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El Dojo de Marketing

| Robert Middleton | 14.Marzo.05 |
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Imagine que ingresa a un dojo (el lugar donde se practica un arte marcial) y se sienta frente al Sensi (maestro) que da una charla sobre artes marciales. Habla sobre la filosofía y práctica de la misma, explica los diversos movimientos como golpes de puño y patadas. Muestra algunos diagramas y la involucra/o en la discusión. ¡Hasta h ace una presentación en Power Point!

La charla termina y usted se va a su casa. Unos días más tarde vuelve y escucha otra charla similar. Lo mismo sucede durante varias semanas. Ah claro, también le da deberes para que haga en su casa y le pide que practique lo que aprendió en el dojo.

¿Realmente cree que puede llegar a aprender artes marciales de esta manera?
¡Por supuesto que no! Falta obviamente la práctica - hay que pararse sobre la estera y hacer todos los movimientos una y otra vez hasta que los domine. Es una cuestión de simple sentido común, ¿no es así?

Entonces ¿por qué la mayoría de los seminarios y talleres de negocios hacen exactamente lo que describí recién? Charlas, discusiones, presentaciones PowerPoint y tarea para el hogar. ¿Es de extrañar que la muchos de nosotros no retenga prácticamente nada de la mayoría de los seminarios y que nuestra habilidad para implementar sea virtualmente nula?

Bueno, algunos seminarios son diferentes. Agregan todos los elementos importantes que hay que practicar. Lo que incluye ejercicios, interacción, escritura y feedback. La persona sale de uno de estos seminarios sintiendo que aprendió algo que puede aplicar.

Basta de seminarios que sólo vierten información

Personalmente me siento culpable de haber colaborado a la sobredosis de información.
Por casi veinte años he dado seminarios que incluían demasiada información y no la suficiente práctica. La gente adora la información pero frecuentemente queda abrumada y sin la capacidad para poner en práctica lo que han aprendido.

Mi Marketing Action Groups (12-semanas de clases por teleconferencia) me dió vuelta las cosas. Me di cuenta que si trabajaba con la gente, le daba información, practicaba con ellos, le daba trabajos para que siguieran practicando y luego recibían feedback sobre esa práctica, la experiencia de marketing de esa gente crecía a pasos acelerados. Ahora, no sólo sabían qué hacer sino cómo hacerlo.

La conversación de Marketing

Finalmente me dí cuenta que lo más valioso que le enseño a la gente y le hago practicar son lo que denomino "conversaciones de marketing." Me refiero a lo que escribimos o decimos para persuadir a nuestros propectos a trabajar con nosotros.

Las buenas conversaciones de marketing atraen la atención y el interés de la gente y las incitan a la acción. Cuando usted domina su conversación de marketing, las cosas realmente comienzan a suceder. Es cuando el marketing se convierte en algo tan natural como hablar.

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