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Gerenciando a la velocidad del cambio: ¿Cómo desarrollar habilidades para triunfar y prosperar en un escenario donde otras mujeres fracasan?

| Lic. María Adela Contrera | 3. Marzo. 00 |
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Todo cambio está lleno de misterio y revelación y, al mismo tiempo, de peligro y oportunidad. Pero aquellas mujeres que se preparan para el cambio y adquieren las habilidades necesarias para conducir un proceso de transformaciones en la dirección deseada y positiva, pueden atravesar esta jungla con éxito.

El mundo en que vivimos está mostrando signos de complejidad a los cuales no pueden dar respuesta nuestros métodos tradicionales. Del mismo modo, hay mujeres que están fallando en sus intentos de adaptarse al cambio.

La solución es incrementar la resiliencia en Ud misma y en aquellas a quienes Ud dirige, ya sean sus hijos o como gerenta de una organización. Este patrón de resiliencia lo definimos como la habilidad de demostrar al mismo tiempo fuerza y adaptabilidad al enfrentar un desorden que nos amenaza; es decir el sistema interno de orientación que las personas utilizan para reorientarse cuando pierden el rumbo como consecuencia de los vientos del cambio.

¿Somos más resilientes las mujeres que los hombres? Tal vez la misma naturaleza, que nos ha permitido la maravilla de la gestación y el parto, nos hace más flexibles, más capaces de adaptarnos y resistir los efectos desvastadores del cambio.

El éxito en los complejos mercados y en los turbulentos escenarios actuales exige que incorporemos una serie de habilidades a nuestro banco de recursos personales. Conducir el cambio es sólo una de esas habilidades, pero se ha transformado en el elemento crucial del liderazgo.

Muchos especialistas en el tema del cambio coinciden en afirmar que las líderes que han implementado cambios exitosos en sus familias o en sus empresas, cualquiera sea el lugar donde vivan o el tamaño de la organización que dirigen, desarrollan las mismas emociones básicas, conductas y actitudes frente a la crisis que deben enfrentar.

Cualquiera sea la idiosincracia cultural de una mujer, observan que el factor más importante para conducir el cambio es dicha flexibilidad de la cual hablamos, es decir, la habilidad de absorver altos niveles de cambio desarrollando el mínimo de conductas disfuncionales.

Entonces, en lugar de analizar el cambio como un hecho negativo y misterioso, nos aproximamos a él considerándolo un proceso comprensible que puede ser conducido según nuestros propios objetivos. Evitamos sentirnos víctimas del proceso de transición. Esta perspectiva promueve la confianza en nosotras mismas y la convicción que el cambio puede ser planificado y ejecutado con inteligencia.

Lo primero que debemos vencer son nuestros prejuicios frente al cambio, o las visiones míticas respecto a él. Por ejemplo:

  • La eficiencia organizacional y la rentabilidad decrecen inevitablemente cuando una empresa inicia un proceso de cambio;
  • Aquellos que nos ayudan a implementar los cambios son héroes, y los que se resisten son villanos;
  • La alta dirigencia empresaria es naturalmente insensible a los problemas causados por la implementación del cambio;
  • La mujer se adapta a los cambios mejor que el hombre y viceversa;
  • Los empleados siempre resisten cualquier cambio que sea bueno para el negocio.
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