Lo nuevo siempre fue motivo miedo para los seres humanos, incertidumbre, inseguridad, pero también trae aparejado un sentido de la oportunidad. Lo nuevo sigue generando varios efectos, la diferencia reside en que actualmente el tiempo de espera de los resultados y las posibilidades de errar son mucho menores.
Defectos: Que tire la primera piedra quien no los tenga ...
Sentido de la oportunidad: junte las piedras y construya una casa ...
Las pequeñas y medianas empresas brasileras vienen sufriendo lo que podríamos llamar un verdadero “terremoto” en sus principios y conceptos de administrar sus procesos organizacionales en la búsqueda de un mayor grado de competitividad. La obligatoriedad de adherir a las nuevas exigencias de la realidad empresarial, ponen en jaque mate a los defectos administrativos que pasaron de generación en generación, pero ¿cómo cambiar después de 20, 30 o 40 años de prácticas administrativas arcaicas y comprobadamente inadecuas a la realidad actual?
Dejar lo antiguo decadente y lanzarse a lo nuevo desconocido es un paso importante, definitivo y por lo tanto bastante incierto, después de todo, el cambio trae en ciernes la duda, el miedo. Pero ignorar la necesidad de cambiar, es ciertamente más peligroso y se asemeja a un certificado prematuro de muerte empresarial.
Analice los puntos abajo citados y trate de identificar si eso sucede dentro de su empresa :
Estos factores (entre otros) denuncian que la competitividad de la empresa no “anda bien de las piernas”, nadie quiere ser micro, pequeña o mediana para siempre, además nadie piensa en fracasar, por lo tanto cambiar ahora es el mejor camino.
Es necesario estar consciente que el mercado exige y cada vez exigirá más, profesionales con la capacidad de repensar cada día su postura, los caminos a seguir y, sobretodo desarrollar y perfeccionar la capacidad de visualizar amenazas a esquivar, aliviar o eliminar y las oportunidades a ser aprovechadas, tanto en el presente como en el futuro.
Es necesario cambiar, pero cuidado, las posturas del tipo incendiario-revolucionario o rebelde sin causa tienen pocas chances de éxito. Es preciso actuar en forma revolucionaria pero planificada y consciente para evitar el máximo de percances posibles.
Las oportunidades existen para los que son ágiles en el reconocimiento de los elementos que deben ser tomados para generar ventaja competitiva. Entonces manos a la obra, al final las palabras obligadas son: competencia e inteligencia.
En el caso que usted piense que esto es una tontería, su competencia agradecida.
Si le gustó este artículo compártalo:
Para recibir otras notas similares suscríbase mediante: RSS, Newsletter quincenal ó descargue la toolbar de Mujeres de Empresa.