La Misión Empresaria: Consejos Para Una Clara Definición

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La declaración de la misión le permitirá saber quién es y hacia dónde se dirige su organización.

Además, podrá cuantificar sus logros y proporcionará a sus clientes la información necesaria de su negocio que lo hace diferente a la competencia. En este artículo encontrará algunos consejos para formular su misión empresaria.

Una declaración de misión clara puede ser un punto clave para el buen comienzo de una organización, pues en ella se indica de manera concisa en qué consiste nuestro negocio. Sin embargo, existen muchas empresas que ya estando en marcha formulan su declaración de misión.

Si usted se encuentra en este caso, o cree que con el paso del tiempo su misión se ha vuelto obsoleta o sin sentido, le recomendamos que se siente a conversar con un grupo interdisciplinario de colaboradores, que puedan representar a su organización en general.

Su personal tendrá, seguramente, un pensamiento diferente al suyo en lo concerniente a la función de su negocio. Así, con la diversidad de ideas, podrá conseguir ser más objetivo en el planteamiento.

En el caso de que usted esté comenzando con la planeación de su negocio, le sugerimos que tome en cuenta la elaboración de una misión, que le servirá de guía en todo momento para que, tanto los clientes internos -personal- como los externos sepan cuál es el propósito de su empresa.

Una pregunta simple pero importante

Comencemos, pues, por el primer paso, haciendo la pregunta sugerida por Peter Drucker: ¿cuál es nuestro negocio? La respuesta le hará saber la “razón de ser” de su organización -ya sea producción de bienes o de servicios. Esta corta pregunta le ayudará en un futuro a establecer objetivos y metas razonables, y a formular estrategias para la consecución de éstos.

Vern McGinnis señala los puntos con que debe contar una declaración de misión

  • 1. Definir cómo es la organización y cómo querría ser.
  • 2. Ser lo bastante limitada para excluir algunos negocios y lo bastante amplia para dar cabida al crecimiento creativo.
  • 3. Diferenciar a una organización cualquiera de las demás.
  • 4. Servir de marco para evaluar las actividades presentes y futuras.
  • 5. Hacer su declaración en términos lo bastante claros como para que los pueda entender bien toda la organización.

Tomemos como ejemplo la misión del ITESM (extraída de su página de Internet):

“El Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey es un sistema universitario que tiene como misión formar personas comprometidas con el desarrollo de su comunidad para mejorarla en lo social, en lo económico y en lo político, y que sean competitivas internacionalmente en su área de conocimiento. La misión incluye hacer investigación y extensión relevantes para el desarrollo sostenible del país.”

El cliente con la última palabra

Es claro que las necesidades del cliente son la base para que la organización satisfaga sus requerimientos por medio de un bien o servicio, por lo que se debe resaltar la utilidad de nuestro producto.

De esta manera diferenciaremos nuestra empresa de la competencia y permitiremos al cliente conocer más sobre nosotros: actitud, perspectiva, valores, filosofía, etc. Por eso es importante que por lo menos cada 10 años se haga un minucioso análisis de la declaración de misión, ya que el continuo cambio organizacional demandará modificaciones.

En la medida en que estos conceptos también sean conocidos y difundidos por la organización, se logrará una mejor comunicación, ayudando a establecer planes para la consecución de nuestros objetivos y de esa manera medir los alcances de la empresa.

El equilibrio que se logra entre las diferentes necesidades de los grupos que participan en la empresa, al sentirse cada uno de ellos como parte de la “misión”, es una excelente forma de motivación que, sin duda, provocará sinergia en su organización.