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Empresas de Familia: El Protocolo Familiar

| Dr. Leonardo J. Glikin | 31.Agosto.2010 |

El Protocolo Familiar es un acuerdo, con valor legal y moral, que permite a los actuales propietarios de la empresa y a sus familias llegar a acuerdos duraderos en materias diversas, tales cómo:

  • Cuál es la visión de la empresa para el largo plazo
  • Cuáles son los negocios en los que la familia se propone seguir participando, o incursionar.
  • Cuáles son los valores familiares que se van a defender y transmitir.
  • Criterios respecto de incorporación de familiares a la empresa: ¿entran todos, por el hecho de ser de la familia? ¿Sólo en caso de que haya una vacante? ¿Sólo entran aquellos que eligen los actuales propietarios? ¿Cada uno de los hermanos elige a un representante suyo para estar en la empresa? ¿El destino es la profesionalización, y que los familiares sean sólo accionistas o inversores en la empresa? ¿Se permite la entrada de los parientes políticos?
  • Criterios de retribución: ¿Ganan más por ser familiares? ¿Ganan sueldos de mercado? ¿Ganan menos que un no familiar, porque de ellos se espera una actitud de sacrificio?
  • ¿Qué tratamiento reciben quienes no están en la empresa? ¿se los ayuda en sus profesiones o emprendimientos, o toda la ayuda se concentra en los que están en la empresa?
  • ¿Qué tratamiento merecen los nuevos proyectos, o las propuestas de negocios de un familiar? ¿Cuáles son las pautas para asociarse a un negocio de un tercero? ¿Qué forma societaria es la más conveniente, de acuerdo al tipo de empresa?

Los temas expuestos no son los únicos, pero son, quizás, los más significativos en la interrelación entre empresa y familia.

Un Protocolo Familiar no se puede comprar como un contrato pre-armado. Por el contrario, es el fruto de intensos debates entre los miembros de la familia, que, en muchos casos, también incluyen revisar la historia, modificar prácticas que no son útiles para el futuro (por ejemplo, las reuniones informales, o las decisiones inconsultas, etc.).

Necesariamente, el proceso de realizar un Protocolo Familiar nos va a enfrentar con los conflictos: algunos, que se arrastran del pasado, otros que se producen en el presente, y, lo más importante, nuestro deseo de evitar o resolver los conflictos de la mejor manera, como condición para que la empresa pueda seguir creciendo sólidamente en el futuro.

En este proceso no alcanza con la voluntad del fundador de la empresa, o su actual presidente. Porque un Protocolo sólo va a ser exitoso, si en él participan activamente distintos miembros de la familia, en especial teniendo en cuenta que la solidez de los acuerdos se pondrá a prueba cuando los miembros de la siguiente generación se incorporen activamente a puestos significativos.

Muchos empresarios y empresarias son conscientes de que el protocolo debe encararse antes de que un hijo/a se incorpore de manera permanente a la empresa, porque, una vez que se asumen determinadas prácticas y costumbres, son mucho más difíciles de modificar.

Por lo tanto, podemos hacer una síntesis de los momentos más adecuados para encarar un Protocolo Familiar:

  • Cuando queremos evitar o resolver conflictos en la actual generación de propietarios.
  • Cuando queremos planificar el retiro de los integrantes de la actual generación.
  • Cuando se incorporan miembros de la siguiente generación a la empresa.
  • Cuando los miembros de la siguiente generación deciden no incorporarse a la empresa, pero es necesario establecer su status como futuros propietarios.
  • Cuando decidimos profesionalizar la empresa.
  • Cuando decidimos revisar los procedimientos de la empresa, para lograr que se manejen de manera menos dependiente de los titulares.
  • Cuando se planifica el retiro de algún miembro de la empresa.

El Protocolo comienza con una etapa de diagnóstico, en la que, de manera confidencial, cada persona significativa de la empresa, y cada miembro de la familia, interactúa con el consultor, y tiene la oportunidad de dar su propia visión de la historia, del presente, y del futuro que se imagina.

A veces, esa etapa del diagnóstico da la oportunidad de identificar problemáticas que, tomadas a tiempo, evitan crisis graves en la empresa o en la familia.

Poder confeccionar el Protocolo significa que una familia reafirma su voluntad de unión y pertenencia, en torno a un proyecto empresario. Y que cada uno de los integrantes tiene una magnifica oportunidad para decidir cuál va a ser su grado y estilo de involucramiento.

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Fuente: Dr. Leonardo J. Glikin es abogado, consultor en Planificación Patrimonial y Sucesoria Personal, presidente de CAPS, autor de "Pensar la Herencia" y "Matrimonio y Patrimonio". Director del newsletter "Temas de Planificación” Visita su site CAPS. Republicada en Mujeres de Empresa bajo el título: Empresas de Familia: El Protocolo Familiar y distribuído bajo una Licencia Creative Commons
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