Los Equipos de Trabajo al Poder

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Encauzar las ideas y energía de los individuos hacia el fin perseguido por la empresa, se ha convertido en una consigna primordial para el éxito de las PyMEs.

La implementación de equipos de trabajo con poder de decisión es uno de los mayores desafíos a los que se enfrentan las empresas en la actualidad.

“La organización transformada requiere que los sistemas y prácticas de Recursos Humanos se enfoquen en tareas, no en puestos; en equipos, no en individuos; en procesos, no en funciones; en el aprendizaje organizacional, no en mantener la tradición; y en sistemas de manejo dinámico del desempeño y la compensación, en vez de estructuras y esquemas salariales estáticos”, señala Daniel Cestau Liz, consultor en Marketing.

Las PyMEs no pueden quedar fuera de las nuevas técnicas implementadas en la administración de los recursos humanos, si quieren aprovechar el importante valor que tiene este capital para su empresa. La mayoría de las empresas líder vienen experimentando este tipo de transformaciones hace tiempo, mientras que las nuevas tendencias señalan la necesidad de avanzar un paso más en este sentido, otorgándoles más autonomía a los equipos, más autoridad y sobre todo responsabilidad.

Los empowerment teams -según señalan los expertos en el tema- son la mejor manera de mejorar la calidad del trabajo y, por lo tanto, la productividad de la empresa. Pero delegar poder a los equipos es una gestión que en muchos casos presenta resistencias. Estas resistencias se apoyan en la creencia de que el empowerment implica disminuir la responsabilidad de los directivos propiciando el caos organizacional y la generación de conflictos.

En este sentido, Daniel Cestau Liz opina que estas concepciones son erróneas y que, por el contrario, ha sido probado que el empowerment proporciona una optimización de la fuerza de trabajo e incrementa el poder de la organización, haciendo del empleado moderno “un activo solucionador de problemas, que puede ayudar a planear, con criterio y experiencia, cómo mejorar los procesos para aumentar la productividad y elevar el nivel de calidad del servicio”.

Delegar no implica desentenderse; por el contrario, requiere de habilidades para definir las características de la tarea, realizar un seguimiento del desempeño de los subordinados estableciendo un sistema de control útil a tal fin . Comprende, además, tener claramente definidos ciertos parámetros clave.

“En la PyME en general hay mucha dificultad para delegar, y muchísimas veces los empleados no saben lo que quiere el dueño por lo que se generan dificultades en el desarrollo de la tarea. Para poder delegar, el dueño de la PyME deberá tener en claro lo que quiere, cuál es su objetivo, misión y visión, y transmitirlo a toda la empresa”, opina Liliana Rosado , psicóloga y capacitadora especializada en microemprendimientos.

La vieja estructura jerárquica de las empresas es reemplazada por una organización horizontal donde se incrementa la interacción entre sus integrantes. El conflicto en sí es inevitable, ya que es inherente a todas las relaciones humanas, pero dentro de estas estructuras y fomentando el respeto y la confianza puede hasta incluso convertirse en provechoso.

“No hay que tenerle miedo al conflicto, en todo caso a lo que hay que tenerle miedo es a la parálisis que genera el conflicto, pero si en el equipo se presenta un conflicto y se pone sobre la mesa con voluntad para su resolución, seguramente será posible salir de esa situación de parálisis y utilizar la crisis como oportunidad de cambio”, señala la licenciada Rosado.

En estas nuevas fórmulas para la gestión de los recursos humanos las PyMEs tienen ciertas cualidades y condiciones que las favorecen, y cuentan además con los ejemplos de las grandes corporaciones que ya han probado diferentes técnicas y métodos.

Su tamaño les permite hacer efectiva la delegación del poder a los empowerment teams , ya que al tratarse de pequeñas y medianas organizaciones, se hace más simple la creación de mecanismos que aseguren un seguimiento eficaz de estos grupos y le permitan al empresario delegar con tranquilidad.

Las empresas PyMEs pueden y deben tomar la iniciativa por sí mismas. Los empresarios de este tipo de organizaciones podrán así dedicarse a tener una visión más global de la empresa y de su entorno, analizando las estrategias necesarias para desarrollar su negocio en los turbulentos contextos actuales, y dejar de preocuparse por los detalles del día a día que lo abruman y no le permiten dedicarse a lo verdaderamente importante.