Los Castillos del Valle del Loira: Chenonceau, Cheverny, Chambord

El valle del Loire fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. 42 castillos reciben el nombre de castillos del Loire. Visitamos lo mejor del renacimiento frances: Chenonceau, Cheverny y Chambord.

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No tenía planificado hacer una visita a los castillos de la Loire (los ríos en francés son femeninos: la Loire, la Seinne, La Cher, etc.) pero me insistieron tanto …

Lo primero que tienes que saber es que si no cuentas con un auto, la única posibilidad es contratar una excursión, a menos claro que dispongas de tiempo suficiente para recorrer el valle del Loire en bicicleta o en barco.

La excursión en minibus toma todo el día, sale de cerca de Notre Dame bien temprano (tienes que estar antes de las 8AM) y regresa a Paris alrededor de las 6 de la tarde.

Te van a ofrecer una excursión con o sin almuerzo, en mi experiencia no vale la pena contratar el almuerzo, yo lo hice y me arrepentí. Primero porque antes de llegar al primer castillo hacen un alto de media hora para desayunar y ahí mismo puedes comprar algo; luego cuando llegas al primer castillo, que es Chenonceau, tienes 2 hrs para visitarlo, pero si contrataste el almuerzo tienes que reunirte en una hora para ir al restaurant.

Dos horas realmente no son suficientes para recorrerlo pues el castillo tiene además unos hermosos parques para visitar, pero si le quitas una hora para ir caminando hasta el pueblito y sentarte a almorzar… Además en el mismo estacionamiento del castillo venden sándwiches y también en la Orangerie hay un restaurant y venta de sándwiches y crepes.

El otro punto en contra de contratar el almuerzo es que el viaje entre castillo y castillo suele demandar al menos una hora, con lo que bien puedes comprarte algo y almorzar en el viaje. Esta es al menos mi opinión que se basa en que si vine desde Buenos Aires para conocer París y alrededores, no voy a perderme la mitad del tiempo que tengo para visitar un castillo dándole al diente… Ahora, claro, tú decides.

Partimos de París y nos dirigimos hacia el sur por la A10 hacia la ciudad de Orleans (la ciudad que liberó Juana de Arco) donde paramos a desayunar y luego partimos hacia Chenonceau, el castillo más alejado para, desde allí, emprender la vuelta hacia París, visitando a continuación Cheverny y finalmente el castilo real de Chambord. Creo que el circuito está planificado así para evitar los embotellamientos a la entrada a París en hora pico.

Y otro detalle que debes saber sobre esas excursiones es que el guía da la explicación en el bus durante el viaje en tres idiomas: Francés, inglés y finalmente español. La explicación más completa la da en el primer idioma y a partir de ahí, cada explicación es más sucinta.

El guía no acompaña al grupo en el recorrido por el castillo, lo que dificulta sacar provecho a una visita tan corta en la que, además, hay que estar pendiente de no perder el bus y quedarse plantada en la campiña francesa. Por eso te recomiendo que te documentes antes de ir, así podrás disfrutar mejor la visita.

El Valle del Loira

La región de los castillos del Loira se extiende por tres antiguas provincias: el Orleanesado, Turena y Anjou y baja hasta el norte del Berry.

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En esta región abundante en castillos, de los más de 100 castillos sólo 42 reciben la denominación de “Castillos del Loire” entre los que se destacan: Chenonceu, Cheverny, Sully, Chambord, Blois, Chaumont, Amboise, Villandry (famoso por sus huertas y jardines), etc.

El valle del Loire fue declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

La mayoría de los castillos tienen sus orígenes en la Edad Media de la que conservan trazas arquitectónicas importantes. Sin embargo la mayoría fueron remodelados durante el Renacimiento francés, por ese motivo, pasear por el valle del Loire es como trasladarnos de pronto al Renacimiento.

Para comprender la proliferación de castillos en esta área debemos conocer un poco la historia de Francia. Durante los siglos de conmociones que siguieron a la paz galo-romana, esta región fue un importante foco de desarrollo y difusión del cristianismo, a partir sobre todo del apostolado de San Martín, obispo de Tours, muerto en el año 397.

La iglesia fue la heredera de la civilización romana, incluida su lengua y métodos de administración. Esta herencia les permitió reconstruir el orden civil y, con el tiempo, hacer de contrapeso al poder de los grandes señores feudales que se disputaron el Orleanesado, la Turena y Anjou desde el siglo X al XII.

Si viste la película Enrique V (basada en la novela homónima de Shakespeare) en la que Kenneth Branagh protagoniza a Enrique rey de Inglaterra que pretende el trono de Francia, habrás visto uno de los tantos episodios de lo que se llamó la Guerra de los Cien Años, en las que la corona inglesa reclama la corona francesa por derecho de sangre. Durante el transcurso de esa guerra, el valle del Loire fue el refugio del partido francés pues, París, la capital del reino, se había entregado al partido anglo-borgoñón que tenía al rey Carlos VI como rehén.

Su hijo, el delfín Carlos VII, trasladó al Loira la administración del reino, viajando sin cesar de castillo en castillo, como lo hizo toda la monarquía hasta el siglo XVIII. Por eso se dice que en esa zona, el rey estaba en su casa.

Pero el Loire además es un valle privilegiado: unos cielos espectaculares, bosques con abundante caza para entretener a la monarquía, y madera para las construcciones; planicies calcáreas que proveían piedra para castillos y abadías. La tierra es excelente para los cultivos, los huertos y viñedos caracterizan el área.

Y no tenemos que olvidarnos que hasta el siglo IXX el río trasportaba todo tipo de barcos que bajaban hacia Nantes con la corriente o la remontaban desplegando las grandes velas rectangulares. El ferrocarril y luego las carreteras abolieron el comercio fluvial.

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Crédito de la foto: Let Ideas Compete

Para nuestro viaje de hoy te propongo que nos imaginarnos el Loira con sus barcos, las carretas de los mercaderes, la tropa de soldados y la caravana del rey cambiando de castillo. Dicen que las mudanzas del rey y toda su corte eran tan enormes que desde que pasaba la primera carreta hasta la última habían transcurrido muchas horas. ¿Ya te hiciste “la película”? Entonces entremos a los castillos