Estamos en Noviembre. La mayoría de nosotros nos asombramos de lo rápido que pasó el tiempo. Ingresamos en la etapa final del año en la cual solemos tener muchas expectativas puestas. Para innumerables rubros, éstos son los meses de fuertes ventas, gestiones, negocios, propuestas, reuniones… en fin, de gran dinamismo.
Asimismo, también es el momento de cierre, de balances, y nos empezamos a preguntar cómo vamos a lograr lo que nos proponemos, cómo vamos a cumplir con la avalancha de acciones pendientes en dos meses cuando a simple vista es “imposible”. ¡NO VAMOS A TENER TIEMPO!
Para empezar, es importante recordar que el tiempo es un recurso valioso y limitado –cuestión que no siempre tenemos presente y asumimos que el día tiene 48 horas en vez de 24. La buena administración del mismo es una habilidad que se aprende con la práctica y permite cumplir con nuestros objetivos de manera ordenada, sin presionarnos y bajar la frustración que resulta de no haber tenido en cuenta este factor cuando planificamos.
Como dijimos, el tiempo es un recurso valioso y limitado pero también es una simple medida. La percepción de no tener tiempo se debe a una mala selección o distribución de las acciones.
Para remediar esta sensación y resolver el punto, creemos que, ante todo, debemos detenernos a meditar sobre cómo nos administramos a nosotros mismos, en nuestra vida cotidiana, en nuestras actividades no laborales.
Haciendo un análisis sobre estas situaciones podremos evitar trabajar bajo presión innecesariamente, aceptaremos que no podemos HACER TODO y podremos dar prioridad a lo importante en lugar de lo urgente.
¿Y tu qué piensas? ¿tienes algunos consejos para compartir?
Para recibir otras notas similares suscríbete mediante: RSS, Newsletter quincenal ó descarga la toolbar de Mujeres de Empresa.