La Política Macroeconómica y Las Cuestiones de Género

El siguiente artículo constituye la ponencia que la Dra. Susana Orsino presentó el 25 de mayo pasado en el VII Encuentro Regional del Foro de Mujeres del Mercosur en Asunción, Paraguay donde propone una mirada de la macroeconomía desde el género

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Ej. Las Instituciones formales de compra en ocaciones aceptan sólo envíos de cierto tamaño mínimo o menor cantidad a cambio de menos precio por unidad. De nuevo los pobres son los que sufren por estos sesgos y las mujeres en particular, sobre todo las que tienen niños pequeños.

DILEMA: Los macroeconomistas desean que se produzcan bienes en grandes cantidades para ganar divisas o mantener bajos los precios nacionales, pero producidos por mujeres, los factores de género contribuyen significativamente a que se eleven los costos de transacción, extender subsidios generalizados implicaría favorecer con mayores utilidades a otros sin cambiar la desigualdad existente, al contrario acentuarla aún más.

Otro caso de acceso a factores de la producción como al capital de trabajo o al mercado de crédito, presenta distorsiones resultado de la distribución desigual del poder económico y político. Las tasas de interés y facilidades de pago varían grandemente de un cliente a otro, según su calificación de clase social, sino también existe discriminación por género que eleva los costos de transacción a la mujer; se impide el acceso formal al crédito, o bien debe pagar un costo administrativo altísimo por prestamos pequeños sumado a la falta de garantías subsidiarias. Los macroeconomistas están conscientes de los sesgos y distorsiones en el mercado de crédito y capital, resultado de la distribución desigual del poder económico y político.

b) Sesgo de género en el Mercado Laboral
Los sesgos son abundantes y en especial surgen de la segmentación y estereotipos asociados con las diferentes actividades:

  • Las mujeres tienden a ocupar puestos de baja condición y poca calificación, temporales o tiempo parcial. Aunque es destacable que las desigualdades salariales no siempre pueden ser atribuidas a la existencia de tareas o niveles de productividad distintos.
  • Las mujeres reciben sistemáticamente salarios menores porque los valores socioculturales asignados a las labores de las mujeres están subsidiando los dividendos de otros factores de producción o precios de productos. No se trata de un subsidio pequeño los salarios femeninos tienden a ser el 70% de los masculinos promedio en la región. Los subsidios crean distorsiones muy amplias, un mercado distorsionádo emite ondas que modifican a otros mercados de factores y por ende de productos. Se demostró teóricamente que si se eliminan los diferenciales de género en las ocupaciones y la paga, no sólo crecerían considerablemente los salarios de las mujeres sino la producción en su conjunto. Aunque los hombres recibirían una porción menos del total de pagos por salarios, su situación real no empeoraría en el largo plazo.
  • Las relaciones de género en el mercado laboral también se manifiestan en el sector informal, la mujer cuenta con menos posibilidades de ascender a posiciones mejor remuneradas dentro del sector informal, o de utilizar al sector informal como un peldaño para ascender hacia el sector formal. Esto se atribuye a las dificultades para contar con servicios de guardería, aunque no siempre se cuentan con hijos pequeños. Tales disparidades de género indican un mal funcionamiento de los mercados laboral y de crédito. Es claro que cuando la mano de obra y las destrezas no pueden desplazarse libremente hacia su mejor uso, se incurre en costos de oportunidad sociales.

La creciente internacionalización de mercado laboral ha favorecido el empleo de la mujer en los países en desarrollo. EI capital off-shore que antes buscaba mano de obra femenina joven y barata fácilmente capacitada para realizar labores repetitivas simples pero ahora emplea mujeres mayores y mejor educadas en las naciones en desarrollo para brindar servicios computarizados. No obstante es en el sector no modernizado, en que los mercados están ausentes, donde se da un mal despliegue de los recursos femeninos. Las tareas reproductivas, cuidado de niños, salud, que por razones de género se le atribuye casi exclusivamente a mujeres, el mercado está ausente, entonces este trabajo adicional no tiene un costo directo para la economía y se transforma en un bien público financiado por la sección en mayor desventaja de la sociedad. Incluír el trabajo doméstico y voluntario en las cuentas nacionales fue desde siempre altamente cuestionado desde el punto de vista macroeconómico.

A parte de los servicios reproductivos, el mercado también está ausente en los trabajos de autoaprovisionamiento de bienes y servicios para vivir (agua, alimentos, limpieza, combustible, etc.) que se da fundamentalmente en el área rural y caen en cabeza de la mujer casi exclusivamente. Tiene claramente un alto costo en oportunidades sociales mantener tanto tiempo laboral femenino encadenado a las tareas reproductivas y de autoprovisionamiento.

c) Perspectiva de género en el desarrollo y crecimiento económico
Si nos remontamos a las políticas macroeconómicas que se pusieron en práctica por las naciones en desarrollo, entre ellas las del Mercosur, en el período posterior a la independencia, dieron énfasis a la sustitución de importaciones y la industria pesada, esto discriminó a la mujer de dos maneras, el proteccionismo provocó un lento crecimiento de la economía que Ilevó a una incorporación más lenta de la mujer al mercado laboral y por otra parte la industria pesada privilegió el ingreso de la mano de obra masculina. Las experiencias del proteccionismo y el despilfarro de capital Ilevaron a la adopción de estrategias abiertas orientadas a la exportación a través de los Ilamados Programas de Ajuste Estructural (PAE) que implicaron recortes en salud e infraestructura local tornaron más difícil la función de reproducción de la mujer, se traslado los ajustes fiscales a la mujer que tuvo que sustituir con su propio esfuerzo el deficit de los servicios estatales. EI desempleo urbano creció, al no materializarse con vigor la movilidad de factores de las viejas a las nuevas industrias.

La nueva pobreza familiar obligó a la mujer a una mayor participación en la fuerza laboral a cambio de una remuneración mucho más baja y extensiones horaria no aceptadas por hombres. Este crecimiento en el mercado laboral de la mujer trajo consecuencias y costos sociales a largo plazo considerablemente mayores en temas de salud o niñez.

No obstante en esta etapa económica se produjo una modificación en las condiciones macroeconómicas de los países en cuanto a la estabilidad de precios a largo plazo, estabilización monetaria y baja de inflación beneficiaron a la mujer por la creación de mayor cantidad de empleos remunerados y la proliferación de la microempresa, modalidad muy utilizada por mujeres que estimula el autoempleo. Con la aparición de las nuevas tecnologías se puede incorporar, como estrategia, la tecnología al trabajo no comercializado de la mujer y liberar la mano de obra femenina para la incorporación a la economía de mercado, sin incurrir en grandes cantidades de capital usualmente anticipadas. La tecnología orientada a lo social puede combinar la eficiencia económica y la equidad de género.

La nueva teoría del crecimiento económico asume que inversión pública en recursos humanos e infraestructura apunta a la atracción de la inversión privada, estimular pues el espíritu emprendedor de las mujeres, contribuiría a mejorar los niveles de inversión privada global en un país o región. Cabe señalar que las inversiones públicas en áreas que cubren necesidades particulares de la mujer, como son salud, educación, maternidad, etc, son indispensables para que las relaciones de género no obstruyan el crecimiento económico.

d) La perspectiva de género en las Finanzas Públicas
La nueva teoría del crecimiento pone su énfasis en la inversión de los recursos humanos y las exterioridades infraestructurales, esto requiere una sustancial inversión pública. Para esto el Estado debe recaudar más para que en largo plazo estas políticas de crecimiento den el resultado esperado y previsto por la macroeconomía. Sin embargo la mayor tributación tiene un límite marcado por la desincentivos para invertir y trabajar, como el peligro de la fuga de capitales. No obstante, equilibrar las finanzas públicas enfrenta un desafio que no debe ser en desmedro o agravar las relatividades de género.

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La Dra. Susana C. Orsino, es abogada, Master en Gestión de negocios y Formación Profesional en América latina y Mercosur. La Dra. Orsino es también Técnica en Comercio Exterior y titular de S&O Consultora.