Lo Más Importante: Lograr el Balance en su Vida

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Perder un hijo, como me sucedió hace cuatro años, me inspira ese consejo del corazón: la atención de los hijos no puede esperar hasta que cumpla su cuota de ventas.

Es difícil ser madre y realizar una tarea rentada al mismo tiempo pero, cuando una se desempeña en ventas, es aún más duro.

Después de alcanzar su cuota diaria, pude sentirse dividida entre hacer una venta más y volver a casa con sus niños. Si esta es su situación, entonces deberá aprender a vender más rápido para pasar el resto del tiempo con sus hijos.

Escribo esto como madre de un niño que no vivió lo suficiente para crecer. Hace cuatro años, mi hijo Mark, murió repentinamente cuando tenía sólo 8 años.

Al comienzo los doctores pensaron que tenía gripe, pero 11 días después falleció de cancer cerebral. Mark era nuestro primogénito, era un chico muy divertido, brillante y amable, pero no vivió para comenzar cuarto grado.

Hoy no podría vivir conmigo misma si no hubiera pasado el tiempo que pasé con él. ¿Dejé de lado un montón de reuniones de negocios por las tardes? Sí. ¿Perdí un montón de encuentros los fines de semana? Sí. ¿Retacé los encuentros a cenar con colegas? Sí. ¿Lo haría de nuevo? Sí!

En el funeral de Mark, mi esposo y yo pudimos ver las filas y filas de gente afligida y decir, con absoluta honestidad y sinceridad, que no lamentábamos las cosas que abandonamos para tener ese precioso tiempo familiar.

En el circo, aplaudimos al malabarista que puede mantener seis objetos en el aire a la vez. Luego vamos a casa y tratamos de hacer malabarismos con nuestras múltiples responsabilidades – el trabajo, la casa, religión, sociales y la familia. Aún, si hacemos malabares, aunque sea sólo por un momento, nadie nos aplaude. Entonces algo cambia — y, de pronto, todos se nos viene abajo.

El trabajo es importante — nos permite mantener a la familia. Pero los niños también necesitan su tiempo y atención. Tratar de balancear todas esas prioridades y, además, poner la comida en la mesa (parar la olla como familiarmente decimos en el Río de la Plata) no es una hazaña sencilla.

Unos pocas consejos para padres que trabajan

Carpe diem: Aproveche el día o, mejor aún, el momento, para divertirse.
Los niños demandan un montón de energía y esfuerzo, dos insumos un poco escasos al final de un día atareado. ¿Puede levantarse más temprano y pasar un poco de tiempo juntos antes del comienzo de su día laboral? ¿Y después de la cena cuando su media naranja contribuye? El tiempo invertido en eso nunca es malgastado, aún si sus niños recién lo llegan a apreciar con los años.

No obstruya el sol: Con esta frase quiero significar que no se concentre en lo negativo. Cuando mi hija de 10 años se quedaba en clase deletreando “bee” , las primeras palabras de aliento de la maestra cuando se podía ir eran: “Olvidaste decir la i antes de la e!”. Qué lástima que no dijera: “Buen intento. Estoy orgullosa de vos.” Como Zig Ziglar, el conferencista motivacional, dijo: “Alguna gente busca los errores como si en eso hubiera una recompensa”.

Tiempo vs. dinero: Recuerde, todos los billetes se parecen, pero cada momento es único. Si pide prestado una suma de dinero, la puede devolver con otros billetes. Cuando se queda tarde en la oficina conversando con sus compañeros, no puede reemplazar ese tiempo con su familia. Eso es lo que le dá al tiempo invertido con la familia un valor más allá de lo que puede ser calculado en simples pesos y centavos.

Aparezca: Nada hace a mi hija sonreir más, que cuando me ofrezco para ayudar en los eventos de su equipo de natación. No, no se trata de mi elección favorita para pasar el tiempo con ella, pero la hace sentir especial. Y eso es suficiente.

Cuando Mark tenía 8 años, le pedí a mi esposo que lo fuera a registrar en la liga infantil. Nos sorprendió a ambos, habiéndose anotado el mismo para colaborar como entrenador. Disfrutaron mucho tiempo “padre-hijo” esa temporada – en el campo de juego, en los entrenamientos y conversando juntos sobre baseball. Mark falleció sólo unos meses después de que terminara la temporada y, como dice una publicidad, esos recuerdos no tienen precio.

Comparta sus visiones comerciales: Cuando Mark tenía cinco años, comenzamos un negocio vendiendo accesorios a los corredores en la sede local de YMCA (Young Men´s Christian Association). Hicimos publicidad, tomamos los pedidos y atendimos muy bien a nuestros clientes. Enséñele a sus niños los aspectos fundamentales de su negocio o industria. Más adelante, ayúdelos a iniciar su propio negocio.

En la película City Slickers, Curly, el personaje de Jack Palance, alianta a los nuevos cowboys a focalizarse en “la cosa”. Billy Crystal, que personifica a Mitch Robbins, descubre que para el, “la cosa”, es la familia.

Si bien su esposo (o esposa) es importante, lo cierto que el o ella ya son adultos. Sus niños -ya sean hijos biológicos, adoptados, medios hijos, medios hermanos o lo que sea- están inmersos en el frenético proceso de crecer ahora. Necesitan su tiempo y atención ahora.

Entonces venda más rápido, váyase a casa y abrace a sus hijos. ¡Felices ventas!