Las Madres Reciben las Remuneraciones Más Bajas en Argentina

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Según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, la remuneración promedio por trabajador era de $1.700 en el primer semestre de 2009.

Pero como toda estadística, enmascara realidades diferentes:

  • En el caso de los hombres, el salario de bolsillo es de $1.910.
  • Entre las mujeres sin hijos, la remuneración promedio era de $1.660.
  • Entre las mujeres con hijos, en cambio, era de apenas $1.352.

“Esto estaría indicando que, en la Argentina, aunque todavía persistan diferencias ligadas a la discriminación por sexo, la maternidad tiene una incidencia muy importante como obstáculo para la inserción y desarrollo laboral”.

En cuestiones de empleo, las mujeres con hijos son las que enfrentan las situaciones más desventajosas. Esto sugiere que las diferencias de calidad en la inserción laboral no se deberían tanto a cuestiones culturales de discriminación por sexo, sino a los conflictos que se plantean entre desarrollar una carrera laboral y las responsabilidades que asumen las mujeres cuando tienen hijos”, sostiene Jorge Colina, investigador jefe de la IDESA.

brecha_salarialLa última encuesta de la Confederación Sindical Internacional – CIS (Ver PDF debajo), realizada entre 300.000 mujeres y hombres de 20 países, sitúa la brecha salarial mundial en 22% .

A contramano del imaginario social, la disparidad en contra de las mujeres no es consecuencia de una menor formación educativa.

El informe del CIS revela que “las mujeres con mayores calificaciones educativas experimentan en realidad una brecha salarial mayor en comparación con hombres con calificaciones similares”.

El informe de IDESA indica que, en todos los niveles educativos, las mujeres sin hijos tienen mayores remuneraciones que las mujeres con hijos. En cambio, en el caso de los hombres puede verse que a igual nivel de educación obtienen una remuneración similar, sin importar si son padres o no.

Frente al problema, Colina plantea que la solución pasa por “socializar el costo de la maternidad”.

Y señala que en los países desarrollados “se promueven sistemas de guarderías de tiempo completo y alta calidad, educación de doble jornada, flexibilidad de la jornada laboral, facilidad para el trabajo part-time, trabajo vía Internet desde el hogar, redefinición de las reglas previsionales compensando la falta de aportes causadas por la maternidad, entre otras medidas”.

En cambio la Argentina “va en el sentido contrario, limitándose sólo a promover intervenciones de discriminación positiva”, como el cupo del 30% en las listas electorales.

Según Colina, “pareciera que en la Argentina no se asume que la mejor contribución al desarrollo social no la da el asistencialismo, que desalienta la cultura del trabajo, sino las intervenciones públicas que apunten a facilitar y promover el empleo, especialmente entre las mujeres que pertenecen a los hogares de más bajos ingresos.

Los países que progresan trabajan en temas estratégicos, como remover las trabas que dificultan el desarrollo laboral de las mujeres”.

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