Milan, Una de las Capitales Mundiales de la Moda

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Milán es famosa por sus firmas de moda, por el tradicional pastel navideño llamado panettone, por su catedral de estilo neogótico (duomo en italiano) y por su famosísimo teatro de ópera alla Scala.

Es la principal ciudad de Italia septentrional, la segunda ciudad de Italia en número de habitantes y la capital de la región de Lombardía y de la provincia homónima.

Se encuentra ubicada en el centro mismo de la llanura padana, entre los pre Alpes y el valle del Po y entre los ríos Adda y Ticino.

Es un importantísimo centro por su actividad económica, desarrollo comercial, el sector financiero y el terciario en general; en síntesis, es un importante pilar de la economía italiana.

Los orígenes de Milán

La ciudad nació de un asentamiento galo y en el siglo VI A.C., ya era una ciudad romana conocida con el nombre de “Mediolanum”, ¡hasta pareciera sacada de Asterix!. De la época romana quedan muy pocos restos, entre los que se destacan las Columnas de San Lorenzo.

Fue un centro importante de difusión del cristianismo: iglesias como la de Sant’Ambrogio, Sant’Eustorgio y San Lorenzo tienen origen paleocristiano. Con la decadencia del Imperio Romano, Milán pasó a estar bajo el reinado de los Longobardi, motivo por el cual la región se denomina Lombardía.

A partir del siglo XI Milán tuvo un papel destacado en el movimiento autónomo de los Comuni, los que se oponían al control de los emperadores alemanes. El período de los Comuni acabó con la toma del poder de la familia Visconti, que mantuvo el Señorío de la ciudad hasta 1447, causando una gran evolución política y cultural. Tras los Visconti, irrumpieron en escena los Sforza, iniciándose una de las fases de mayor auge artístico de Milán.

Durante los Sforza, la ciudad tuvo vecinos ilustres entre los que se destacan, Donato Bramante y Leonardo da Vinci. Bramante fue también el arquitecto de la Basílica de San Pedro en Roma. De esa época datan la construcción del Duomo, del Castello Sforzesco, de la Iglesia de Santa Maria delle Grazie y del hospital que hoy es la Universidad Estatal de Milán.

En los últimos años de los Sforza – a principio del siglo XVI-, Italia del Norte fue unos de los escenarios del conflicto entre la monarquía francesa y la española. Durante casi dos siglos la ciudad estuvo bajo el control del gobierno español. La peste castigó a la ciudad en 1630, aún así de esa época son los seminarios y el palacio de los jesuitas( actual sede de la Academia de Brera) construidos por los cardenales de la familia Borromeo.

Entre finales de 1600 y comienzos de 1700 Milán estuvo bajo el control de los Hausburgo, una dinastía de origen austriaco. En la segunda mitad de 1700, durante la época de María Teresa hubo un fuerte desarrollo: Fue fundada la Academia de Brera, y se construyeron la Scala, el Palazzo Reale, la Villa Reale y muchos palacetes privados.

Durante las guerras que siguieron a la Revolución Francesa (1789), Milán pasó a estar bajo el control de Francia, llegando a ser, primero la capital de la República Cisalpina y después la capital del llamado Regno Itálico – bajo el control de Napoleón. Fue un breve periodo de intensa producción artística que dotó a la ciudad de sus primeros planes urbanísticos y de grandes instalaciones públicas.

Después de la caída de Napoleón en 1815, los austriacos volvieron a dominar la ciudad. En 1848 la ciudad se rebeló contra los austro-húngaros en un episodio conocido como los Cinco Días de Milán.

Con la unión del Reino de Italia, Milán se impuso en el nuevo Estado como centro industrial y financiero, atrayendo mucha mano de obra de otras regiones, lo que desencadenó tensiones sociales que fueron reprimidas en 1898. La nueva riqueza hizo que los bancos y las compañías de seguros se ubicaran en el centro histórico. Se construyeron entonces elegantes barrios residenciales.

Durante la Segunda Guerra Mundial la ciudad fue duramente bombardeada por los aliados. Después de la guerra, Milán guió la reconstrucción nacional. Más allá de la gran concentración industrial, también emergió como el mayor centro italiano en el comercio, en el sector financiero, en la industria, en la cultura y – más en nuestros días – en comunicaciones, diseño y terciario avanzado.

Oferta cultural

Su oferta cultural es muy amplia. Dispone de tres Universidades y un Instituto Politécnico. Es sede de grandes editoriales y muchos de los periódicos y revistas más difundidos de Italia se publican aquí. Puede presumir de tener el teatro lírico más famoso del mundo: La Scala de Milán. Y es una de las ciudades europeas donde se celebra mayor número de exposiciones y congresos, tanto de carácter cultural como comercial.

Lugares de interés

El Duomo es el símbolo de Milán, un claro ejemplo de arquitectura gótica y uno de las más grandes Iglesias en el mundo. Se comenzó a construir en 1386 y su construcción demandó poco más de 500 años, ya que se terminó en 1887. Más de 3200 estatuas adornan este edificio, impresionante además por sus 135 agujas y su revestimiento de mármol proveniente de las canteras de Candoglia.

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Duomo de Milán. Foto: Krzysztof Chmielewski

El interior ofrece espacio para 40000 fieles. Si sube hasta los “terrazzi”, el techo de la catedral ofrece una vista maravillosa sobre la ciudad. Otra posibilidad para ver la ciudad desde arriba es la Torre Branca (calle Camoens en el Parque Sempione).

Un consejo, tenga en cuenta que Italia es un país muy católico, por eso si quiere ingresar en la catedral asegúrese de ir convenientemente vestida/o.

Sin duda, el Duomo es EL protagonista de la ciudad. Además, una multitud de iglesias como Santa Maria delle Grazie y San Ambrosio y palacios conforman el centro histórico de Milán, además del renacentista Castillo Sforza.