La Comunicación y la Gestión de Recursos Humanos

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El capital humano es el mayor activo con que cuenta una organización productiva moderna. Para responder a los desafíos que plantea un entorno tan complejo como variable, y para alcanzar los objetivos de competitividad y mejora de la producción, las empresas han de movilizar a sus recursos humanos renovando las técnicas de dirección y de gestión.

Experiencias exitosas, han puesto de manifiesto que la COMUNICACIÓN es una de las principales herramientas al servicio de este proceso de renovación que demuestra que la comunicación interna cumple una doble finalidad:

  • Cohesiona a la organización alrededor del ” Proyecto de Empresa ” y,
  • Moviliza, motiva y compromete al capital humano en el proceso de producción de bienes y servicios.

Una estrategia de comunicación eficaz no se agota en la simple oferta de información
“descendente” (dirección/trabajadores ), y requiere una cuidadosa planificación que se inserte en la cultura de la empresa y atienda a todos y cada uno de los elementos que integran aquella estrategia.

Si es verdad que la creación de un espíritu de equipo genera actitudes cooperativas, es igualmente cierto que una comunicación organizada eleva los rendimientos y mejora la gestión de los conflictos de trabajo.
Alcanzar los objetivos antes señalados requiere, como condición inexcusable, un firme compromiso de la alta dirección de la empresa.

La comunicación de la empresa moderna

La empresa moderna, además de ser una realidad económica, una realidad pública y, una realidad humana; es una “organización” comunicante. Es por ello que todos sus actores deben interactuar en forma permanente. La alta dirección será la encargada de producir el cambio, revirtiendo el concepto de dirección “autoritaria” (Taylorista), por el de dirección “participativa”.

No olvidando que los empleados son personas que sienten, sufre, gozan y, que necesitan reforzar sus valores humanos, es como lograrán que éstos se involucren en el “Proyecto de Empresa”, redundando en “sus” beneficios, en “beneficios para todos”, puesto que dada la competitividad del mercado, no sólo deberá competir(la empresa), en la calidad de los servicios o productos que ofrezca, sino también en el bienestar que otorgue a sus recursos humanos. Éste será pues el gran desafío de las empresas de ahora en mas.
La búsqueda de la Calidad Total y las inquietudes humanistas de los cuadros directivos serán en el futuro la que catapulten a las empresas hacia el éxito.

El por qué de la comunicación interna

Sabido es que desde siempre los seres vivos, sin distinción, se han comunicado. Ahora bien, como el proceso de la comunicación es intangible, cabe reflexionar acerca de su realidad. Para ello es bueno recordar que la comunicación “es el intercambio que se da entre dos o mas interlocutores”, uno envía el mensaje (emisor), y el otro lo recibe (receptor).
La respuesta o feedback, es la vuelta de la comunicación decodificada. En el caso en que ésta no esté bien organizada, si no funciona, podemos decir que sólo se ha producido “información”.

A la fría definición anteriormente expuesta podríamos agregar la de Fairchil: “Comunicación es el proceso de poner en común o intercambiar estados subjetivos, tales como ideas, sentimientos, creencias…”.

Teniendo en cuenta estas dos definiciones, bien se podría afirmar que la comunicación interna, es la interrelación permanente y sistemática entre todos y cada uno de los cuadros de la empresa y que constituye una herramienta fundamental en la moderna gestión empresarial, ya que, el éxito de un “Proyecto de Empresa”, pasa en la actualidad por la comunicación “efectiva” de todos aquellos que de una forma u otra están implicados en él.

Conocida es la facilidad que supone institucionalizar medios o vehículos de verdadera comunicación horizontal y ascendente adecuando canales efectivos para que fluya sin barreras y sin romper las líneas jerárquicas, constituye hoy por hoy el impedimento y la dificultad más engorrosa con que se encuentran las organizaciones.

Obvio es suponer entonces, que si la política de Dirección de la empresa configura el deseo de hacer de ésta un modelo moderno, competitivo y eficaz centrándose en la “calidad Total”, deberá alejarse del modelo tradicionalista en el cual los aspectos humanos y organizativos estaban subordinados al servicio de la empresa.

Para que la comunicación interna “funcione” debe ser coherente e igual para todos los estamentos. Es por ello que así como todas las empresas cuentan con diferentes políticas y estrategias, es preciso que cuente con una política de comunicación que demuestre a sus trabajadores sin distinción de rangos, el decidido propósito de “Comunicar”.

Una política de comunicación bien implementada, sirve de guía, proporciona pautas e indica cuánto se habrá de comunicar y quién será el encargado de hacerlo.

Termino diciendo que esa política deberá incluir temas tales como:

  • Metas, planes y orientaciones que persigue la organización,
  • Actividades que la misma lleva a cabo,
  • Situación de temas controvertidos, delicados o de contenido negativo, tales como: despidos, cese temporarios, traslados etc. (buscando siempre el canal adecuado y menos traumático),
  • Estímulo de flujo regular de comunicación descendente, ascendente y horizontal,
  • Garantía de que todos los recursos humanos tengan la oportunidad de discutir periódicamente su actuación con sus superiores,
  • Convocatoria a reuniones informativas, formativas y de recogida de datos, estimulando la participación activa en las mismas,
  • Información periódica a todos los agentes acerca de la evolución del logro de los objetivos.

Con una política comunicacional como la expuesta, es como la organización dará signos de claridad transparencia y confianza volviéndose creíble.
Por último quisiera añadir que es bueno recordar que un trabajador bien informado, es un “aliado” en potencia.