La Sinrazón de la Red

Desde hace aproximadamente 10 años, el término red está presente en cualquier discurso y forma parte habitual de nuestro lenguaje. Redes laborales, comerciales, familiares, sociales, políticas, etc. Inter-net. Net-working...

Desde hace aproximadamente 10 años, el término red está presente en cualquier discurso y forma parte habitual de nuestro lenguaje. Redes laborales, comerciales, familiares, sociales, políticas, etc. Inter-net. Net-working.

La literatura científica, los ensayos o libros de negocios. Todos hablamos de la importancia de las redes, no importa en qué área trabajemos o en qué disciplina nos encontremos.

Cito a Denise Najmanovich: “Las redes sociales son el ámbito por excelencia de la interacción humana; sin embargo, varios siglos de concepciones totalitarias y excluyentes fosilizaron buena parte de nuestras relaciones. Hoy urge preguntarnos cómo construir un diálogo fecundo entre distintas racionalidades.

El primer paso consiste en distinguirlas, configurarlas, respetarlas. Una alternativa -frente al modelo modernista de aplastamiento de una razón por otra, o a las tentaciones new age de eliminar las diferencias- puede ser poner la paradoja en movimiento y saltar a otro plano.

Es decir, ser capaces de pensar y de crear otro mundo donde sea posible preservar el valor y la autonomía de cada cultura o sistema explicativo, y que cada uno tome respecto del otro el papel de “insemi-nador de metáforas”: es decir, de novedad y de creación.

Frente a la razón excluyente, la alternativa de mantener la diferencia se muestra mucho más fecunda (no en vano ésta ha sido la estrategia de la vida a través de la reproducción sexual).

Al reconocer la legitimidad de cada una de las descripciones (lineal y no lineal, continua y discontinua, analítica y sintética, mecanicista y compleja, atomista o en red), aumentamos nuestras alternativas de interacción con el mundo, ya que ninguna puede agotar todas las posibilidades (¡ni es completada por las otras!). Al tornar los pares de opuestos y ponerlos en movimiento aparecen nuevos planos de la realidad para explorar y enriquecernos.

Los científicos de la complejidad y los investigadores y facilitadores sociales que piensan en términos de la metáfora de las redes nos convidan a internarnos en los laberintos multidimensionales del conocimiento, la acción y la emoción de un sujeto complejo, compartiendo un imaginario con nuestros semejantes y un mundo diverso con todas las criaturas, donde nuestros propios crecimiento y evolución están ligados a los de los demás en una red multiforme de interacciones dinámicas.

En este escenario, la red social se entrama con la red natural, el hombre con el cosmos, en un diálogo incesante y productivo.

En el universo en red, la certeza es menos importante que la creatividad y la predicción menos que la comprensión.”

Al elegir este texto, elijo lo que me parece la esencia del nuevo pensamiento. El poder pensarnos a nosotras mismas y al mundo como un entramado de distintas dimensiones de existencia. Y en este entramado complejo coexisten los no iguales, coexistimos necesitándonos para recrear el mundo y a nosotros mismos.

Formamos parte del contexto interpersonal y somos una parte que modifica lo interno y lo externo. No tenemos la verdad, no sabemos sin los otros, no podemos solos, no somos ajenos a lo que nos ocurre.

La red implica un orden distinto al autoritarismo o a la apropiación, reconoce la simultaneidad y el tiempo, reconoce los procesos y las diferencias. Pensar en red significa responsabilidad, cuidado, respeto, ética.

Se dice que las mujeres funcionamos fácilmente en red, que podemos trabajar con un nivel mayor de horizontalidad, en lugar del rígido verticalismo y que tenemos una mayor integración entre cabeza y corazón. Que tendemos a la integración de distintos puntos de vista, que favorecemos la participación de los demás, que tomamos decisiones con mayor grado de análisis, etc. ¿Será así?

¿Lo aplicamos en los emprendimientos, en nuestras actividades laborales? ¿Relacionamos personas o intereses que no nos incluyan en forma personal? ¿Recomendamos algo (producto, servicio, empresa, profesionales) que nos merece confianza, aunque no tengamos un rédito por ello? ¿Reconocemos cuando nos llega un referido o un dato o un aporte de alguien que pensó en nosotras?

Creo que hay personas que tienen mayor capacidad o predisposición para hacer redes. En general tienen una actitud básica de confianza o de credulidad, de optimismo. Porque se saben formando parte de algo mayor que las excede a sí mismas y sienten que su acción tiene que ver con los efectos que producen en los demás y saben que las otras personas y el universo operan en ellas y las transforman.

Es una noción difícil de calibrar o enseñar en forma simple o clásica. La red se vive y se vive en red. Opera sosteniendo una estructura de mayor sutileza o complejidad que el arriba-abajo, fuerte-débil, blanco-negro.

Opera distinto que centro-periferia, sabio-ignorante, rey-súbditos. Puede aceptar matices, puede reconocer importancias y liderazgos diferentes. Pero no tolera centro o sol o rey como forma excluyente por eso mismo: porque la totalidad es imposible de abarcar en una sola perspectiva.

Sin embargo, como toda palabra usada indiscriminadamente, pierde a veces su sentido. Entonces es bastardeada.

Pienso que vivir en red es vivir consciente de la interdependencia. Hoy te doy y sé que mañana yo recibiré. Hoy recibo y mañana, ahora, te estoy dando. Así de simple. Así de difícil.

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La lic. Inés Arribillaga es CEO de EmprendedorasenRed.com