Mujeres en la Historia: Entre Robin y el Convento

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¿Se acuerdan del rey Ricardo? Aquel que fue a rescatar el Santo Sepulcro dejando a Inglaterra a merced del malvado primo Juan que, poco original el hombre, ya en aquella época, esquilmaba a los pobres. Sólo que entonces estaba Robin Hood para poner las cosas en su lugar…

El siglo XI fue el de las cruzadas, aquellas empresas económicas con dudosos objetivos religiosos.

El mundo era Europa y Europa estaba fragmentada en poderes locales, dividida en Señores, vasallos y siervos, las comunicaciones eran malas, la religiosidad impregnaba la vida cotidiana.

Las mujeres quedaban bajo la égida del padre. La que no se casaba, al convento! De opinar… ¡Ni hablar!

Sin embargo, en ese contexto, hubo mujeres que rompieron el molde. Precursoras de un movimiento que tardaría 9 siglos en gestarse. Y no hablamos de Lady Marian, la mítica novia de Robin, hablamos de mujeres de verdad, que pusieron lo que hay que poner para vivir una vida distinta de la que les estaba destinada.

La princesa bizantina (1083-1148) Ana Comneno, tras un fallido intento de reinar en lugar de su hermano, creó a su alrededor una corte de intelectuales. Escribió “La Alexiada”, crónica del reino de su padre y de la Primera Cruzada.

En el otro extremo del mundo, en Kioto, Murasaki Shikibu escribía las “Historias del Gengi”, considerada la primera novela psicológica.

Marguerite Yourcenar escribió de ella: “Dame Mourasaki es la Marcel Proust de la Edad Media japonesa. Es una mujer que tiene el sentido de las fluctuaciones sociales, del amor, del drama humano…”. Integró la corte de la dinastía Fujiwara donde las mujeres gozaban de mucho poder.

Otra destacada dama de la época fue Trotula de Salerno (¿-1085), médica especializada en enfermedades ginecológicas. Cirujana y profesora, escribió el primer tratado de ginecología “Las enfermedades de las mujeres antes, durante y después del parto”.

Estas son sólo tres. Mujeres decididas en un mundo hostil. Sin duda hubo muchas más. Ojalá los historiadores puedan recuperar sus historias de vida para deleite nuestro.