Más Allá de la Zona de Confort

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salir de la zona de confort

Hoy vamos a conversar sobre los problemas que trae aparejado no salir de la zona de confort. A una de mis clientes se le presentó un dilema después de recibir lo que para otra persona sería una muy buena noticia.

El cliente con el que estaba trabajando estaba muy conforme con su trabajo y le sugirió ampliar el alcance del mismo.

Después de recibir tal propuesta todo en lo que mi cliente podía pensar era en buscar motivos para no hacerlo.

Una actitud muy curiosa ya que justamente ese era el tipo de resultados que quería conseguir y el motivo por el que había acudido a mi por ayuda: conseguir más clientes que valoraran su trabajo.

“¿Te das cuenta de que te retiras a tu zona de confort? le pregunté.

“Sí”, me contestó.

“¿Y te das cuenta que cierras todas tus posibilidades?”

“Por supuesto”.

Entonces le pregunté algo que la sacudió: “Si no estuvieras aprisionada en la zona de confort ¿qué posibilidades crees que podrían abrirse?”

“Dime: ¿Las posibilidades que se encuentran fuera de tu zona de confort no implican esos proyectos que tanto quisieras hacer?”

Continuamos explorando cómo su negación a salir de la zona de confort le hacía prácticamente imposible ver las posibilidades que se le ofrecían en bandeja de plata.

Mucha gente cree que de presentarse la oportunidad se lanzaría inmediatamente para tomarla.

Pero a menudo no es el caso. Porque desde adentro de la zona de confort ni siquiera podemos discernir nuevas posibilidades. De hecho, una oportunidad puede parecer una carga, algo difícil, aterrador e incluso, imposible.

Hay que poder adaptarse al cambio para salir de la zona de confort.

Qué es la Zona de Confort

En psicología, la zona de confort designa un estado mental en que el individuo permanece pasivo ante los sucesos que experimenta a lo largo de su vida, desarrollando una rutina sin sobresaltos ni riesgos, pero también sin incentivos. Esto puede causar dificultades psicológicas tales como apatía y, en casos graves, depresión, si bien esta última enfermedad no puede ser explicada simplemente por los síntomas relacionados con la zona de confort.

En el ámbito del coaching, se conoce como zona de confort al conjunto de límites que, sutilmente, la persona acaba por confundir con el marco de su íntima existencia.
Fuente: Wikipedia

Ventajas de Salir de la Zona de Confort

Vivir una vida llena de posibilidades puede parece sencillo. Pero No lo es en absoluto.

Salir de la zona de confort implica abrir nuestra mente a nuevas posibilidades y aceptar que a veces la vamos a pifiar.

Salir de la zona de confort también implica aceptar que es un trabajo en desarrollo, que vamos creándonos nuevas zonas de confort.

Entonces ¿Cómo podemos superar nuestro temor y salir de nuestra zona de confort?

Si no tenemos a alguien que nos lo señala, puede ser extremadamente difícil, tan difícil como es para un pez notar que vive en el agua.

Digamos que eres una chica soltera con un sofá viejo. El sofá está destartalado y tiene varias manchas. Pero es cómodo. Estás acostumbrada. Y cumple su función.

Dentro de ese “sofá zona de confort” no puedes imaginar la compra de un nuevo sofá. Cuando ves publicidades sobre sofás, ni siquiera las notas. Cuando pasas por las tiendas de amoblamientos nunca miras las vidrieras. La posibilidad de que compres un nuevo sofá es CERO.

Pero un día conoces a alguien interesante que te invita a salir. Y te imaginas que puede acompañarte a casa y quedarse a charlar un rato. De pronto recuerdas el sofá (si eres un chico posiblemente ni siquiera así te acuerdes del sofá 🙂

Pero tú te despabilas, la zona de confort comienza a evaporarse y de pronto comienzas a notar que aparecen publicidades de sofás y que hay vidrieras que muestran algunos muy interesantes y dentro de tus posibilidades económicas.

Antes de que lo notes, la idea de comprar un nuevo sofá que no te avergüence salta a primer plano.

La zona de confort en el trabajo

Ahora traslademos esta situación al marketing de tu negocio.

El viejo sofá es tu marketing actual. Sólo está ahí sin lograr muchos resultados pero aún así se siente confortable y vas tirando.

Luego, un día, como mi cliente, se presenta la oportunidad de trabajar con una empresa grande y retrocedes a tu zona de confort y no puedes ver las posibilidades que se abren ante tus ojos y menos que menos aprovecharlas.

Necesitas que alguien te sacuda, como humildemente trata de hacer este artículo.

Conclusiones

Todos los días hay oportunidades y posibilidades en todas partes. Nuevas ideas, nuevos contactos, otros clientes, están esperando si tienes el coraje de despabilarte y salir de tu zona de confort.

Y tú ¿Te refugias en tu zona de confort?

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