Mapas Mentales: Como Potenciar Nuestro Cerebro y Estimular Nuestra Creatividad

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Las Neuronas, el Pensamiento Irradiante y los Mapas Mentales

Cada una de las diez mil millones de células que conforman el cerebro humano, las neuronas, actúa como un poderoso microprocesador y transmisor de datos, para lo cual poseen una estructura muy particular.

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Estructuras semejantes a las conexiones neuronales, el pensamiento irradiante y los mapas mentales

De su cuerpo se desprenden una gran cantidad de diminutas ramas llamadas dendritas, mediante las cuales se comunican con otras neuronas, intercambiando a partir de micro impulsos eléctricos unas sustancias químicas llamadas neurotransmisores.

La rama más larga es el axón y es la salida más importante de la información que envía esa célula hacia otras que la reciben a través de sus dendritas y la vuelven a retransmitir por sus axones (De la Parra y Madero, 2).

Este complejo de transmisión a nivel neuronal se denomina sinapsis y es disparado por cada uno de los diferentes procesos que pueden ocurrir en el cerebro, como la memorización, la percepción visual o auditiva, las emociones, el aprendizaje, el simple contacto con la naturaleza o el análisis y envío de ordenes al sistema motriz; todos ellos implican una enorme cantidad de sinapsis que asocian desde un propósito central a miles o millones de neuronas.

Según el profesor Kouzmich Anojin, de la Universidad de Moscú, cada una de las diez mil millones de neuronas del cerebro humano tiene la posibilidad de un numero de conexiones que se pueden expresar por la unidad seguida de veintiocho ceros y, la posibilidad de combinaciones de todo el cerebro se definiría por un 1 seguido de 10.5 millones de kilómetros de ceros. En otras palabras, el potencial del cerebro humano es prácticamente ilimitado.

Este mecanismo, si observamos bien, es exactamente el mismo por el cual queda definido el pensamiento irradiante: una idea o imagen central que irradia una serie de asociaciones o enlaces con otras, que a su vez generan sus propias conexiones, y así hasta el infinito.

En este punto podemos ver claramente la relación entre el funcionamiento de las neuronas, el pensamiento irradiante y los mapas mentales.

En palabras del propio Buzan (2002), “. . . las incesantes conexiones de las neuronas crean, nutren y acrecientan los infinitos mapas de nuestra mente; el pensamiento irradiante es el fiel reflejo de estos procesos internos y la técnica de los mapas mentales es el espejo externo de nuestro propio pensamiento irradiante, lo que nos permite el acceso a la vasta central eléctrica del pensamiento”

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Mapa mental de cómo hacer un mapa mental

Las cualidades de los hemisferios cerebrales y los Mapas Mentales

Quizás nos preguntemos las causas de las limitaciones de la mayoría de nuestros actuales métodos gráficos de organización de datos o ideas (los apuntes de clase, los resúmenes, los cuadros sinópticos, los enlistados de temas).

La respuesta es contundente: todos ellos solamente utilizan las habilidades de uno de los hemisferios cerebrales, el izquierdo, y desperdician el enorme potencial que proviene de las cualidades del lado derecho.

Como mencionamos anteriormente, en el hemisferio izquierdo de nuestro cerebro se concentran funciones que tradicionalmente son identificadas como racionales, lógicas o de control: la verbalización, que utiliza palabras para nombrar, describir o definir; la capacidad analítica, que soluciona las cosas paso a paso; la capacidad simbólica, que se sirve de símbolos para representar algo, como letras para los sonidos, palabras para designar cosas o signos numéricos para cantidades de cosas; la temporalidad o secuencialidad, que lleva cuenta del tiempo y ordena las cosas en sucesión, una tras otra; la linealidad, que piensa en función de líneas encadenadas, de modo que un pensamiento sigue directamente a otro.

Si observamos bien, veremos reflejadas todas estas funciones en los métodos convencionales que hemos señalado como inoperantes y aunque aquellas son procesos fundamentales del pensamiento, no son capaces, en la casi totalidad de los casos, de hacer más organizadas y productivas las notas que expresan nuestras ideas, pues su presentación es dispersa, inconexa, aburrida, desmotivante y genera una perdida de tiempo.

Este tipo de esquemas no son un estimulo creativo para el cerebro, dificultan el recuerdo y oscurecen los asuntos verdaderamente importantes.

¿Qué es entonces, lo que hace falta a los esquemas tradicionales de organización de ideas? La falla más común es la carencia de elementos visuales atractivos y una disposición y presentación de los conceptos básicos que los resalten y ayuden a estimular la imaginación, la memoria y la comprensión de sus relaciones como un todo.

En síntesis, les faltan justamente los componentes derivados de las habilidades de percepción y manejo de información que aporta el lado derecho del cerebro (Edwards, 2000).

Para que un esquema permita el máximo aprovechamiento de nuestros pensamientos e ideas, debería contar con las siguientes características: en primer lugar, identificar y destacar el tema principal que se esta abordando y sus componentes básicos (conceptualización, facultad del hemisferio izquierdo), que serían presentados con elementos gráficos, imágenes y colores (hemisferio derecho), y utilizando el menor numero posible de palabras (síntesis, hemisferio izquierdo), agrupados en categorías y jerarquizados (hemisferio izquierdo), y dispuestos espacialmente (hemisferio derecho), de tal manera que se puedan observar sus relaciones parciales (detalles, hemisferio izquierdo), y totales (hemisferio derecho), que faciliten su análisis (hemisferio izquierdo), y permita el descubrimiento de relaciones no obvias que estimulen la imaginación, la comprensión y la creatividad (hemisferio derecho), y la obtención de mejores conclusiones (hemisferio izquierdo), que se concreten en palabras escritas, habladas o en planes de acción (hemisferio izquierdo).

En conclusión, la máxima utilización del potencial de nuestros dos hemisferios cerebrales trabajando de manera conjunta debiera ser el objetivo principal de cualquier herramienta que pretenda ayudar a acceder de manera eficaz a los contenidos de la mente. Esta es, justo, la razón de ser de la técnica de los mapas mentales.

¿Cómo se hace un Mapa Mental?

El aterrizaje de todos los conceptos que hemos tratado de resumir, algunos de ellos realmente complejos, es la técnica de los mapas mentales y es tan sencilla que puede resumirse en unas cuantas líneas.

Quizás esta sencillez pueda levantar las suspicacias a las que nos referíamos al principio del artículo, pues, como acota el investigador inglés Edward De Bono (1991), algunas mentes pueden considerar como una amenaza la incapacidad para distinguir entre algo que es simple porque no hay nada detrás y algo que es simple porque hay mucho detrás.

Para hacer un Mapa Mental:

  • 1) Coloca el concepto principal en el centro de una página.
  • 2) Escribe los conceptos básicos que lo sustentan conectándolos con líneas al concepto central en el sentido de las manecillas del reloj.
  • 3) Utiliza solo palabras clave, con los menos elementos posibles, para categorizar y jerarquizar los conceptos básicos.
  • 4) Incluye elementos visuales, como dibujos, imágenes, símbolos y grafismos, para enfatizar los conceptos más importantes.
  • 5) Agrega colores que ayuden a organizar visualmente los conceptos.

Y ya esta! La próxima vez que quieras analizar un problema, decidir sobre algo, tomar apuntes de una clase o una conferencia, preparar un escrito o un discurso, elaborar la lista del supermercado, planificar una actividad concreta o simplemente tu día, semana, mes, incluso lo que pretendas hacer con el resto de tu vida, intenta confeccionar tus propios mapas mentales incorporando los elementos que hemos mencionado y trasmitiéndoles tu personalidad con las ideas que a tí te funcionen mejor.

Bibliografía

  • Buzan, T., 2002. El libro de los mapas mentales: como utilizar al máximo las capacidades de la mente. Edit. Urano. México, 350p.
  • De Bono, E., 1991. Ideas para profesionales que piensan: Nuevas consideraciones sobre el pensamiento lateral aplicadas a la empresa. Edit. Paidós. México, 420p.
  • De la Parra, E. y María. del C. Madero, 2002. La fascinante técnica de los esquemas mentales: Su teoría y aplicación práctica. Edit. Panorama. México, 229p.
  • Edwards, B., 2000. Nuevo aprender a dibujar con el lado derecho del cerebro. 5a edición. Edit. Urano. México, 318p.
  • Sánchez Santillán N. y Sánchez Trejo R., 2008. Una herramienta sencilla y eficaz: Los mapas mentales. Contactos Nro. 59. UAM-Xochimilco. México.
  • Sperry, R. W., 1968. Hemispheric deconnection and unity in conscious awareness. American Psychologist, 23 (10): 723-733.