Mentoring: Una Apuesta Por el Talento Como Forma de Compromiso Social

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Las mentoras ayudan a los principiantes a saber manejarse en los círculos empresariales y en las redes sociales, a conocer esas reglas no escritas que forman parte de lo que se conoce como Cultura Empresarial, en definitiva facilitan su adaptación a un entorno nuevo, su socialización.

Desde hace años tengo el privilegio de diseñar, implantar y coordinar programas formales de mentoring dirigidos a desarrollar la consolidación de empresas noveles.

Merecen la pena destacar de entre todos ellos, los que se están ejecutando dentro de la Asociación de Mujeres Empresarias de Asturias (ASEM) pues son un reflejo del Compromiso Social que esta asociación ha asumido con las mujeres emprendedoras y empresarias.

Compromiso Social que se plasma en la labor de empresarias con dilatada experiencia, y reconocido prestigio dentro y fuera de la Asociación, que de una forma voluntaria y gratuita, comparten con futuras e incipientes empresarias su conocimiento, su experiencia y sus relaciones,  para que quienes se adentran por primera vez en el mundo de la empresa, lo hagan con las mayores garantías de éxito, tengan a su alcance todas las oportunidades posibles, y puedan acceder a todas las puertas que son necesarias para que un talento se convierta en realidad.

Estas mentoras, están devolviendo así a la sociedad lo que ellas han recibido, transfiriendo a otras, todo aquello que tiene y que les ha permitido alcanzar el éxito empresarial.

Si el talento es el valor más importante en el siglo XXI, esta afirmación debe plasmarse en hechos concretos, claros y perfectamente identificables.

El talento es potencial, capacidad para hacer, y su puesta en práctica no siempre se produce o no siempre logra los resultados que debiera a pesar de estar ahí, de existir, de estar latente. Porque para que triunfe el talento hace falta algo más que tenerlo, hace falta descubrirlo, reconocerlo.

Tiene que salir a la luz, y hay que abonarlo, cultivarlo, cuidarlo, mimarlo, para que florezca en todo su esplendor y pueda ser fuente constante de nuevas ideas, nuevas formas de hacer.

Hay que permitirle que se equivoque, que se adelante, que se retrase, que coja un rumbo no previsto o no deseado, en definitiva que encuentre su camino.

¿Es esto posible con Sistemas y Organizaciones en las que impera la direcciones por control, y la estructura piramidal o de escala, en vez de la dirección cooperativa (por alineación y compromiso) y las estructuras circulares?

¿Realmente podemos hablar de que el capital humano es el recurso más importante, cuando no existe trasparencia, apertura, descentralización, cooperación, oportunidades, compromiso en la dirección y gestión de las organizaciones?

Si no concebimos a la persona como lo que es un individuo libre (elige y se equivoca, contradice, cuestiona) inteligente, imaginativo, capaz de crear e innovar como vamos a posibilitar que se atreva a pensar, a cuestionar, a cambiar cosas?

¿Puede la creatividad abrirse paso en ambientes donde no se permite cuestionar el status quo, hacer cosas diferentes?

Por suerte hay oasis, en los que si se cree en las personas, en su capacidad de transformar las cosas, de mejorarlas, de sumar y multiplicar acciones e ideas en beneficio del progreso de todos.

Precisamente esa fe en las personas, hace que sea posible implantar el mentoring en estas redes empresariales, y así ayudarlas a que consigan sus logros, a que se desarrollen como personas y como profesionales en el campo que ellas elijan, de la manera que ellas elijan y con los objetivos que ellas se marquen, conscientes de que el desarrollo individual conduce al progreso colectivo.

Un ejemplo que demuestra esta creencia son los Programas de Mentorado cuyo objetivo básico podemos resumir en “Facilitar y posibilitar que empresarias y emprendedoras, crezcan personal y profesionalmente y logren su éxito personal, que en el mundo empresarial se culmina con la consolidación.

¿Pero, qué es el mentoring? ¿En que se diferencia de otras estrategias y acciones?

En primer lugar en que el acento de esta metodología está en la persona, como “ser único” resultado de sus creencias, experiencia, educación, modelos de comportamientos, necesidades y deseos, fortalezas y debilidades.

Por ello el primer objetivo del programa es el autoconocimiento por la propia mentorizada y el conocimiento mutuo entre las dos partes de la relación (mentorizada y mentora) porque de este conocimiento va a depender todo el proceso posterior en el que se despliega el aprendizaje y el desarrollo, y va a determinar hacia donde quiere ir la mentorizada, que quiere lograr, que quiere cambiar, como quiere hacerlo, porque quiere hacerlo.

A partir de aquí, el proceso se centra en trabajar sobre las competencias claves para el éxito personal y profesional, que siguiendo el inventario conocido como “SISTEMA HUMANO DE QUIJANO” serían:

  • Autoconfianza
  • Capacidad de Influencia
  • Habilidades de Comunicación
  • Orientación a resultados
  • Gestión de individuos y situaciones
  • Motivación/Energía/Persistencia
  • Adaptabilida y Versatilidad
  • Conciencia de Empresa
  • Planificación
  • Toma de decisiones y solución de problemas

Porque estas competencias están en la base de cualquier intento de lograr un objetivo, porque son necesarias en cualquier trabajo y en cualquier ámbito de la vida para obtener buenos resultados, porque están en la base de lo que hoy tanto anhelamos, la empleabilidad.

El trabajar primero a nivel personal, permitiendo a la propia mentorizada que se analice asimisma para que se conozca mejor, y a la vez así conocer la mentora a que tipo de persona se enfrenta para poder darle el sistema de aprendizaje más adaptado a sus circunstancias y necesidades, se basa en teorías científicas ampliamente reconocidas.

Autores tan importantes como Kaplan y Norton  (los creadores del Cuadro de Mando Integral) afirman que las experiencias, creencias, educación y modelos mentales condicionan las Competencias, entendidas como “Hacer” como “Comportamiento” y por tanto condicionan nuestro aprendizaje y desarrollo. Que para medir ese aprendizaje y desarrollo es más importante lo que la persona hace, que lo que la persona es, y que lo que hace depende también de las situaciones.

Las personas que tienen un rendimiento excelente son capaces de adecuar su comportamiento a lo que cada situación requiere, sin que por ello traicionen su personalidad.

El aprendizaje en el Mentoring es personal y gradual por lo que el avance y la forma son distintos para cada persona. Nadie puede hacer aflorar su talento si no sabe que lo tiene, si no confía en él, necesita además saber comunicarlo, visualizarlo a los demás, y necesita persistir, no cesar, no decaer, no perder la energía, la motivación cuando haya contratiempos, cuando las cosas no salgan como esperaba.

La metodología del Mentoring

La metodología del Mentoring se basa en un proceso que es gradual, primero el autoconocimiento, eliminando todo aquello que impide avanzar (miedos, creencias limitadoras, prejuicios, falsos mitos), luego conseguir la autoconfianza, creer que se puede, para focalizar un objetivo a conseguir y en base al cual se va a trabajar, aprendiendo a priorizar, a automotivarse para poder avanzar, a planificar y organizar.

Se trabaja a través de un planning personalizado que busca la consecución del objetivo marcado, otras competencias como las habilidades de comunicación, la toma de decisiones y resolución de problemas y se van incrementando los conocimientos, la agilidad mental, la capacidad de generar alternativas, nuevas ideas.

El mentoring es un proceso, que se basa en trabajar 3 pilares básicos para la consecución de resultados y el éxito, hasta ahora hemos visto los que se refieren a las necesidaes emocionales e intelectuales. Pero el ser humano no vive solo, tiene que interactuar con los demás, y de la convergencia de comportamientos nacen las relaciones, que pueden ser constructivas y valiosas o todo lo contrario.

Para lograr el éxito es importante contar con unas buenas relaciones, las Mentoras abren puertas, conectan a sus mentorizadas con personas que van a ser claves en su ascenso, en su desarrollo. Personas que les pueden aportar también experiencia, consejos, información valiosa, negocio, otras oportunidades, otros contactos.

Les ayudan a saber manejarse en los círculos empresariales y en las redes sociales, a conocer esas reglas no escritas que forman parte de lo que se conoce como Cultura Empresarial , en definitiva facilitan su adaptación a un entorno nuevo, su socialización.

Todo ello nos muestra una forma nueva de hacer las cosas, pero no solo la diferencia está en lo que se hace a través del mentoring, si no en como se hace. Se trata de una práctica en la que el papel principal lo tienen las personas, la ayuda y la relación entre ellas.

El Mentoring es un proceso de aprendizaje y desarrollo personal a través de otra persona, la mentora, que desde su experiencia y mejor posición, apoya, ayuda, aconseja, estimula y reta a su mentorizada a que avance, supere sus miedos, sus límites y saque a la luz todo su potencial y talento.

El objetivo del Mentoring es doble:

  • que la mentorizada consiga el objetivo que se propuso con su participación en el Programa de Mentoring
  • que la mentorizada desarrollo las competencias clave antes citadas, que logre su crecimiento personal y profesional

Hay sin embargo unos resultados derivados:

  • crecimiento personal de las mentoras, que desarrollan nuevas habilidades o mejoran las existentes, con una repercusión directa en la gestión de sus empresas: escucha activa, formulación de preguntas, feedback, gestión de conflictos…
  • genera personas comprometidas con la filosofía de la Asociación, la ayuda a los demás para que saquen lo mejor de si mismos y lo ponga al servicio de la sociedad, personas con capacidad de movilizar, aglutinar e influir en post del logro de objetivos comunes.

Creo que pocos métodos logran resultados en todas las partes intervinientes: beneficiarias (empresarias noveles) agentes (mentoras y sus empresas), promotores (organización) y la sociedad.

Creo que no podemos hablar de Igualdad de Oportunidades en sistemas y estructuras cerradas, controladoras, conservadoras y jerárquicas en las que no todo el mundo puede tocar todas las puertas, en las que para llegar el piso 4º hay que pasar por el 1º, 2º, y 3º, en las que la información se concentra y no fluye en todas las direcciones, en las que la experiencia y el conocimiento no tácito se mantiene férreamente protegido en los núcleos de poder conformados en la mayor parte de los casos en base a la antigüedad, interese comunes no explícitos, relaciones no expresas o la alineación con unas normas que se mantienen porque son las que son y no porque sean las más adecuadas o las mejores.

Si queremos competir por talento, acceder a puestos de responsabilidad por talento, participar y decidir en base al talento y progresar por el talento, de acuerdo pero con el sistema actualmente imperante no es posible porque no existes personas ni organizaciones suficientes con capacidad para RECONOCER el talento (entendido como potencial) ni para gestionar el talento (entendido como diversidad).

No es un método utópico, es posible si se dan las condiciones que verdaderamente permiten hablar de igualdad de oportunidades. Quizás sea difícil de medir en cuanto a resultados porque solo puede evaluarse en términos cualitativos y en muchos casos los resultados de mayor impacto son a largo plazo. Pero no todo lo inmediato y lo medible en términos de cantidad es mejor o más eficaz.

Hay que empezar a saber mirar más allá, porque precisamente en eso consiste detectar el talento, en reconocer las posibilidades y potencialidades que tiene una persona mucho antes de que se manifiesten en actos y hechos concretos.