Negocios en Familia. Mujeres a la Sombra

Extracto de un artículo publicado por la Revista Mercado en Agosto 1992

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Entre la Tierra Prometida y el infierno, las empresas familiares ofrecen a las mujeres una contradictoria gama de oportunidades, ventajas, peligros y limitaciones.

Una académica de la Wharton School, especializada en el tema, analiza aquí sus aspectos más controvertidos. Otros expertos y protagonistas ofrecen su testimonio.

“Los problemas de las mujeres en las empresas familiares tienen que ver con el modo en que se ven a sí mismas. La mayoría de las mujeres entran a la empresa de la familia a ayudar; muy pocas lo hacen planeando una carrera allí”.

La Dra. Matilde Salganicoff, licenciada en psicología, doctora en psicoeducación y profesora de la célebre Wharton School de la Universidad de Pennsylvania afirmó sobre el tema que, tanto las mujeres como sus familias consideran que su pasaje por la empresa es provisorio, especialmente para las jóvenes, que están allí como “estacionadas” hasta que se casen, o hasta que tengan hijos.

Para ella, el problema básico es que estas organizaciones están esencialmente formadas por dos sistemas: el empresario y el familiar, portador, este último, de los prejuicios y estereotipos sobre cuál debe ser el rol de la mujer.

En general, la mujer ingresa para preservar las relaciones personales pero, esta contribución no es definida como un verdadero trabajo, distinto que si un terapista institucional cumpliese esa función.

Otro punto es no hay límites entre familia y empresa. Esas fronteras son membranas porosas: lo que se discute en la oficina aparece nuevamente en la mesa de la cena. Esto tiene también tiene su lado positivo, dice, porque hay cariño, aceptación y protección.

¿No es posible, entonces, para una mujer, hacer carrera en la empresa familiar?

La especialista sugiere que una mujer no debe ingresar a la empresa familiar como primer empleo, sino que debe primero foguearse y hacer un mínimo currículum fuera.

Debe educarse y, sobre todo, no creer que la liberación está lograda.

Más allá de los cambios ya producidos, sigue habiendo un techo para el desarrollo femenino y salarios más bajos.