Negociación y Género

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Hablando de negociación y género dice la psicóloga Clara Coria:

“Escuché en una reunión de mujeres: una no aprende a negociar porque, en nombre del amor, hay que pensar en los otros antes que en una, aceptar la dependencia como natural y dar incondicionalmente sin esperar retribución”

En materia de equidad de género la cultura y los mandatos actúan como condicionantes.

¿Es ético negociar? Esta pregunta nos conecta directamente con el tema de la ética y su relación con la negociación.

La negociación como alternativa no es ni mala ni buena en si misma, adopta signos positivos o negativos según el contexto ético dentro del cual se la pone en práctica, al igual que el poder y el dinero, es de acuerdo a como se utiliza y con qué objetivos.

Las personas negocian aún cuando no caen en la cuenta que lo están haciendo. Negocian con otros (esposo, hijos, padres, etc.) y se negocia con una misma.

Las negociaciones con una misma se ubica en el lugar de los costos.

El tema de los costos es tal vez el punto clave para poder entender el meollo de las negociaciones con una misma, y a la vez es el punto de apoyo para resolverlas en la práctica.

Cuando asisto a una empresa en el asesoramiento contable tengo una frase favorita: “Con los costos se puede hacer cualquier cosa, menos negarlos”

Sostengo como un rezo que, todo en la vida tiene un costo, existen costos por hacer y costos por no hacer. Tomar una decisión implica, por ejemplo, correr el riesgo de equivocarnos (costo por hacer), pero dejar que otros realicen por nosotras implica correr el riesgo de vernos involucradas en algo que no hubiéramos deseado (costo por no hacer). Por lo tanto, de nosotras depende elegir la conveniencia de uno u otro y en gran medida de la valoración que de ellos hagamos.

Es necesario desprenderse de la idea de que una empieza a vivir cuando los hijos crecen o en el hogar no nos necesitan tanto. La ganancia más importante y ello conlleva a un mediano y largo plazo, es vivir en libertad sin tener que esperar ni necesitar que los hijos se vayan”.

Para cerrar la idea. Negociar con nosotras mismas es comenzar a transitar la ruta de la libertad.

Y a palabras de ese gran filósofo que es Fernando Savater

“Las mujeres y los hombres libres no se preguntan qué va a pasar, sino qué está dispuesto o dispuesta a hacer para que las cosas pasen”.

Y cuando hay transformación personal, las cosas pasan.