La Creatividad en los Negocios

0
1656

Para nadie es un secreto que la creatividad resulta ser esquiva para muchas personas.

Afortunadamente es posible convertirla en una actitud permanente, aplicable a las más diversas áreas de la actividad humana.

La Creatividad es hoy la condición que constituye la principal ventaja competitiva de las empresas. Esto es especialmente cierto en áreas tan sensibles como la publicidad, la creación de promociones, el hallazgo de oportunidades de negocios, el servicio al cliente y la toma de decisiones.

Algunas personas cultivan técnicas y habilidades que les permiten crear negocios diferentes, soluciones distintas a problemas cotidianos o problemas mucho más complejos… mientras otros se asombran y se limitan a seguir preguntando: “¿POR QUÉ NO SE ME OCURRIÓ A MÍ?”

Para ampliar nuestra capacidad para concebir ideas y soluciones, debemos comenzar por identificar cuales son las barreras que nos lo impide. Veamos algunas de ellas.

Razones que nos Impiden ser Creativos

  • Tener baja autoestima
  • Temor a equivocarnos y hacer el ridículo
  • Quedarnos con la primera idea
  • Dar por bueno lo sabido
  • Nuestras creencias limitadoras
  • Sentir desprecio por la diferencia

Baja Autoestima
Las personas con baja autoestima también tienen ideas creativas. Sin embargo, su bajo nivel de autoconfianza los hace pensar que su idea no vale la pena, que no será tenida en cuenta, que se burlarán de él o de ella y de su idea, etc.

Estas personas se asombran con frecuencia cuando descubren que otra persona expone la misma idea que creyeron insignificante y ¡sorpresa!, todo el mundo celebra la maravilla de idea que acaban de exponer!

Temor a equivocarse y hacer el ridículo
Dos razones por el precio de una. La ausencia de una cultura de asertividad y el desconocimiento de nuestros derechos conducen al temor a equivocarnos.

Nuestra cultura nos condujo al placer que produce “tener siempre la razón” y sobresalir por ello. Desconocemos el derecho a equivocarnos y el poder del error. El dulce placer de equivocarnos y contribuir con el error para llegar a lo que posiblemente es correcto.

Quedarse con la primera idea
El hecho de creer que la primera idea es siempre la mejor, es limitante. Casarnos con la primera respuesta que se nos ocurre debilita las demás opciones. Cuando ello sucede, las ideas subsiguientes son comparadas con la primera y van siendo descartadas.

Dar por bueno lo sabido.
¿Ha escuchado alguna vez la frase “siempre se ha hecho así”? Es tal vez la más efectiva frase para asesinar la creatividad y el deseo de aportar ideas en las empresas.

Otras frases que van en la misma dirección: “Esa es la norma”, “eso ya se intentó y no funcionó”, “eso funciona en otro tipo de empresas”, “el sistema no lo permite”, “eso cuesta demasiado”, “si eso fuera posible, ya otro lo habría inventado” .

Permítame compartir la siguiente lectura:

Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula, en cuyo centro dispusieron una escalera que llevaba a un racimo de bananas, de manera que, cada vez que uno de los monos trepaba por ella para alcanzarlas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo.

Después de algún tiempo, cuando alguno de los monos intentaba subir los demás lo molían a palos, hasta que llegó el tiempo en que ninguno de los cinco se atrevía a ceder a sus instintos, a pesar de la tentación de las bananas.

Entonces, los experimentadores sustituyeron a uno de los monos por otro novato que, como es de imaginarse lo primero que trató fue de trepar por la escalera, acción que le fue impedida por los cuatro antiguos, que lo bajaron a la fuerza y le propinaron una paliza, la que siguieron administrándole cada vez que al mono advenedizo lo intentaba, hasta el día en que, aprendida la lección, no quiso subir más.  

Logrado lo anterior, un segundo mono de los antiguos fue sustituido. Ocurriendo lo mismo con la participación entusiasta del primer novato. Y así un tercero y un cuarto, hasta que del grupo de los cinco primeros no quedó ninguno.  

Los científicos quedaron entonces, frente a un grupo de cinco monos que, aún cuando nunca habían recibido un baño de agua fría, continuaban golpeando a todo aquel que intentaba llegar a las bananas.

Llegaron entonces a la conclusión de que, si a los monos se les preguntara el porqué de su conducta a todas vistas antinatural y les fuese dado responder, la respuesta sería, sin lugar a dudas, “no lo sabemos, aquí las cosas siempre han sido así”.

¿Le suena familiar?

Le invito a desenmascarar cuales son las frases asesinas de la creatividad que suelen utilizar en su empresa y en su entorno.

Las Creencias limitadoras 
El conjunto de ideas que las personas tienen íntima e inconscientemente de ellas mismas define sus creencias, sus comportamientos y sus resultados.

Frases como “A mí nunca se me ocurre nada”, “Yo no soy ingenioso” “a mí la creatividad no se me da” y otras de ese tenor hablan de las creencias que rigen el comportamiento de una persona y por ende sus logros.

¡Cuántas veces creemos que no podemos hacer algo y a la larga el único impedimento para hacerlo somos nosotros mismos!

El desprecio por la diferencia
La sana confrontación de ideas permite encontrar opciones creativas. Por ello la diferencia es conveniente, necesaria y, yendo un poco más allá, deseable.

La búsqueda de unanimismo se presenta generalmente cuando las gentes no desean parecer conflictivas o cuando existe un jefe o un líder autoritario, que siempre cree tener la razón.

Los equipos de trabajo más creativos son aquellos que afrontan con madurez la diferencia y la convocan en aras de la creatividad.

Ahora bien. ¿Cuáles son las técnicas que podemos utilizar para desarrollar el pensamiento creativo?