No Puede Haber Vuelta Atrás en los Derechos Humanos de las Mujeres

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En estos días se desarrolla en Nueva York la Sesión especial de la Asamblea General de la ONU: “La mujer en el año 2000: igualdad entre los géneros, desarrollo y paz en el siglo XXI”.

Amnistía Internacional ha trabajado especialmente en la coalición de ONGs en apoyo a la Plataforma de Acción de Beijing y en los grupos de trabajo vinculados a la violencia contra la mujer.

No puede haber vuelta atrás en los derechos humanos de las mujeres.

Esta reunión debe lograr un compromiso firme y un programa serio de políticas orientadas a incluir la visión de género en los distintos mecanismos e instrumentos de derechos humanos.

La aprobación del documento que concreta acciones e iniciativas para implementar la Declaración de Beijing y la Plataforma de acción son puntos clave para lograr este objetivo.

Asimismo se espera lograr el reconocimiento por parte de todos los países de los crímenes contra mujeres de manera de comenzar a articular estrategias que definan las responsabilidades de los mismos, tanto de parte de los distintos agentes estatales como no estatales.

Para ello es imperativo romper la barrera de lo público y lo privado que aún sirven para enmascarar los crímenes perpetrados a miles de mujeres en el mundo.

Las principales áreas que incluye Amnistía dentro de su acción son:

  • La integración de los derechos humanos de la mujer en el sistema de las Naciones Unidas
  • La ratificación sin reservas de la Convención de la Mujer y la entrada en vigor del Protocolo facultativo de la misma.
  • El reconocimiento por parte de la Asamblea General de que los derechos de la mujer son derechos humanos.
  • El control de los agentes no estatales y sus responsabilidades en los abusos perpetrados contra los derechos humanos
  • La eliminación de la violencia contra la mujer
  • La importancia de la inclusión de la perspectiva de género en la Corte Criminal Internacional. Los crímenes basados en el género deben ser incluidos en las áreas de competencia de dicha entidad.
  • La inclusión de la diversidad de las distintas experiencias de mujeres, de manera de no dejar de lado las problemáticas de las mujeres víctimas de discriminación por su color, origen u orientación sexual.
  • La consideración de la situación de las mujeres en conflictos armados, considerando tanto los crímenes específicos cometidos contra mujeres (violencia sexual, prostitución forzada, esclavitud sexual, esterilización forzada), así como la situación especial de la mujer en situación de refugio.
  • La inclusión de las mujeres como actoras de la defensa de los derechos humanos en los distintos instrumentos de promoción y protección de defensores/as de derechos humanos.
  • La asunción de códigos de conducta por parte del sector privado que aseguren la posibilidad a la mujer de integrarse a los distintos niveles de trabajo y decisión sin ser víctimas de discriminación solapada ni de hostigamiento directo a causa de su género.
  • El reconocimiento de la importancia y la autonomía de las organizaciones no gubernamentales que trabajan por los derechos humanos.