Los Castillos del Valle del Loira: Chenonceau

Levantado a orillas del río Cher, el castillo de Chenonceau tuvo su época de esplendor gracias a las ampliaciones y mejores realizadas sucesivamente por Diana de Poitiers, amante del rey Enrique II y Catalina de Medicis, su esposa.

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Para el comienzo de nuestro viaje por el valle del Loire.

El Castillo de Chenonceau

El guía que es amigo de contar la trastienda de la historia inmediatamente liga este castillo con dos mujeres: Diana de Poitiers y Catalina de Médicis, por ese motivo se lo conoce también indistintamente como “El castillo de las damas” o “El castillo de las reinas”.

Fue construido en 1513 por Catherine Briçonnet (considerada la primera arquitecta de Francia 1494-1526), embellecido sucesivamente por Diana de Poitiers y Catalina de Médicis.

Levantado a orillas del río Cher, un afluente del Loire, el castillo de Chenonceau tuvo su época de esplendor gracias a las ampliaciones y mejores realizadas sucesivamente por Diana, amante del rey Enrique II y Catalina, su esposa.

La Arquitectura de Chenonceau

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El castillo presenta una planta cuadrada, con un vestíbulo central al que se abren cuatro habitaciones. En la planta baja se encuentra la Sala de los Guardias, una capilla, junto con la habitación de Diana de Poitiers y el gabinete de trabajo de Catalina de Médicis, desde donde gobernó Francia como regente a la muerte de Enrique II.

Al final del vestíbulo se accede a la galería que se encuentra sobre el río Cher. Esta galería de 60 metros de largo, seis metros de ancho y con 18 ventanas por donde entra la luz, se usaba como sala de baile. Durante la primera guerra mundial, la galería fue usada como hospital y durante la segunda guerra comunicada la parte ocupada y la Francia libre, por lo que muchos soldados desertaron usando este camino.

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En la planta baja, al otro lado del vestíbulo, se encuentran la habitación de Francisco I y el salón Luis XIV.

Desde esta planta se accede también a las cocinas, las que se encuentran ubicadas en los pilares del molino anterior a la construcción del castillo. Tienen un muelle de acceso directo, para que las mercancías llegaran en forma directa, sin tener que atravesar las dependencias nobles del castillo.

A mitad del vestíbulo se abren las escaleras rectas y en dos tramos, que conducen al vestíbulo de Catherine Briçonnet (a cuya fortuna se debe la reconstrucción del palacio), en el primer piso.

En dicha planta encontramos de nuevo otras cuatro habitaciones: la habitación de las Cinco Reinas (en recuerdo a las dos hijas y a las tres nueras de Catalina de Médicis: La Reina Margot, Isabel de Francia, María Estuardo, Isabel de Austria y Luisa de Lorena), la habitación de Catalina de Médicis, la habitación de César de Vendôme y la habitación de Gabrielle d’Estrées, la favorita de Enrique IV de Francia.

En el segundo piso del edificio, la habitación de Luisa de Lorena-Vaudémont sigue presentando el aspecto de luto por el fallecimiento de su esposo Enrique III. Durante las grandes restauraciones del XIX desapareció la decoración quedando sólo el techo de madera pintado que se conserva actualmente.

A partir de este magnífico techo, se reconstruyó la habitación en la que Luisa de Lorena pasó los últimos once años de su vida bajo la sombra macabra de la muerte, simbolizada por los atributos funerarios más lúgubres.

El Castillo de las Reinas – Video

Los jardines de Chenonceau

Además de la visita al castillo, los vastos terrenos de Chenonceau ofrecen la posibilidad de descubrir dos magníficos jardines: el de Diana de Poitiers y el de Catalina de Médicis ubicados a cada lado de la Torre del Marqués, único vestigio de la primitiva fortaleza, anterior al castillo actual.

Los jardines tienen muchos arbustos, cientos de rosales trepadores y arbustos de rosas, plantados dos veces al año, en primavera y en verano, de las 40.000 plantas cultivadas en las tierras del castillo. Lamentablemente visité los jardines al comienzo de la primavera y no estaba en todo su esplendor.

También ofrece la posibilidad de visitar 70 hectáreas arboladas, que constituyen sin duda un marco ideal para el paseo y el descanso.

El jardín de Diana de Poitiers

El jardín de Diana de Poitiers está ubicado a la izquierda del castillo, rodeado por muros de contención y terrazas. El acceso al jardín depende de la Cancillería, la casa del regidor de las tierras. Se compone de ocho triángulos de césped y en volutas de santolinas de 3.000 metros de longitud.

El jardin de Diana de Poitiers en ChenonceauLos muros de contención están cubiertos por 120 rosales trepadores tipo Iceberg y 30 jardineras. En los arriates se plantan dos veces al año de 30.000 a 32.000 plantas cada vez.
En el centro está la fuente original con un chorro de agua que brota de una gran piedra tallada y cae hacia un receptáculo pentagonal de piedra blanca.

Al pie de la terraza se encuentra un embarcadero, adornado por una viña, desde donde comienzan los paseos por el Cher (en julio y agosto se alquilan botes).

El jardín de Catalina de Médicis

El jardín de Catalina de Médicis está bordeado al este por un lateral que delimita los fosos, alimentados por agua del Cher.

Una plantación de hiedras que trepan por un enrejado de madera delimita el jardín por el norte. Por todo el lateral se disponen 40 rosales Clair Matin.

El diseño se compone de cinco paneles de césped reagrupados alrededor de un estanque de forma circular de 15 metros de diámetro.

El césped está adornado con bandas de lavanda. En los arriates que bordean los paneles de césped se han plantado 200 rosales The Fairy y 40 bolas de boj.

El jardin de Catalina de Médicis en Chenonceau¿Te gustó la nota? ¿Verdad que da ganas de preparar las maletas? Comparte esta nota en tus redes sociales.