
fuerte, la socióloga
o la empresaria?
A.P.:- La socióloga, sin lugar a
dudas. No me considero una empresaria en el sentido tradicional
del término. Soy una mujer emprendedora,
eso si.
D. A:- Para armar su negocio, ¿cuales
fueron las mayores dificultades a superar? ¿Cómo las superó?
A.P.:- Encontrar
proveedores serios y técnicamente sólidos:
me refiero a los carpinteros, lustradores de madera, trabajadores
del cuero, etc. Las superamos después de muchos traspiés
y pérdidas, por medio del ensayo-error, no hay otra manera.
D. A:- ¿Dónde
vende usted sus productos en el exterior?
A.P.:- En Francia, Bélgica, Suiza, Mónaco
y Chile
D. A:- ¿Dónde cree
usted que estará su futura
clientela? ¿En el exterior o en el interior?
A.P.:- En ambos mercados
el interno y el externo, al menos así ha sido
desde los comienzos de Pasión Argentina, crecieron en paralelo.
D. A:- ¿Dónde se ve
usted en algunos años?
A.P.:- En
mi país, seguramente en Pasión Argentina o trabajando
en alguna causa que promueva mayor equidad para los más pobres.

D. A:- ¿Que
importancia tienen las empresas de propiedad femenina o empresarias
en general para usted?
A.P.:- Durante años, las mujeres hemos sido
relegadas de lugares donde se ejercía el poder, quedando subordinadas
al área domestica.
Eso no es nada nuevo. Hace algún tiempo, se han comenzado a ver
algunos cambios con relación a esta estructura tradicional. Cambios
no demasiado significativos, pero cambios al fin.
El gran problema que observo, es que las mujeres que estuvieron el lugares tradicionalmente ocupados por el hombre, por ejemplo una empresa, ejercitaron el poder de manera masculina, creyendo que eso iba a hacer que su función este bien desarrollada, y ese ha sido el grave error.
Las mujeres tenemos un desafío maravilloso. El desafío de sembrar de “femineidad” estas organizaciones, llenarlas de nuestra capacidad amorosa, de contención, de escucha, de entendimiento, de solidaridad y muchas otras características inherentes a lo femenino. Este es nuestro reto: mostrar que se puede dirigir una organización pero basándonos en otros valores.
D. A:- ¿Cuáles son
las especialidades o rama de la industria, en las que las mujeres tienen
una posición
fuerte y en cual no están bien representadas de
momento?
A.P.:- Obviamente, las referenciadas históricamente
como la educación,
las vinculadas a lo sanitario- asistencial, las estéticas y las
referidas a la moda son las más fuertes para la inserción
de la mujer debido a la raigambre cultural de estos oficios.
La
cirugía, la ingeniería, la arquitectura, la dirección
de empresas, la investigación científica, son las mas vedadas
a la mujer y también son los campos de inserción mas recientes.
Igualmente, considero que las propias mujeres somos “machistas” - usando un término que no me gusta demasiado y ya es antiguo -, seguramente entre un cirujano y una cirujana, elegiremos al varón, lo mismo en el caso de los partos: las mujeres prefieren delegar estas actividades en hombres. Otra vez insisto en mirarnos hacia adentro.