Las Diferentes Actitudes Frente al Cambio

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Durante Expomanagement asistí a la proyección del video y posterior discusión que la Escuela de Negocios del Estudio Del Picadero realizó sobre el libro: ¿Quién se ha llevado mi queso?

El libro en cuestión, ¿Quién se ha llevado mi queso? de Spencer Johnson,  no es una novedad en el mercado editorial, pero ese detalle no le resta importancia como herramienta que facilita la comprensión sobre los procesos de cambio.

El mismo promueve la observación de las oportunidades que pueden surgir en un proceso de cambio, tanto personal como organizacional.

Una historia sobre el cambio en las organizaciones

En un laberinto conviven 2 ratoncitos y dos hombrecitos. Todas las mañanas, los cuatro personajes recorren el laberinto en busca de “queso”. Los ratoncitos parten más temprano calzados con zapatillas de correr, en busca de su alimento. Más tarde parten, muy tranquilos y sin ningún equipo especial, los dos hombrecitos.

Diariamente las dos parejas se alimentan con gran abundancia en el mismo lugar, “la estación de queso C”.
Gradualmente uno de los ratoncitos se va dando cuenta que el queso es de peor calidad y además, comienza a escasear. Mientras tanto los hombrecitos no detectan nada. Así llega el día en que la “estación de queso C”, está completamente vacía!!!.

Los ratones, poco sorprendidos, alistan sus zapatillas y comienzas a recorrer el laberinto en busca de queso. Mientras tanto los hombrecitos se sienten completamente aturdidos por la novedad y se paralizan, día tras día van al mismo lugar en busca del queso que ya no existe. Al cabo de varios días, uno de ellos decide hacer algo al respecto y comienza a preparar su calzado, mientras el otro se opone y grita que no quiere “otro queso” quiere que le devuelvan “su queso”.

Después de tratar infructuosamente de convencer a su compañero, el primer personaje decide tomar el control de su destino y salir a buscar nuevas fuentes de queso.
A pesar de que durante los primeros días la búsqueda es totalmente infructuosa, nuestro personaje se siente animado y contento, comienza a imaginar nuevos tipos de queso y a disfrutar con la búsqueda y el cambio que esta trae aparejado.

Aquí me acordé de la cita que comentaba hace dos semanas sobre tomar una decisión, va de nuevo:
“Hasta que uno no se compromete con su visión, hay vacilación, la posibilidad de echarse atrás, inefectividad permanente.

En lo que respecta a todos los actos de iniciativa y creación, hay una verdad elemental, cuya ignorancia mata incontables ideas y planes espléndidos: en el momento que uno se compromete, la providencia también lo hace. Ocurren entonces todo tipo de cosas positivas, que de otra manera nunca hubieran ocurrido. De la decisión nacen una serie de hechos, que ponen a favor de uno incidentes fortuitos y asistencia material que ningún hombre hubiera soñado con obtener”.

Nuestro personaje comienza a encontrar algunos pedazos de queso esparcidos por aquí y por allá, y va a buscar a su amigo que seguía quejándose y que se niega rotundamente a cambiar.
Hasta que un día descubre la “estación de queso N”, un lugar maravilloso repleto de exquisito queso y, donde hace ya bastante tiempo, comen los dos ratoncitos.

El aprendizaje sobre el cambio

A lo largo del proceso de búsqueda, nuestro hombrecito aprende varias lecciones que van dando forma a su nueva filosofía y las anota en las paredes del laberinto:

  • ¿Qué harías si no tuvieras miedo?
  • Huele el queso con frecuencia para saber cuando se está poniendo viejo.
  • Cuando superas tus temores te sientes libre.
  • Cuando cambias lo que crees, cambias lo que haces.

Comentario final

Esta historia trata de las diferentes formas en las que las personas reaccionan ante el cambio. Este siempre trae incertidumbre y temor, por eso tratamos instintivamente de evitarlo, pero el cambio ocurre y es inevitable.

Así que ante lo inevitable parece mejor guiarnos por lo que aprendió nuestro personaje en su laberinto: reaccionar, adaptarnos, buscar alternativas, actuar rápidamente y tratar de disfrutar la aventura de buscar nuevos horizontes.

Pero además hay otro detalle tan importante como adaptarse al cambio y es anticiparse al mismo, por eso hay que “oler” periódicamente el queso y ver si no se está poniendo viejo.

El cambio es como un pájaro que está en tus manos, suéltalo y déjalo volar o, aprétalo y hazlo morir, vos decidís.

  • ulieth

    hola gracias, envíamelo por favor al mail: yulifa22@yahoo.es te deseo lo mejor del mundo, cuídate.