Oficinas: Como Elegir el Lugar de Trabajo

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El lugar en la ciudad, el edificio, diseño y equipamiento: lo que hay que tener en cuenta al instalar la oficina o estudio propio.

El lugar de trabajo, en donde pasamos tantas horas de nuestros días, ha de ser no sólo funcional sino confortable. Cuando se reciben clientes, habrá que pensar además en una estética que transmita los valores que queremos destacar de la modalidad de trabajo.

En algún momento de su carrera profesional, médicos, arquitectos, abogados, contadores y tantos otros profesionales (el etcétera resulta amplísimo), probablemente se enfrenten al desafío de establecerse de manera independiente. Y al riesgo profesional de una movida semejante habrá que agregar, en el minuto cero, el también movilizador desafío de armar una oficia funcional, cómoda y hasta atractiva.

Un sinfín de cuestiones inmobiliarias, mobiliarias, tecnológicas, y en relación con los insumos que requiere cada práctica, surgirán para abrumar al desprevenido.

Y todo debe resolverse con rapidez y eficiencia: ubicación del inmueble en la ciudad, elección del espacio propicio de acuerdo con la actividad que se desarrolla, diseño o remodelación del espacio de trabajo, cableado eléctrico, mobiliario, iluminación y aire acondicionado aparecen primeros en una extensa lista que contemplará, además, los equipos que cada profesión requiere, la papelería o servicios de mensajería, entre otras cosas.

Elegir el lugar: Location, location, location

En principio, habrá que buscar la ubicación en la ciudad teniendo en cuenta el código de planeamiento vigente, que permite determinadas actividades sólo en algunas zonas.

Oficinas y consultorios, por ejemplo, se pueden instalar sobre avenidas pero no hacia adentro, en donde se constituyen áreas residenciales; y hay barrios enteros en donde no se admiten oficinas.

Al mismo tiempo, habrá que pensar la ubicación de acuerdo con la actividad que se realiza. Un abogado, por ejemplo, buscará estar cerca de Tribunales, mientras que empresas de servicios (de arreglo de plomería o una academia de inglés, por ejemplo) deberán instalarse en barrios residenciales con alta densidad demográfica de manera que puedan captar clientes.

Muchas veces, actividades de índole similar o complementaria se instalan en una zona de la ciudad, generan concentración y se convierten en un centro de referencia de la actividad que genera un continuo establecimiento de profesionales del rubro. Una observación detenida de la ciudad es importante porque pueden surgir este tipo de áreas no pensadas en un principio.

Por ejemplo, según explican las arquitectas dedicadas a búsqueda inmobiliaria Liliana Aslan y Alicia Santaló, en Buenos Aires, el área de lofts cercanos a la avenida Dorrego atrae productoras de televisión, estudios de diseño y publicidad, y también en el bajo Belgrano se instalan diseñadores.

Aslan y Santaló señalan que esta concentración de una misma actividad en una zona residencial genera un movimiento comercial indispensable y que no siempre existe en zonas de casas bajas: se establecen también kioscos con fotocopiadoras, por ejemplo, o bares en donde se puede tomar un café.

La elección del edificio

La elección del edificio o departamento dependerá luego (y nuevamente) de la actividad que se realice (para un consultorio médico no importa tanto la luz natural, pero sí que en lo posible no haya que usar ascensor, que sea de fácil acceso), del modo en que se trabaja internamente (que determinará si se escogen espacios abiertos, plantas libres, o muy compartimentadas, con despachos cerrados), la cantidad de gente que trabajará en el lugar, junto a las proyecciones de crecimiento que se realicen, y la relación que se plantee con el cliente.

Aslan y Santaló observan que existe una creciente tendencia a darle mucha importancia al lugar en que se trabaja, más allá de que se reciban clientes o no. Vemos muchos publicistas y gente del diseño que tiende a buscar espacios más que agradables: con mucha luz, patio, jardín, parrilla y un lugar para que coman varias personas, cosas que hacen a la calidad del lugar de trabajo, explican.

También el arquitecto Hernán Kraviez habla de la necesidad de que el espacio de trabajo resulte cómodo, funcional y ordenado, así se trate de una gran oficina o una improvisada en un cuarto de la casa. El ser humano se acostumbra a estar en un lugar y no se da cuenta cuándo le está haciendo mal. Vivir o trabajar en lugares malos afecta la vida de uno, señala Kraviez.

Finalmente, y aún escogiendo el edificio apropiado, habrá que tener en cuenta la imagen que se le quiere imprimir al trabajo. No sólo publicistas y diseñadores, profesionales muy ligados a la imagen, tienen en cuenta hoy este principio. Según explican las arquitectas, la tendencia es creciente en profesionales de todo tipo y edad.

Muchos tienen en claro que quieren algo antiguo con intervención muy moderna, o sólo clásico, o algo moderno, señalan. Y se tiene en cuenta que barrios enteros y edificios en sí mismos comunican prestigio, modernidad, seriedad, creatividad: cada uno elegirá de acuerdo con los valores que quiere transmitir del trabajo que realiza o de la empresa.

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La Arquitecta Silvia Chauvin es editora de Mujeres de Empresa, escribe sobre temas de tecnología y redes sociales.