La Inteligencia Oculta en el Lenguaje

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Hoy es una realidad, aceptada en todas las organizaciones, que el desarrollo personal de sus integrantes tiene tanta o mas importancia que la formación profesional específica, ya que a igualdad de recursos técnicos, lo único que diferencia una organización de otra es el capital humano. Hoy es necesario integrar ambos aspectos para alcanzar un nivel de excelencia.

Si bien el desarrollo de los conceptos de inteligencia emocional, y los hábitos de efectividad personal y organizacional desde las visiones psicológica y administrativa respectivamente, constituyeron un gran avance en la dirección de poder capitalizar otros aspectos del individuo, todavía hay mucho por hacer en este terreno.

El método IOL es una forma de escuchar que permite descubrir y nombrar la posición desde la que un individuo parte y desde la cual piensa y construye su realidad. Esta posición inicial casi siempre queda oculta y fuera de la conciencia, lo que no impide que se convierta en el timón que dirige el barco y simultáneamente en el ancla que lo frena. En este sentido, aprender a utilizar el método IOL es una forma de aprender a Dirigirse a Si mismo, en el doble sentido de la frase.

El método IOL es una tecnología interna cuya fuente se remonta a una de las escuelas de pensamiento mas antiguas de la tradición oriental, el Zen y fue retomada en Occidente por algunas escuelas de Psicoanálisis, que parcial o totalmente fueron conservando los mismos principios básicos. La comprensión de uno mismo y del entorno son algunas de las enseñanzas que en los últimos años despiertan una fundada atracción en el mundo de los negocios y la gestión. A lo largo de los siglos, estas enseñanzas no sólo mantienen su eficacia, sino que se han ido transformado y enriqueciendo con las nuevas teorías para adecuarse a las necesidades que determinan los tiempos y los contextos sociales.

Hoy hay consenso en que todas las organizaciones, las relaciones y las realidades humanas se constituyen alrededor y desde el lenguaje. Pero, si bien este tiene una parte explícita, guarda oculta en su propia estructura, el 90% de su potencia. Es este 90% lo que puede ser detectado utilizando esta forma especial de escucha. Así, escuchando cómo una persona habla se puede saber lo que será posible o imposible, el tipo de problemas con los que se enfrentará y su capacidad para resolverlos. Lo mismo ocurre con las organizaciones.

En el lenguaje podemos detectar un patrón lógico, que, si bien es un patrón complejo y variable para cada persona, tiene leyes determinadas que rigen sobre las conductas, las emociones, los vínculos, y en general sobre todas las áreas de la vida de un individuo.

Detectar este patrón permite predecir qué resultados puede alcanzar ó no una persona, ¿El IOL es una técnica?
No solamente. Una técnica no es suficiente para resolver cuestiones Humanas de cualquier área, si no se tiene en cuenta eso Oculto.

Detectar lo que se oculta en el lenguaje es como divisar un iceberg

Pretender reducirlo a una técnica equivale a pensar que debajo de la punta del Iceberg no hay nada.

Somos seres parlantes, y en este sentido estamos estructurados desde y por el lenguaje. También el mundo que conocemos esta atravesado por el lenguaje. Y éste, además de ser recursivo, (o sea que para explicar el lenguaje utilizamos el lenguaje), es un sistema simbólico complejo, en el sentido de generar múltiples relaciones y múltiples sentidos, donde la causalidad no siempre es lineal.

Considerando lo anterior, el criterio para seleccionar los ejemplos que permitan entender la aplicación global del método fué elegir aquellos que ilustran el elemento mas representativo de cualquier acción: el Resultado que se quiere lograr.

Los siguientes son fragmentos literales de consultas en la práctica cotidiana:

  • Una arquitecta asociada a un prestigioso estudio integrado por miembros de su familia dice: “para crecer personal y profesionalmente tengo que independizarme….”
  • Una señora consulta porque ha intentado diferentes actividades comerciales sin éxito y dice: “hago todo lo que tengo planificado, tengo un buen producto para vender, pero cuando llega el momento de concretar siempre pierdo, es como si me pusiera un freno para ganar…” (dinero).
  • Una mujer de 40 años despedida de una empresa importante después de 22 años de servicio, intenta varios emprendimientos comerciales en los que además de no obtener ganancias económicas, no encuentra alguna satisfacción personal. Dice: “no se lo que quiero, nada me entusiasma. Si yo supiera lo que quiero, el esfuerzo no me importaría, pero el problema es saber lo que quiero.

Es habitual que alguien se ponga en movimiento hacia un Resultado desconociendo que en realidad, muchas veces se está dirigiendo directamente a lo opuesto de aquello a lo que cree tratar de llegar. De aquí que, como dice el Zen: “Una Frase, Una Vida”.

Veamos lo que se oculta en cada una de las frases mencionadas:

En el primer ejemplo
¿Qué hace falta para independizarse? La respuesta habitual casi siempre es “tener trabajo y dinero que permitan pagar los gastos propios, sostener una vivienda propia, etc…. Todo eso es cierto, pero, es lo mismo independizarse que ser independiente”? El lugar desde donde partirá en uno y otro caso es el mismo?

Veamos: para ser independiente deberá lograr determinadas cuestiones que la llevarán exactamente a eso, no importa en que situación esté. En cambio, para independizarse, la posición previa necesaria y permanente será depender. Y en el caso del ejemplo hacia eso se dirige permanentemente generando situaciones en las que inicialmente parece que podrá resolverlas sola pero siempre por algún motivo queda dependiendo de las decisiones de otros.

Pregunta obvia: Pero, ¿para qué una profesional exitosa necesitaría depender?. Situado esto aparece lo que es personal e intransferible de una situación a otra. En este caso, la situación de dependencia que en la realidad le frena el crecimiento, a la vez le permite sentirse protegida y “perteneciendo a la familia”. Independizarse (de la familia) incluye depender (de la familia). Por lo tanto es un reaseguro contra el sentimiento de desprotección (sentimiento bastante frecuente en las mujeres, por otra parte). Para ella, Ser independiente equivale a quedar fuera de la familia.

Es importante resaltar que conocer este aspecto de su vida privada es confirmatorio de lo desocultado antes, pero no es necesario para saber que el resultado al que se dirige no es al que cree dirigirse. La frase inicial es suficiente.

En el segundo ejemplo
Si un boxeador dijera “me entreno para ganar” a todos nos parecería lo normal, pero si dijera “me freno para ganar” rápidamente nos daríamos cuenta que ahí está diciendo otra cosa. Para ganar qué, qué gana con frenarse? ¿Qué gana esta mujer que se frena para ganar… supuestamente dinero? Otra vez, la mención de lo que dice en lo que habla remite rápidamente a situaciones personales: Efectivamente en este caso, aparecen en la historia de esta mujer repetidos mensajes familiares que ella sin darse cuenta ha hecho propios y desde ahí siguen siendo actuales, en el sentido de que ganar (dinero, autonomía, amigos, saberes nuevos, etc.), es peligroso, y por lo tanto, frenar antes de ganar la aleja del peligro. Entonces ¿qué gana cuando se frena para ganar? Alejarse de lo que ella considera un peligro.

Lo que permite deducir que además de que estas construcciones mentales no tienen relación con su realidad actual, funcionan en un plano que solo se hace conciente a partir de que otro puede escucharlo y mencionarlo.

En el tercer ejemplo
Si el problema es saber, la mejor manera de evitar el problema es no sabiendo. De ningún modo es lo mismo que alguien diga que su problema es no saber a que diga que su problema es saber. Cuando le menciono esto, (que el problema es saber, y por eso no sabe) inmediatamente aparece una larga lista de situaciones en las que efectivamente saber lo que quería y hacerlo se convertía en un problema con su padre y su hermano, ortodoxos de un culto religioso, para los que cualquier desvío de las reglas tradicionales era inadmisible, sobre todo en una mujer.

Obviamente, la solución no es cambiar las palabras. Pero atender a las palabras es el primer paso en la dirección correcta, ya que sirve para detectar Desde Dónde estamos partiendo y dónde se oculta el desvío. Cuanto más desvío haya en el origen mas lejos estaremos de llegar al Resultado que queremos. Es como tirar con arco y flecha. Cuanto mayor sea el desvío inicial en relación al blanco, mas lejos del blanco caerá la flecha.

Seguramente, en este momento, muchas de las/los lectoras/es estarán pensando que tienen “problemas de dinero”. Parece absurdo o inaceptable que el dinero pueda ser un problema, pero es así solamente desde lo manifiesto.
Por lo tanto y considerando todo lo dicho, dejo a su consideración develar desde dónde y porqué el dinero se les constituye en un problema.

Y, para finalizar, dejo abierta una pregunta: si aprender a escucharse puede ser útil para la propia vida, aprender a escuchar lo que efectivamente dice otro, ¿podrá sernos útil en, por ejemplo, una negociación?

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