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Peter Drucker, el padre de la Gestión, habla de sus Memorias

| Jorge Nascimento Rodrigues en Claremont | 6. Diciembre. 00 |
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A los 91 años, Peter Drucker, es todavía una referencia obligada para los ejecutivos y académicos de todo el mundo. Tom Peters dijo recientemente, y con toda justicia, que "nuestra deuda con él no tiene límites".

Drucker fue el "padre" del management cuando, en los años 40, escribió el libro "The Concept of Corporation", inspirado en lo que vió y oyó durante su prolongada visita a la General Motors (GM) - la entonces catedral de la gestión - capitaneada por Alfred Sloan, un hombre que mucho impresionó al joven escritor y periodista.

A Sloan le dedicó muchas páginas, y lo hace una vez más en el libro "Adventures of a Bystander", escrito hace 20 años, y que ahora, finalmente, traducido al portugués por Difusão Cultural (bajo el título "Memórias de Um Economista"). Las divergencias entre ellos quedaron en los anales de la gestión. Sus opiniones divergieron en lo referente a la (primera) revolución de la gestión que enconces emergió. Uno era su actor privilegiado (Sloan) y, el otro, un mero "observador" (Drucker) con un ojo clínico increible para percibir la disciplina que nacía.

Drucker confiesa ser un admirador de Sloan, alguien que, en su opinión, nunca será arrojado al tacho de basura de la Historia: "Tal como sucedió con Newton, sus discípulos apenas se limitaron a construir sobre su herencia", subraya. Drucker continua siendo un incansabel productor de teoría, como lo demuestra su libro más reciente "Managing in a Time of Great Change", la obra que será editada este mes en Londres, en noviembre próximo en los Estados Unidos y tambiém en Portugal, por Difusão Cultural.

El autor devela algunos tópicos esenciales, definidos por el escenario enconómico internacional y por el peso creciente de los negocios internacionales, en la visión y en la práctica de los gerentes.

Drucker concedíó esta entrevista en sua residencia em Claremont, Sur de California, en vísperas de partir para su refugio de vacaciones, lugar donde se propone comenzar a esctibir su nueva obra. Para comenzar por la traducción más reciente en Portugal de un libro suyo.

J.N.R:-- ¿Por qué razón decició terminar "Adventures of a Bystander" con un ataque japonés a Pearl Harbour y con lo que llamó "el fin del verano indiano de la inocencia americana"?

- P. D.: En realidad, "Adventures of a Bystander" va más allá de Pearl Harbour y de la Segunda Guerra Mundial. Vea, por ejemplo, cuando yo hablo sobre Henry Kissinger y Fritz Kraemer (el hombre que lo encontró, formó e inventó), Alfred Sloan (el primer profesional de la gestión), Marshall McLuhan y Buck Fuller (los dos profetas de la tecnología) o Henry Luce (el fundador del Grupo Time-Life-Fortune). Pero, básicamente, tiene razón. Es, de hecho, un libro sobre el mundo que acabó cuando los Estados Unidos entraron en la Segunda Guerra Mundial. Bueno, en parte, porque fue cuando el libro se terminó a sí mismo -y sabe que eso sucede con los libros. En parte, también porque me transformé en una persona diferente. Hasta ahí, era un europeo que arriesgó venir a vivir a los Estados Unidos. A partir de ahí, pasé a ser un americano con raíces europeas - en fin, un ser humano muy diferente. Sin embargo, en gran parte, tanto el mundo como los Estados Unidos cambiaron. Y después de 1950, dejé de ser un mero observador y, de una forma muy modesta y muy inconsecuente, gané un poco de influencia y me volví parte del problema. Esto es algo que un verdadero observador entre los bastidores nunca es.

J.N.R:- Uno de los primeros momentos de este libro suyo, se refiere a cuando, todavía en "pantalón corto", aprendió con Miss Elsa (uma de las maestras) a "aprender como aprender", algo que dice haberle sido útil toda la vida y que hoy es repetido por todos gurus de gestión. ¿Qué es, en el fondo, lo que Miss Elsa le legó?
- P. D.: "Aprender como aprender" es algo que ninguna escuela, en regla general, enseña. Pero, puede ser seguramente, la cosa más importante de nuestro aprendizaje. Y estoy satisfecho por haber dicho "aprender como aprender", en lugar de "enseñar como aprender". De hecho, cuando tenía 9 años, Miss Elsa supo enseñarme eso que todavía hoy me es muy útil. Pero no creo que hayamos sido capaces de desarrolla una verdadera disciplina de enseñanza. Espero ahora, con las nuevas tecnologías, podamos desarrollar una verdadera disciplina: la del aprendizaje. Sobre todo, porque ellas pueden ser un punto de partida para el aprendizaje de los chicos, de la misma forma que, hace 500 años, el libro impreso, fue el punto de partida para el aprendizaje para los adultos y fue probablemente esto la esencia del Renacimiento.

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