Ken Keyes dice que el número puede variar, pero que irremediablemente hay un punto crítico en que se produce el vuelco que produce la adopción masiva de una idea subyacente en el conocimiento de alguien o de un reducido número de personas.
Pide ayuda.
UNO: Comenta el tema con gente que respetes (no solo con la que te guste).
DOS: Escucha. Escucha. Escucha lo que tienes que saber, no solo lo que te gusta que te digan. Escucha, sobre todo a todos aquellos que contradicen tus ideas o tus criterios. Podría ser que, en lugar de tener dificultades para encontrar y hacer actuar al "mono-número-cien", simplemente ocurra que tienes una idea que no motiva a ningún «mono» para mojar sus pies para lavar sus batatas.
TRES: Piensa en tus propias reflexiones. Si quieres compartirlas: deja tus comentarios al pie.
¿Qué le quieres enseñar a tu tribu?
¿Cuál es la base del valor que tu comunidad reconocerá en tus ideas y en lo que tú les quieras ofrecer? Puede ser un más de una cosa.
Lo primero que me ha inspirado el relato de Ken Keyes es: conviene que más de una única persona, o un reducido número de contactos de confianza, conozca acerca de los cambios que nos proponemos producir o sobre las ideas que se pretenden llevar a la práctica. Si la oportunidad presenta, es ventajoso decirle a mucha gente qué es lo que se pretende lograr.
Es necesario saber que cada uno de los acercamientos personales, individuales, que vamos tramando en nuestras vidas, puede ser uno —o algunos pocos de ellos— los que nos conecten “al todo”.
Entonces, sin caer en el lado oscuro pensando que cualquiera —menos tu mismo— tiene “la llave” de tu éxito personal, hay que estar muy atentos a los detalles de las buenas relaciones interpersonales porque una de ellas puede ser el “mono número cien”, o el que te puede conectar directamente con él.
Imo, es una mona joven de la tribu, no es El Jefe. Creó, a partir de un hecho muy simple, un cambio cultural que modificó la calidad de vida de su tribu. No le fue necesario crear un partido político, ni desencadenar un complejo proceso de movimientos revolucionarios; no tenía un Título Universitario, ni una estrategia comercial. No obstante, realizó un acto pequeño. Todo que lo hacemos puede ser lo “justo”, con recursos y esfuerzos acotados, pero si van en la dirección correcta de los intereses colectivos —aún los más pequeños gestos— pueden lograr un gran alcance.
El líder sudafricano Nelson Mandela dijo que el miedo más grande del hombre no es que sabe que es un ser limitado e impotente; por el contrario, la base de los grandes miedos de los hombres es reconocerse con capacidades de “gran alcance”.
Comienza ahora mismo a considerar que nuestras acciones individuales pueden cambiar todo alrededor de nosotros.
Esta simple contemplación acerca de nuestras grandezas individuales, no es algo que la mayor parte de nosotros suele hacer. Pero debemos comenzar.
Uno de nosotros puede ser el mono número 100. Con seguridad: uno de nosotros lo es.
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