Las Damas del Tango: Chamuyos Radiales

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Elogio de la mujer brava
Estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro
machista que llevamos dentro, son las mejores parejas

Héctor Abad

 

¿Por qué Zully Pinto eligió este título para su libro de “chamuyos radiales” publicado por Ediciones Lumiere? ¿Por qué las damas? Siempre se ha relacionado al tango y a sus intérpretes con el arrabal, con el under, diríamos hoy, donde no se ven damas. ¿Por qué no las minas, las sofaifas, las namis, las paicas o las grelas?

Horacio Salas explica, en el Prólogo, que Zully Pinto ha adoptado deliberadamente esta convención anacrónica para representar no sólo el título sino los contenidos de su libro. Hoy, al menos en Argentina, ya nadie usa la palabra “damas” como no sea en la puerta de un baño público.

Y nos ofrece una galería de recuerdos, entrañables, que vuelven a la memoria de los amantes del tango con nombres gigantescos como Imperio Argentina, que hasta fue partenaire de Maurice Chevalier, pero después cambió París por Puente Alsina; Libertad Lamarque -¡qué percanta la Liber!- que llega a los noventa con su voz de soprano; Azucena Maizani, la ñata gaucha; la Negra Bozán, heroína del Maipo; la Beba Bidart, cuyas gambas hoy siguen taconeando en las milongas; Amelita Baltar, gran amor del maestro Piazzola que, con su voz de trasnoche, puso la “Balada para un loco” en el inconsciente colectivo; Virginia Luque, para siempre la morocha del patio; Rosana Falasca, que se quedó con los aplausos de la “Botica del Ángel”; la nipona Ranko Fujisawa, “geisha del gotan”; Eladia Blásquez, alquimista del nuevo gotán”, voz potente, poeta del asfalto; Susana Rinaldi, “embajadora lunfa del gotán”; y más, y Tita, Tita de Buenos Aires, “paradigma de mujer” que se nos fue hace poco pero nos dejó tanto. Adriana Varela, hija tanguística del gran Goyeneche, dice en la contratapa del libro que Zully Pinto “se muestra en cada una de las mujeres elegidas”.

Acrílico - Diana Schiro
Acrílico – Diana Schiro
Acrílico - Diana Schiro
Acrílico – Diana Schiro

La mezcla del lunfardo, expresiones corrientes del “slang” porteño, y palabras propias del rock que usan los jóvenes no podría ser más apropiada para hablar de una historia, la del tango, que tiene más de 100 años.

Y Zully Pinto lo maneja con maestría y precisión en estos “chamuyos radiales” que desgranó a través de innumerables programas en la 2×4 y que conforman ese género llamado glosa, elevado al rango de literatura por González Tuñon en su libro “Tangos”, publicado en 1926, según recuerda Salas.

Los memoriosos recordarán que las presentaciones de orquestas o intérpretes individuales, en los años de oro del tango, iban precedidas por una glosa que anticipaba la historia que luego cantaría la voz o lloraría el fuelle.

¿Por qué un libro que sólo habla de mujeres del tango?

El tango, género masculino, también fue creado y recreado por incomparables minas, naifas y papusas que le prestaron – y le prestan – su talento y su pasión. Se dice que el siglo XXI será el siglo de la mujer, es natural que una mujer dedique sus vivencias y su poesía porteña a honrar a las de su género.

Fuente: Diana Schiro: Mujer, lectora, pintora y tanguera aficionada

Cosas de minas

Por Analía Gutierrez

Decía un humorista argentino en los ´80, Enrique Pinti, que la diferencia entre una señora y una mina es que esta última todavía es deseable para los hombres. Dejando de lado que el humor suele ser una mirada ácida de la realidad, reconocernos como mujeres en esa definición puede resultar algo incómodo en estos tiempos. Pero haciendo un ejercicio de sinceridad, ¿qué preferimos? ¿ser una señora o ser una mina?

Los conceptos, además de ciertos rasgos de significación más o menos común para todos los seres humanos, tienen para cada comunidad y más aún, para cada persona, algunos rasgos particulares según su medio y su historia. Los extranjeros (entiéndase toda persona ajena al Río de la Plata) creen que “mina” es una mala palabra, algo así como una versión moderada y tanguera de prostituta. No pueden entender que a uno, como mina, le gusta ser considerada como tal, o mejor, una flor de mina.

Si recurrimos al diccionario, encontramos que, además de un “criadero de minerales de útil explotación”, una mina es el “nacimiento u origen de las fuentes” y también una “persona o cosa que abunda en cualidades dignas de aprecio, o de que puede sacarse algún provecho o utilidad”. Nadie puede probar que las definiciones de la Real Academia Española sean metafóricas pero tampoco se puede impedir que aporten un gustito agradable para el ego femenino.

Algunas posturas aceptan que precisamente de allí, de la voz castellana, viene la palabra “mina” que, con su carga de negocio y ganancia asociada a una mujer da por resultado el concepto de “prostituta”. Otras encuentran su origen en la jerga italiana de los camorristas, en la cual esta voz significa justamente donna y miniera, es decir, “prostituta joven y hermosa”.

Dado que no existen pruebas que certifiquen uno u otro origen, se puede comprender que nos identifiquemos con aquello de ser origen de las fuentes, abundantes en cualidades dignas de aprecio y generadoras de provechos y utilidades. O lo que en rioplatense auténtico se denomina “una mina con todas las letras”.

Fuente: La Lic. Analía Gutiérrez es Lingüista. Se desempeña como Directora de Practique Español un site especializado en la enseñanza de ese idioma con el tradicional “gustito” de Buenos Aires.

Glosario de lunfardo porteño y otras yerbas

Chamuyo: Habla
Gotan: Tango (muchas palabras en lunfardo se construyen dando vuelta las sílabas)
Grela: Mujer de medio ambiente. Mugre. Suciedad
Naifa: Jovencita, mujer
Nami: Mina al revés. (recuerde que muchas palabras en lunfardo se construyen dando vuelta las sílabas)
Mina: Mujer
Ñata: Nariz
Paica: Mujer
Papusa: Muy bonita
Percanta: Mujer. Amante
Sofaifa: Mujer

Fuente: Diccionario de lunfardo. El lunfardo es el dialecto utilizado en la mayoría de los tangos para referirse a diferentes cosas en términos especiales. El Lunfardo puede ser considerado como el idioma del tango argentino.

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La Arquitecta Silvia Chauvin es editora de Mujeres de Empresa, escribe sobre temas de tecnología y redes sociales.